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sábado, 30 de agosto de 2008

El Mensaje del Maestro 1

Supones que eres una criatura física confinada dentro de un cuerpo físico, aprisionada dentro de huesos, carne y piel. Si crees que tu existencia depende de esta imagen corporal, te sentirás en peligro de extinción, ya que ninguna forma física perdura y ningún cuerpo, por muy hermoso que haya sido en la juventud, mantiene el mismo vigor y encanto en la vejez. Si te identificas con tu propia juventud, o con tu belleza, o con tu inteligencia, o con tus logros, existirá el constante e inquietante conocimiento de que estos atributos pueden desaparecer y desaparecerán.
Básicamente, no eres más ser físico de lo que yo soy. He tenido y descartado más cuerpos de los que me importaría contar. Soy bastante independiente de una imagen física, y así eres tú.
La conciencia crea la forma y no lo contrario. No todas las personalidades son físicas. Por estar tan preocupado con los asuntos diarios, es por lo que no te das cuenta de que hay una parte tuya que sabe que sus propios poderes son muy superiores a los exhibidos por el ser ordinario.
Has vivido otras existencias y ese conocimiento está dentro de ti, aunque conscientemente no lo sabes. Para que sepas quien soy yo, debes preguntarte primero quien eres tú, ya que no podrás comprender lo que soy sino cuando comprendas la naturaleza de la personalidad y las características de la conciencia.
Si crees firmemente que tu conciencia está encerrada en alguna parte dentro de tu cráneo y que es incapaz de escapar de él; si sientes que tu conciencia termina en los limites de tu propio cuerpo, te estás quedando corto y pensarás que soy una ilusión. No me dirijo solamente a la parte que piensas que eres, sino también a la parte tuya que no conoces. Espero darte indicaciones que te permitirán estudiar la naturaleza de la realidad como jamás la has estudiado antes.
No estás metido en el tiempo como una mosca en una botella tapada, en la que sus alas son inútiles. No puedes confiar en los sentidos físicos para que te den una imagen verdadera de la realidad. Los sentidos son adorables mentirosos, con un cuento tan fantástico para contar que te lo crees sin cuestionarlo. Algunas veces eres más sabio, más creativo y mucho más sapiente cuando estás dormido que cuando estás despierto.
Tú creas el mundo que conoces. Se te ha dado quizá el más formidable regalo de todos: la habilidad de proyectar tus pensamientos hacia el exterior dentro de la forma física. Este regalo conlleva una responsabilidad. Tienes la tentación de congratularte por los éxitos de tu vida, y culpar a Dios, a la suerte y a la sociedad por tus fracasos. De igual manera, la humanidad tiene la tendencia a proyectar sus propias culpas y sus propios errores sobre la imagen de un dios-padre, quien parecería estar cansado de tantas quejas. El hecho es que tú creas tu propia realidad física, y en masa la humanidad crea las glorias y los terrores que existen dentro de la experiencia terrenal. Hasta que no te des cuenta de que tú y la humanidad son los creadores, ni tú ni la humanidad aceptarán esta responsabilidad. Tampoco puedes culpar al demonio por tus infortunios. Has tenido la suficiente sofisticación para darte cuenta de que el Demonio es una proyección de tu propia psique, pero no has sido lo suficientemente sabio para aprender a utilizar tu creatividad constructivamente.

jueves, 28 de agosto de 2008

Construcciones Psicológicas

Existe un proceso de construcciones psicológicas en donde estructuras psicológicas básicas son manipuladas y formadas dentro de una perspectiva en la cual no percibimos físicamente.
Esta construcción psicológica tiene lugar en lo que llamamos subconsciente. Anteriormente hemos explicado que no existe ninguna división real entre la conciencia y la subconciencia, siendo ambas igualmente conscientes y siendo ambas parte de la misma conciencia del ser total.
El subconsciente simplemente está enterado, operando internamente, de una perspectiva psicológica muy válida dentro de la cual funciona y con la que el llamado ser consciente no está familiarizado. Antes de que la construcción física pueda ocurrir, debe llevarse a cabo la percepción psicológica, la manipulación y construcción de la información interior, o de la estructura interior.
Estas estructuras y construcciones psicológicas son la base para la construcción material y por consiguiente la manipulación interior de las estructuras psicológicas es sumamente importante.
Tomaremos como ejemplo el odio. El odio no existe como una estructura psicológica básica. Sin embargo, es el resultado de la manipulación psicológica del miedo, y el miedo no es una estructura psicológica básica.
La supervivencia es una estructura psicológica básica. La construcción de la estructura psicológica básica de supervivencia de la conciencia debe ser interpretada, o proyectada, o construida, en términos de la supervivencia física dentro de nuestro campo físico.
La percepción, manipulación, o construcción inadecuada en la estructura psicológica de supervivencia de la conciencia conduce a la creación psicológica del miedo y el odio.
El individuo construye entonces el miedo y el odio en una construcción física, dándole al miedo y al odio una forma física definida. El error está en la inhabilidad original para percibir la correcta información interior, la estructura psicológica de supervivencia de la conciencia básica que está subyacente.
El error puede convertirse en algo habitual, coloreando todas las otras estructuras psicológicas, dando como resultado una desafortunada y peligrosa construcción física. Estos son errores extremadamente destructivos y tienen muchas causas. La construcción física es percibida entonces por los sentidos externos como amenazante y miedosa, e influencia por medio de los sentidos externos al individuo interior de tal manera que él empieza un circulo vicioso en un intento de formar en adelante más construcciones físicas amenazantes para combatir las anteriores. Entre más grande sea el número de tales estructuras físicas destructivas, mayor será su expectativa de miedo ulterior.
Hemos insinuado las razones para tales errores. Los errores habituales se convierten en parte de la perspectiva psicológica. La comunicación entre los individuos en la perspectiva psicológica es casi exclusivamente telepática y es recogida desde antes por los jóvenes, de sus propios padres. Al principio, los niños empiezan su construcción física de acuerdo con las líneas telepáticas recibidas de sus padres, al mismo tiempo que aprenden sus propias manipulaciones en la perspectiva psicológica.
Utilizando la analogía de la supervivencia de la conciencia y sus distorsiones para llegar al miedo y al odio, estamos dando un ejemplo de las maneras en que las estructuras psicológicas básicas son malinterpretadas con resultados desafortunados.
No existe una ley que limite el número de estructuras psicológicas disponibles para nosotros, pero por nuestro actual estado de desarrollo, y por esto solamente, tenemos obstáculos. La experiencia, o la falta de ella en varios campos no ha sido aun posible, así que, en términos prácticos, tenemos un número limitado de estructuras psicológicas básicas con las cuales entendernos; y nuestra percepción, nuestro claro entendimiento psicológico, nuestra comprensión intuitiva y la manipulación y construcción psicológica de estas estructuras básicas, determinarán la validez de nuestras construcciones materiales, que formarán entonces nuestro entorno.
La forma del entorno físico no es estática. Aunque está hecho de materia, no es una cosa, en un lugar, dentro de un tiempo, ni ninguna otra cosa; Es decir, la calidad que llamamos entorno y de la que hablamos como si fuera una cosa, siempre con una figura y una forma, en realidad son muchas cosas, en muchos lugares y en varios tiempos, con nosotros en el punto focal.
Por lo tanto nosotros en cualquier tiempo, físicamente, podemos cambiar lo que llamamos entorno, simplemente cambiando nuestra localización. Por consiguiente, el entorno involucra no una cosa sino una perspectiva que existe en relación con el individuo, puesto que el entorno físico por sí mismo no es una cosa que podamos llevar con nosotros, sino una relación dentro de una perspectiva personal, ¿En donde se origina entonces la sensación de consistencia del entorno?
Un hombre, por ejemplo, en varias etapas de su vida puede estar rodeado siempre de libros, o de elementos de pesca, o por una ciudad, o por el campo. Ellos no serán siempre los mismos libros, o los mismos elementos de pesca, o la misma ciudad, o el mismo campo. Sin embargo, el entorno de un individuo será visto teniendo consistencia de elementos y un patrón de apariencias que pueden llamarse su característica.
La sensación de continuidad en un entorno individual es el resultado de la manera característica del individuo de construir estructuras psicológicas básicas dentro de estructuras físicas.
Las estructuras psicológicas básicas disponibles tienen solidez definida, profundidad, masa, etc., en la perspectiva psicológica, y pueden formarse dentro de innumerables estructuras de patrones que entonces son construidas físicamente. Las variaciones de construcción son infinitas. No hay nada que pueda obligar al individuo a formar estructuras psicológicas de odio y miedo, partiendo de la estructura básica de supervivencia de la conciencia. Hacerlo así, representa una inhabilidad para percibir claramente la naturaleza de la estructura básica y esa inhabilidad a menudo conduce al hábito, de tal manera que otras estructuras básicas son también malinterpretadas.




martes, 26 de agosto de 2008

La Materia IX

Terminando con nuestra presentación sobre la naturaleza de la materia, vamos a analizar un punto que consideramos de mucha importancia.
Como hemos visto, la forma no es una característica de la materia. Hemos dicho que la hierba no crece de la semilla. Observamos que la hierba con frecuencia aparece en donde la semilla ha sido sembrada y concluimos erróneamente que la semilla crece de la materia dentro de ella y que la hierba crece de la semilla.
Los átomos y las moléculas, la energía y la materia, aparecen y desaparecen instantáneamente. La energía constantemente está construyéndose en la apariencia de materia, pero la materia es la expresión simultanea de la energía, bajo ciertas condiciones.
De nuevo utilizaremos la silla para explicar nuestro punto. La silla está siendo constantemente construida. La silla representa una subdivisión en la materia, siendo lo que llamamos materia muerta, aunque sabemos que la conciencia está en todas partes.
La silla está siendo completamente construida simultáneamente e instantáneamente. Tomemos ahora la hoja de hierba y la semilla. La energía, y la conciencia dentro de ella, continuamente se construye a sí misma dentro de una construcción completamente nueva. Por las velocidades varias de que hemos hablado y porque no percibimos la realidad total, no notamos las construcciones simultaneas y pensamos que son continuadas, más que separadas y siempre nuevas.
Cuando la energía en su actuación trae consigo un completo cambio de forma, tal como lo hace cuando una semilla parece crecer en una hoja de hierba, lo que tenemos es simplemente una total diferencia entre las gradaciones que estamos en capacidad de percibir; lo que finalmente nos obliga a admitir que la cosa que tomamos como materia continuada se ha convertido, de una u otra manera, en algo totalmente diferente.
Sabemos que no podemos percibir con los sentidos internos las pulsaciones de energía a medida que forman la silla. Como no podemos percibir estas pulsaciones, la silla parece ser duradera, parte de nuestro tiempo y espacio, y continuada en el tiempo y el espacio. La silla no es ni duradera ni continuada y su realidad está limitada al reconocimiento que le damos como un objeto.

domingo, 24 de agosto de 2008

La Materia VIII

La forma no es una característica de la materia, a pesar de las apariencias. La materia en sí misma no posee durabilidad. La materia en sí misma no tiene la capacidad para crecer o deteriorarse, en los términos que lo concebimos. La materia, como ya sabemos, es formada. La materia es el resultado de la composición molecular. Es cierto que un objeto está compuesto de materia y entonces nuestros sentidos externos perciben la materia como objetos particulares, diferenciados y separados.
Los objetos existen y, sin embargo, en otro sentido no existen. Hemos afirmado que nosotros mismos construimos, por ejemplo, un televisor, una silla, una imagen, o una mesa. Utilizando la energía, manipulamos los átomos y moléculas existentes para formar ciertos patrones que enseguida nosotros, y otros como nosotros, reconocemos como un objeto particular.
En este sentido, el objeto existe. El hecho es que existe como un objeto particular por nuestra construcción intima de él en un patrón particular y por el reconocimiento que le damos.
El espacio entre el sofá y la mesa de nuestro cuarto está tan lleno con estructura molecular, como el espacio que ocupa el sofá, o el espacio que ocupa la mesa. La materia contenida dentro del espacio que está entre los dos es toda la misma. Simplemente no hemos construido con los átomos y moléculas ningún patrón al que llamamos un objeto y al que reconocemos.
Los objetos son entonces designaciones arbitrarias dadas a determinadas divisiones arbitrarias de átomos y moléculas como un todo. No existe un universo objetivo y, sin embargo, existe un universo objetivo y debemos actuar como si existiera un universo objetivo. El mundo, o el campo, que habitamos actualmente es real y definido en nuestro nivel. El hecho de que su realidad esté solamente limitada a nuestro nivel y no se extienda a otros niveles, no nos debería tentar a darle poca importancia. Sin embargo, mientras debemos comportarnos como si nuestro universo fuera inherentemente y básicamente objetivo, debemos retener aun el conocimiento de que esta objetividad aparente tiene grandes limitaciones y una dependencia demasiado grande en un mundo de objetividad que puede conducir a un aprisionamiento psíquico que es innecesario.
En un futuro distante, aun en nuestro campo, las limitaciones del llamado mundo objetivo serán claramente conocidas y demostradas, lo que dará como resultado una gran libertad para la humanidad.
El estudio y la práctica del tiempo psicológico nos mostrarán la validez y la fortaleza de ese ser interior, de tal manera que veremos claramente que no está confinado al llamado universo objetivo de ninguna manera. La materia no es una forma que aprisione. Es un medio por el cual la conciencia se expresa dentro de los limites del campo físico.
Por lo tanto, los objetos son designaciones arbitrarias, divisiones que establecemos. Percibimos porciones de un mar infinito de construcciones moleculares. Formamos porciones en objetos separados que en realidad no están separados o son diferentes al mar total.
Puede demostrarse que la forma no es una característica de la materia. Tendremos que buscar en otra parte la durabilidad y la forma. La teoría de causa y efecto es la responsable de muchas distorsiones, tales como la idea de que la materia de una flor crece desde la materia de una semilla directamente, ya que este no es el caso.
La materia en nuestro campo es indiferenciada por naturaleza y son las complicadas habilidades humanas las que le dan forma y significado. Anteriormente hemos mencionado que la expectativa tiene mucho que ver con las construcciones individuales.
Los mecanismos involucrados en la construcción real de la materia están todos entrelazados y conectados. A las construcciones les damos la apariencia de continuidad creándolas continuamente de acuerdo con nuestras expectativas, basándonos, entre otras cosas, en construcciones previas del aparente pasado. Estas construcciones son el resultado de comunicaciones psíquicas entre nosotros y otros, especialmente los padres, quienes les dan a los niños sus primeras concepciones del entorno que en realidad sus padres han creado.
En todos los casos las construcciones seguirán la línea de la expectativa, iniciándose con frecuencia un circulo vicioso en donde el individuo reforzará las mismas concepciones distorsionadas que las causaron.
Puesto que construimos objetos, los podemos construir más para nuestra conveniencia cuando nos demos cuenta de que la materia puede ser manipulada de esta manera. Existen por supuesto diferentes métodos de construcción apropiados para diferentes campos y en algunos casos los mismos átomos y moléculas pueden ser utilizados por habitantes de más de un campo. En este caso, los habitantes de los diferentes campos permanecen sin enterarse los unos de los otros y solo ven o reconocen los patrones particulares que ellos han impuesto sobre los átomos y moléculas involucrados.
La materia, los átomos y las moléculas representan apenas un aspecto y una sola dimensión de una realidad mucho más grande. Solo podemos manipular la porción de esta realidad que podemos percibir. Nuestras manipulaciones son muy superficiales, en lo que se refiere a sus efectos sobre la realidad más grande involucrada.
Estamos jugando con la más externa piel de una realidad de la que su verdadero espesor y profundidad está actualmente más allá de nuestra comprensión.
Con este material no estamos sugiriendo que la búsqueda de conocimiento es inútil. Solo queremos agrandar las concepciones para que no queden aprisionadas por limitaciones.

viernes, 22 de agosto de 2008

La Materia VII

Obviamente, hay algo idéntico y alguna continuidad entre el niño y el adulto, pero no es la materia. La conciencia, de acuerdo con sus habilidades, se proyecta dentro de la realidad física y por medio del desarrollo y logro de valores construye su imagen. La conciencia debe obrar de acuerdo con sus habilidades para hacerlo. Primero debe dar un primer paso, de ahí la semilla. En la medida en que la conciencia logra su primer paso, se proyecta más efectivamente. Como sabemos, la conciencia prescinde de sus átomos y moléculas, o de la materia, casi instantáneamente. Los átomos y moléculas aparecen y desaparecen. Su lugar es tomado por otros átomos y moléculas tan rápidamente que no notamos la llegada y la partida constantes.
La forma que la conciencia toma en el campo de la materia está determinada por su propia fortaleza y capacidad. La conciencia fuerza su camino dentro de la materia. Deberíamos ver entonces que aunque llamemos a una porción de hierba una hoja de hierba, la materia que la compone no es estática o permanente y no es un objeto físico creciendo, ya que la materia que la compone no es ni estática ni permanente.
Decimos que la materia que la compone cambia permanentemente, pero este no es el caso. La continuidad aparente es el resultado de nuestra inhabilidad para percibir los átomos reales que componen la materia cuando aparecen y desaparecen. Como la hierba aparece en donde las semillas han sido sembradas, hemos saltado a la conclusión de que la materia de las semillas crece de la materia de la que ellas están compuestas y que la hierba crece de la materia real de las semillas.
No hay absolutamente ninguna continuidad en la materia que compone las semillas y la materia que compone la hierba. Lo que tenemos en cambio es el desarrollo y logro de valores de la conciencia detrás de la materia, en la medida en que se expande y ella misma se expresa en varias formas.
Puesto que podemos contar más o menos con la aparición de la semilla de hierba, precediendo la hierba, todo esto puede parecer mucho sobre nada, pero es muy importante, como veremos más adelante. No es la materia la que tiene continuidad y no es la materia la que dicta la forma.
Ahora que nos hemos introducido en la naturaleza de la materia, en cuanto pertenece a la hierba, podremos entender más claramente una nueva analogía. Tomemos en consideración el césped. La materia de la hierba, por si misma, no se forma en césped. Simplemente denominamos a ciertas porciones de hierba y las llamamos césped. Es el mismo tipo de cosa que hacemos cuando denominamos a ciertas porciones materia como hojas de hierba. El césped no proviene de la hierba, es decir, la hierba no crece como césped. Entonces tampoco las semillas crecen como hierba. Percibimos cierta materia como hojas de hierba, de la misma manera como percibimos la materia de la hierba como césped. Podemos ver claramente que la materia de la hierba en el césped no es la misma. Entonces comprenderemos que también la materia dentro de una hoja de hierba no es la misma.
Llamamos al piso, un piso. Podemos agregarle materia al piso en forma de pintura y, sin embargo, todavía llamamos al piso, un piso. Le podemos agregar pintura a una casa y la pintura puede desaparecer de la casa por razones climáticas, y todavía llamamos la casa, una casa.
Nos llamamos a nosotros mismos nosotros, aunque el color de nuestro cabello pueda cambiar; en realidad, el adulto tiene poco parecido con el niño. La forma, simplemente, no puede ser una característica de la materia, puesto que se puede probar que la materia llega y sale, mientras la forma en muchos casos permanece reconocible.
Debemos aprender, y aprenderemos, a mirar las cosas de una nueva manera y muchas implicaciones surgirán de los puntos que hemos tratado aquí. Veremos muy claramente que en realidad la materia es creada simultáneamente y que no tiene duración, sino que es completamente y casi instantáneamente reemplazada por otra materia, y que la identidad y la continuidad no son características de la materia, sino que deben encontrarse en otros lugares.

miércoles, 20 de agosto de 2008

La Materia VI

El entrelazamiento de la conciencia y la materia es el más intricado y es altamente complicado. En todos los casos, la conciencia está primero y forma sus construcciones físicas de acuerdo con sus habilidades, en primer lugar, formando su propia construcción primaria y después ramificándose hacia afuera, construyendo imágenes secundarias de otras conciencias con las que se pone en contacto.
Los aspectos cooperativos de la construcción de la conciencia forman el material del universo material. Una subdivisión de una construcción primaria puede ser llamada una construcción refleja distorsionada, que incluiría por supuesto la construcción física de otro ser físico en el nacimiento.
Este intento distorsionado de re-crear el ser una vez más en el plano físico y de asegurarle la continuidad dentro de esa realidad, es la base para la diversidad de tipos y características físicas. Tal creación, o re-creación, es obviamente imposible. Las distorsiones son tan grandes que el intento está condenado de antemano. Sin embargo es intentado y es un aditamento físico a las construcciones en nuestro campo. Anteriormente hemos explicado el nacimiento, por lo menos brevemente. El nuevo ser humano obviamente no es el padre ni la madre y, no obstante, obviamente es una construcción formada por cada uno de ellos, de materia física perteneciente a cada uno.
Sin embargo, la materia física del infante nacido no contiene nada de la misma materia física que fue recibida inicialmente de los padres. La materia original ha desaparecido completamente, para ser reemplazada por otra materia, a medida que la conciencia del infante construye lentamente alrededor de sí su creciente toma de conciencia de sí mismo, dentro de la materia física. Los padres proporcionan partes definidas de su propia materia física para iniciar la construcción del infante, pero no es esta materia en particular la que crece.
Llamemos X y Y la materia proporcionada por los padres. Cuando el niño nace, no contiene en ninguna parte dentro de él estas porciones de materia llamadas X y Y. Parecería que la materia ha cambiado. En cambio, lo que ha ocurrido es que la materia desapareció, de una manera que hemos explicado anteriormente.
Ninguna partícula de materia en el infante nacido es la misma que la contenida en el feto, o antes, en la esperma o el huevo. Apartémonos un poco del asunto y consideremos lo que pasa con una semilla de hierba. Decimos que la hierba proviene de la semilla, pero la hierba no es la semilla. El material de la hierba no es el material de la semilla. Por experiencia sabemos que con frecuencia la semilla precederá a la hierba. La hierba no contiene ninguna partícula de materia que sea idéntica a la de la semilla.
Aquí vemos claramente la diferencia entre el desarrollo y logro de valores y lo que llamamos crecimiento. En nuestro campo físico, el desarrollo y logro de valores consiste en el desarrollo de la habilidad de lo inmaterial para expresarse dentro del campo físico.
El crecimiento es una concepción errónea, que empieza con la idea distorsionada de una materia física continuada, con duración en el tiempo. Como sabemos, la materia es en cambio la expresión simultánea de la conciencia. La materia no tiene realmente una duración en sí misma y es simplemente la forma instantánea que toma la conciencia cuando se proyecta en el campo físico.
La hierba es común. Se supone que crece de la semilla y, sin embargo, ninguna partícula de materia es la misma dentro de la hierba y la semilla. La semilla no crece como hierba. Las bellotas no crecen como árboles. Los niños no crecen como adultos. En todos los casos, ninguna partícula de materia es la misma en la llamada versión crecida que en la construcción inicial. La materia no crece.

lunes, 18 de agosto de 2008

La Materia V

En relación con la formación de la materia, vamos a entrar en lo que hemos llamado construcciones primarias y secundarias. Una construcción primaria es una estructura psíquica formada en la materia por una conciencia. Una construcción primaria es un intento de crear en el mundo de la materia una réplica de la construcción psíquica interior del ser total.
Esta construcción primaria le permite a la conciencia operar, manipular y ser percibida en el mundo de la materia. La construcción física de la conciencia nunca está completa, en la medida en que está involucrada la satisfacción del propósito interior, es decir, la conciencia nunca puede construirse ella misma completamente en la materia y, para hacerlo así, aprisionaría de tal manera la conciencia que ella no podría escapar a la naturaleza transitoria de la materia misma. Una construcción primaria no es más que una aparición parcial de la naturaleza interior en la materia.
Lo que consideramos nuestra conciencia, o nuestro ser, o nuestro ego pensante, representa solo una porción de nuestra conciencia entera, aquella parte que estamos utilizando ahora. La conciencia de un ser total se podría comparar con una luz enorme, en realidad una luz casi infinita, con la habilidad inherente de enfocarse en muchas direcciones, de difundirse, como si la luz tuviera muchos interruptores que la convertirían en intensidades mayores o menores y la harían girar en distintas direcciones.
Algunas condiciones, algunas rutas y algunos campos, requerirían diferentes rayos de luz para enfrentar circunstancias diferentes, de igual manera como en los automóviles utilizamos la luz alta o baja, de acuerdo con la necesidad o la utilidad. En algunos casos, la luz alta no solo seria inefectiva sino peligrosa, y así la luz baja es utilizada. De la misma manera, el ser total convierte varias porciones de su conciencia total en actividad o inactividad, según el campo en el que ese ser total se está esforzando en hacer contacto y manipulaciones, y según el campo en el cual él mismo está tratando de proyectarse.
La utilización de la conciencia plena seria muy perturbadora en muchos casos. Cuando hablamos de construcciones primarias en el campo físico, es necesario tener en cuenta que otros campos tienen también sus propias construcciones primarias, aunque ellos no estarían compuestos de la misma materia nuestra.
Las construcciones físicas secundarias son aquellas creadas por una conciencia con base en su concepción de otra conciencia e información recibida por medio de la telepatía, o por otros medios.
La conciencia forma la construcción primaria alrededor de sí misma, no para protegerse de la materia, sino para aliarse con la materia. La conciencia se difunde a través de la totalidad de la construcción física. La conciencia revolotea alrededor y dentro de la construcción y no está aprisionada por ella. El aparente aprisionamiento de la conciencia dentro de la construcción primaria es el resultado de la ignorancia y también de alguna inhabilidad que haya surgido por razones varias. En lo que se refiere a la utilización de todos los poderes de la conciencia, las inhabilidades son estrictamente culturales y no tienen nada que ver con las propiedades inherentes a la conciencia o a la materia.
Las construcciones secundarias, estando compuestas de átomos y moléculas, contienen conciencia generalizada e innata comprensión encapsulada. Las construcciones secundarias no contienen la dirección personal unificadora, integradora y organizadora del ser total. Ellas consiguen la satisfacción y logro de valores y, dentro de los limites establecidos por sus propias habilidades, también ejecutan los deberes de construcción. Esto debería ser obvio. Aquí entramos en algo que hemos llamado pos imágenes. Ya que en realidad todas las construcciones son simultaneas, es necesario comprender que hemos utilizado el término posterior por su simplicidad. Estas pos imágenes se podrían imaginar como rizos u ondas saliendo de una construcción primaria, que teóricamente no tendrían final y serian de variada intensidad.