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lunes, 19 de octubre de 2009

La Gracia, la Conciencia, y tu Experiencia Diaria 2

El bien y el mal simplemente representaron el nacimiento de opciones, inicialmente en términos de supervivencia, en donde el solo instinto primitivo proporcionaba todo lo que era necesario. En términos más profundos, todavía hay otro significado que refleja todas aquellas divisiones aparentes que ocurren a medida que Todo Lo Que Existe separa partes de sí mismo de sí mismo, esparciendo su omnipotencia dentro de nuevos patrones del ser que, en tus términos, recuerdan su fuente y miran atrás con nostalgia, mientras aun se glorifican en la individualidad única que les es propia.
El relato de la caída, de los ángeles rebeldes y del líder Satán que se convirtio en el diablo – todo esto se refiere al mismo fenómeno en un nivel diferente. Satán representa – en los términos del relato – la parte de Todo Lo Que Existe, o Dios, quien dio un paso fuera de El Mismo, por así decirlo, y se volvió terrenal con sus criaturas, ofreciéndoles el libre albedrío y la opción de escoger que “previamente” no habían estado disponibles.
Por eso tienes los elementos majestuosos otorgados a Satán, y su poder. Las características terrenales con frecuencia aparecen en la medida en que es representado en forma animal, ya que por supuesto el también estaba conectado con los atributos intuitivos terrenales de los cuales la nueva conciencia surgiría.
En términos de una simple función biológica, ahora tienes una especie que ya no depende más de su instinto, y sin embargo todavía tiene deseos por la supervivencia incorporados naturalmente, y la aparición dentro de ella de una mente capaz de tomar decisiones y hacer distinciones.
Este nuevo tipo de conciencia trajo con ella el espejo abierto de la memoria en la que la alegría y el dolor pasado podían ser recordados, y de esta manera la realización de la muerte se volvió más inmediata de lo que era con los animales.
Una asociación podía activar la clara memoria de una agonía del pasado en la desconcertada mente nueva. Al principio, hubo dificultad en separar la imagen recordada del momento presente. La mente del hombre entonces luchó para contener muchas imágenes – imaginadas imágenes del pasado, del presente y del futuro – y fue obligado a correlacionarlas en cualquier momento determinado del tiempo. Una enorme aceleración tuvo lugar.
Era apenas natural que ciertas experiencias parecerían mejores que otras, pero las nuevas habilidades de la especie hizo que fuera necesaria esa aguda distinción. El bien y el mal, lo deseable y lo menos deseable, fueron ayudas invaluables ayudando a formar las bases para tales separaciones.
El nacimiento de la imaginación inició las más grandes posibilidades, y al mismo tiempo puso gran tensión sobre la criatura biológica cuya estructura biológica total ahora reaccionaría no solamente a la presente situación objetiva, sino a las imaginarias. Al mismo tiempo los miembros de la especie tuvieron que hacerle frente al entorno natural como lo hacia cualquier otro animal. La imaginación ayudó porque un individuo podía anticipar el comportamiento de otras criaturas.
En otra forma, los animales también poseen una anticipación “inconsciente”, pero no tienen que ponerse de acuerdo con ella en bases conscientes como lo hacía la nueva conciencia. De nuevo, el bien y el mal y la libertad de escoger vinieron en ayuda de la especie. El animal malo era el depredador natural, por ejemplo. Ayudaría aquí si recuerdas lo que se dijo antes sobre la culpa natural. Ayudaría en la comprensión de los mitos posteriores y las variaciones que provinieron de ellos.
A medida que la mente se desarrolló, la especie pudo legar a sus descendientes la sabiduría y las leyes de los mayores. Esto todavía se hace en la sociedad moderna, por supuesto, cuando cada niño hereda las creencias de sus padres acerca de la naturaleza de la realidad. Aparte de otras consideraciones, esto también es una característica de la calidad de criatura. Con los animales, solo los medios son diferentes.
La aceleración continúa, sin embargo. Las ideas de correcto e incorrecto son siempre guías que son interpretadas individualmente. Por la conexión con la supervivencia mencionada antes, hay una gran carga aquí. Inicialmente al niño se le debía inculcar el hecho de que un animal depredador era “malo” porque podía matar. Hoy la madre podría decir sin darse cuenta la misma cosa acerca de un carro.
La aquiescencia temprana a las creencias tiene una importancia biológica, por consiguiente, pero a medida que la mente consciente alcanza su madurez es también natural para ella cuestionar esas creencias, y evaluarlas en relación con su propio entorno. Muchas personas pueden tener ciertas ideas acerca del bien y el mal que son muy embarazosas. Ellas pueden ser viejas creencias con nuevo ropaje. Puedes pensar que eres bastante libre, solo para descubrir que sostienes viejas ideas a las que les has puesto nuevos términos, o están concentradas en nuevos aspectos.
Tu experiencia diaria esta íntimamente conectada con tus ideas de mérito y valor personal.

viernes, 16 de octubre de 2009

La Gracia, la Conciencia, y tu Experiencia Diaria 1

Hasta el momento he mencionado más bien frecuentemente el estado de gracia, porque mientras él tiene muchas dimensiones, hablando prácticamente, es la causa de tu sensación de bienestar y de realización. Es una condición de tu existencia. Puedes poner lo siguiente en tus propios términos, pero con frecuencia puede parecer como si tu conciencia te dijera que has “caído fuera de gracia”, y que un sentimiento de apoyo interior, misterioso y feliz ya no te sostiene más.
Desafortunadamente, la conciencia tal como la concibes es una guía no confiable, que te habla a través de las bocas de madres y padres, maestros y clérigos – todos quizás desde años distantes, y teniendo cada uno sus propias ideas de lo que es correcto e incorrecto para ti y para la humanidad en general.
Estas personas por supuesto eran, y son, bastante falibles. Sin embargo, cuando eres un niño los adultos parecen como Dios. Sus palabras caen con gran peso por lo que estás a merced de su apoyo. Como niño, era muy necesario que aceptaras creencias de otros, antes de que tu mente consciente pudiera formar las suyas.
Aceptaste los conceptos por tus propias razones. Esas determinadas creencias representan la estructura espiritual y mental de las ideas – la materia prima, por así decirlo, con la que tienes que funcionar. En la adolescencia ciertas creencias serán abandonadas fácilmente e inmediatamente, o serán alteradas para que se ajusten al patrón expansivo de la experiencia. Otras creencias todavía permanecerán, quizás con ciertos elementos cambiados. Las creencias pueden ser revisadas para que se ajusten a tu nueva imagen, por ejemplo, mientras el patrón principal permanece igual.
Consideremos la idea del pecado original, todas las formas coloridas que puede tomar dentro del cuerpo de conceptos y la forma en que estas afectarán tu comportamiento y tu experiencia.
El concepto mismo existía mucho antes de la iniciación del Cristianismo, y fue expresado en varias formas a través de los siglos y en todas las civilizaciones. Por el lado de la conciencia, es un relato que representa simbólicamente el nacimiento de la mente consciente en la especie como un todo, y el surgimiento de la responsabilidad propia. También representa la separación del ser que percibe – y por consiguiente el que juzga y evalúa – del objeto que es percibido y evaluado. Representa el surgimiento de la mente consciente y del ser individual fuertemente orientado proveniente del campo del ser desde donde llega toda conciencia.
Retrata la nueva conciencia viéndose a sí misma única y separada, evolucionando del árbol de la vida, y por consiguiente capaz de examinar sus frutos, de verse a sí misma por primera vez como diferente de otras, como la serpiente que se arrastra sobre la superficie de la tierra. El hombre vino adelante como una criatura de distinciones. Al hacerlo, él mismo se desprendió a propósito, en tus términos ahora, del cuerpo de su planeta en una nueva manera. Una parte suya muy naturalmente añoraba el conocimiento inconsciente primitivo que tenia que ser abandonado, en el que las cosas estaban dadas – en el que los juicios y las distinciones no eran necesarios, y todas las responsabilidades estaban predestinadas biológicamente.
Se vio a sí mismo como levantándose por encima de la serpiente, que era un símbolo del conocimiento inconsciente. No obstante, la serpiente siempre desconcertaría y atraería al hombre, aunque debía pararse sobre su cabeza, hablando simbólicamente, y ascender en su conocimiento.
Con el nacimiento de su conciencia vino la responsabilidad consciente por los frutos del planeta. El hombre se convirtio en el vigilante.
La serpiente es el símbolo del más profundo conocimiento dentro de las criaturas; también contiene el ímpetu para levantarse por encima y más allá de sí misma en ciertos aspectos. Eva, más bien que Adán, por ejemplo, come primero de la manzana porque fueron los elementos intuitivos de la raza, retratados en el relato como femeninos, los que producirían esta iniciación; solo más adelante podía el ego, simbolizado por Adán, lograr su nuevo nacimiento y su necesaria enajenación. El árbol del conocimiento entonces ofreció sus frutos – y “el bien y el mal” – porque ésta fue la primera vez en la que hubo tipos de opciones disponibles, y libre albedrío.
Hubo otros relatos, algunos que no te han llegado, en los que Adán y Eva fueron creados juntos y en un sueño se dividieron en macho y hembra separados. En tu leyenda Adán aparece primero. La mujer creada de su costilla simboliza el surgimiento necesario, incluso desde la nueva criatura, de las fuerzas intuitivas que siempre vendrán – ya que sin ese desarrollo la raza no habría alcanzado su propia conciencia, en tus términos.

martes, 13 de octubre de 2009

La Mente Consciente como Portadora de Creencias. Tus Creencias en Relación con la Salud y la Satisfacción 8

A medida que examinas los contenidos de tu mente consciente, te puede parecer que tienes tantas creencias diferentes en tiempos diferentes que no puedes correlacionarlas. No obstante, ellas se formarán en patrones claros. Encontrarás un grupo de creencias fundamentales alrededor de las cuales se agrupan las otras.
Si piensas de estas como planetas, entonces tus otras ideas orbitan alrededor de ellas. Puede haber algunas “creencias invisibles”, y puede haber una o dos creencias invisibles fundamentales. Estas, siguiendo la analogía, estarían escondidas detrás de otros “planetas” más brillantes y más obvios, y sin embargo mostrarían su presencia por medio de sus efectos sobre tus relaciones con todas las otras creencias invisibles fundamentales en tu “sistema planetario”.
Las preguntas que pareces no poder responder a medida que estudias tus propias ideas, por ejemplo, te pueden llevar a sospechar la existencia de tales creencias invisibles fundamentales. Permíteme enfatizar que ellas están disponibles conscientemente. Puedes encontrarlas con los enfoques mencionados anteriormente, trabajando desde tus sentimientos, o iniciando con las creencias que se convierten en las más fácilmente disponibles.
Este asunto lleva a lo que llamaré creencias puente. A medida que examinas tus ideas, descubrirás que incluso algunas aparentemente contradictorias tienen similitudes, y estas semejanzas pueden ser utilizadas para reducir las diferencias entre las creencias – incluso de aquellas que parecen ser las más diversas. Por lo que tú eres el individuo que tiene las creencias, tú las marcarás, por así decirlo, con ciertas características que reconocerás. Estos aspectos mismos surgirán como creencias puente. Ellas contienen gran movimiento y energía. Cuando descubres lo que son, encontrarás un punto de unidad dentro de ti mismo, desde el cual puedes con cierto desprendimiento visualizar tus otros sistemas de creencias.
Las emociones conectadas con estas creencias puente pueden en realidad sorprenderte, pero estando sobre tales estructuras unificadoras, también estás en libertad para permitir que el flujo emocional pase, sintiéndolo, pero consciente por primera vez, quizás, del origen de esos sentimientos en tus creencias, y ya no temes ser arrastrado por ellos.
Es imposible decirte la realidad emocional de tal experiencia. Tendrás que descubrirla por ti mismo. Tales creencias puente con frecuencia te permiten percibir las creencias “invisibles” mencionadas antes, y estas pueden entonces aparecer para ti como una revelación. Pensándolo bien, sin embargo, te darás cuenta que otra creencia bloqueó aquella de tu visión, pero siempre estuviste enterado de ella; y que de una manera extraña también era invisible porque tú la dabas por sentada. No la considerabas una creencia acerca de la realidad, sino como la realidad misma, y nunca la cuestionaste.
Andrea nunca dudo del “hecho” de que la vida era más difícil para una mujer que para un hombre. Cuando ella examinó sus creencias, esto se le escapó. La creencia invisible, sin embargo, afectó su comportamiento y su experiencia. Ahora ella lo comprende y puede entenderse con ella como una creencia, y no como una condición de la realidad sobre la cual no tiene control.
Las creencias puente pueden llegar a estar disponibles para ti en el estado del sueño. Si es así, el conocimiento consciente puede aparecer repentinamente en medio de tu día de vigilia. Se sentirá una reconciliación dentro del ser siguiendo tal comprensión consciente, aunque el sueño mismo puede no ser recordado conscientemente. En el sueño pueden ser utilizados varios símbolos. Cada persona puede variar en este sentido. Cuando tales sueños son recordados, sin embargo, símbolos individuales tales como cruzar un río seguramente, o un océano, o acortar la distancia, o un abismo, con frecuencia están involucrados.
En tales oportunidades también puede haber un fuerte contenido emocional, como cuando finalmente se triunfa sobre el caos psicológico, o incluso como levantarse de los muertos. Te puedes sugerir a ti mismo la aparición de tales creencias puente. La misma idea consciente representa la afirmación de la intención. Varias creencias fundamentales, no bien asimiladas, te darán imágenes en conflicto de ti mismo. Hay una diferencia entre experimentar libremente y disfrutar los varios estilos de vestir, actitudes y comportamiento – y encontrarte tu mismo “perdido” en una compulsión por cambiar tu apariencia, tu actitud y tu comportamiento. Lo ultimo usualmente involucra creencias fundamentales encontradas que alternativamente están halándote de una manera y enseguida de la otra.
Usualmente las emociones exageradas en conflicto también serán evidentes. Una vez que comprendes esto, no es difícil mirar tus creencias para identificar éstas y encontrar el puente que une las contradicciones aparentes.
Cuando le permites a tus emociones su flujo natural espontáneo, ellas nunca te van a engullir y siempre regresarás refrescado a tu “lógico” pensamiento de la mente consciente.
Es solamente cuando las represas que ellas parecen ser opuestas al intelecto, o parecen ser abrumadoras. Es de suprema importancia, sin embargo, que comprendas el poder y la naturaleza directriz de tu mente consciente, porque de otra manera tu mismo creerás estar para siempre a merced de condiciones y situaciones sobre las cuales sientes que no tienes control.
De nuevo aquí, mientras la mente consciente está indicada para dirigir el flujo de tu experiencia por medio de tus creencias, y para materializarlas, la mecánica real es asumida automáticamente por otras partes del ser. Debes en realidad confiar en que tus nuevas creencias funcionarán tan completamente para ti como las viejas.
Puede parecer que tus creencias religiosas tienen poco que ver con tu salud, o con tu experiencia del día a día. Quienes han abandonado las religiones organizadas se pueden sentir relativamente libres de lo que consideras son connotaciones adversas del pecado original y similares. Sin embargo, nadie está libre de cualquier tipo de creencia en esa área. En realidad, la creencia en el ateismo es una creencia.

sábado, 10 de octubre de 2009

La Mente Consciente como Portadora de Creencias. Tus Creencias en Relación con la Salud y la Satisfacción 7

Como en el caso de Andrea visto antes, debes aceptar la validez de tus sentimientos mientras te das cuenta que ellos se refieren a ciertos asuntos o condiciones, y no son necesariamente declaraciones de hechos de tu realidad. “Siento que soy una madre mediocre”, o, “Siento que soy un fracaso”. Estas son declaraciones emocionales y deben ser aceptadas como tales. Estás para comprender, sin embargo, que mientras tus sentimientos tienen su propia integridad como emociones, ellos no son declaraciones de un hecho. Puedes ser una madre excelente, mientras sientes que eres muy inadecuada. Puedes ser muy exitoso en lograr tus metas, mientras todavía piensas que eres un fracaso.
Reconociendo estas diferencias y siguiendo honestamente los sentimientos – en otras palabras, cabalgando en las emociones – llegarás a las creencias detrás de ellas. Una serie de auto revelaciones será el resultado inevitable, cada una conduciéndote a una subsiguiente actividad psicológica creativa. En cada etapa estarás más cerca de la realidad de tu experiencia de lo que jamás estarás.
La mente consciente se beneficiará grandemente a medida que se vuelve más y más consciente de su influencia directriz sobre los eventos. Ella nunca más le temerá a las emociones, o al cuerpo, como amenazantes o impredecibles, sino que siente la más grande unidad en la que está involucrada.
Las emociones no se sentirán como hijastras, siendo admitidas solamente las mejor vestidas. No tendrán que gritar por la expresión, ya que serán admitidas completamente como miembros de la familia del ser. Ahora bien, nuevamente aquí dirás que tu problema es que eres demasiado emocional, demasiado sensitivo. Puedes creer que eres fácilmente influenciable. En tales casos, estás temeroso de tus emociones. Piensas que sus poderes son tan fuertes que la razón se puede ahogar dentro de ellas.
Sin importar que tan abierto pareces ser, con todo nunca aceptarás ciertas emociones que concibes son seguras, e ignorarás otras, o las detendrás en puntos particulares, porque estás temeroso de seguirlas más adelante. Este comportamiento seguirá a tus creencias por supuesto. Si tienes más de cuarenta años, por ejemplo, te puedes decir a ti mismo que la edad no significa nada, que la pasas bien con personas mucho más jóvenes y que piensas pensamientos juveniles. Solo aceptarás aquellas emociones que parecen estar de acuerdo con tus ideas de juventud. Te preocupas por los problemas de los jóvenes. Aceptas lo que piensas son pensamientos optimistas que dan salud. Te consideras bastante emocional, quizás.
Sin embargo, por debajo estás mucho más consciente, como en realidad deberías estarlo, de tu realidad como criatura. No obstante, ignoras firmemente los cambios en tu apariencia desde el tiempo en que tenias treinta años y al hacerlo pierdes de vista tu validez como criatura en el espacio y el tiempo.
Inhibirás cualesquiera que sean tus pensamientos sobre la muerte y el morir, o sobre la vejez, y así liquidas sentimientos bastante naturales que están destinados a conducirte más allá de tus primeros años. Estás negando la existencia corporal de tu cuerpo, y su enfoque en el tiempo y en las estaciones, y engañándote a ti mismo con movimientos naturales biológicos, psíquicos y mentales que están destinados a llevarte más allá de ellos mismos.
Ahora bien, en este particular contexto, uno de los problemas surge de las connotaciones dadas a las palabras “más viejo”, o “viejo”. En tu cultura crees que ser joven es ser flexible, alerta y consciente. Ser viejo, o más viejo se considera una desgracia, hablando en términos generales; rígido, fuera de estilo, y pasado de moda.
Si tratas desesperadamente de permanecer joven, generalmente es para esconder tus propias creencias acerca de la edad, y para negar todas aquellas emociones conectadas con ella. Siempre que rehúses aceptar la realidad de tu calidad de criatura, también rechazas aspectos de tu espíritu. El cuerpo existe en el mundo del espacio y el tiempo. Las experiencias que puedes encontrar en tus sesenta son tan necesarias como aquellas de los veinte. Tu imagen cambiante se supone que debe decirte algo. Cuando pretendes que no ocurren alteraciones, bloqueas tanto los mensajes biológicos como los espirituales.
En la vejez el organismo está preparándose, en ciertos términos, para un nuevo nacimiento. Los eventos combinados del espíritu, la mente y el cuerpo involucran no solamente el paso de una estación, sino la preparación para el comienzo de otra. La situación incluye todos aquellos soportes necesarios para tu desempeño, no solo con aceptación sino con el gran impulso agresivo hacia nueva experiencia.
Refutar tu realidad en el tiempo, por consiguiente, da como resultado que tu ser se adhiera al tiempo y se obsesione con él. Aceptar tu integridad en el tiempo le permite al cuerpo funcionar hasta su fin natural, en buenas condiciones, libre de aquellos conceptos distorsionados e invisibles acerca de la edad. Si crees que la juventud es el ideal y luchas por ella, mientras simultáneamente crees que la vejez debe involucrar achaques, causas entonces un dilema innecesario y aceleras el envejecimiento de acuerdo con los aspectos negativos de tu mente.
Cada individuo debe examinar sus creencias individuales, o empezar con los sentimientos, los que inevitablemente lo conducirán a ellas. En esta área, como en todas las otras, quienes no son competentes verbalmente podrían utilizar el método de la escritura. Escribe tus creencias a medida que te llegan, o elabora listas de tus suposiciones intelectuales y emocionales. Puedes encontrar que ellas son bastante diferentes.
Si tienes un síntoma físico, no huyas de él. Siente su realidad en tu cuerpo. Permite que las emociones sigan libremente. Ellas te conducirán, si les permites fluir, a las creencias que causan la dificultad. Ellas te llevarán a través de muchos aspectos de tu propia realidad que debes enfrentar y explorar. Estos métodos liberan tu agresión natural retenida. Puedes sentir que estás abrumado por la emoción, pero confía en ella, es el motor de tu ser, y ella despierta tu propia creatividad. Siguiéndola, ella buscará las respuestas a tus problemas.

miércoles, 7 de octubre de 2009

La Mente Consciente como Portadora de Creencias. Tus Creencias en Relación con la Salud y la Satisfacción 6

Los sistemas de creencias son tan necesarios y naturales como los órganos físicos. En realidad, su propósito es ayudarte a dirigir el funcionamiento de tu ser biológico. No le das pensamiento consciente a la llegada y salida de las células dentro de tus órganos. Si los dejas solos, tus pensamientos llegarán y partirán a través de tu sistema de creencias así tan naturalmente; e idealmente, se compensarán, manteniendo su propia salud y dirigiendo tu cuerpo de tal manera que tienen lugar sus terapias innatas.
Tus sistemas de creencias por supuesto atraerán ciertos tipos de pensamientos con sus estelas de experiencia emocional. Un aluvión constante de pensamientos de odio y de venganza realmente debería conducirte a buscar las creencias desde las cuales están adquiriendo su fortaleza.
No puedes hacer esto ignorando la validez de los pensamientos como tu experiencia, sin embargo, tratando de meterlos bajo la alfombra de un optimismo superficial. Tales pensamientos habituales e infelices producirán el mismo tipo de experiencia física, pero es tu propio sistema de creencias el que debes examinar.
Los eventos subjetivos y objetivos “negativos” que encuentras están destinados a hacerte examinar los contenidos de tu propia mente consciente. A su manera, los pensamientos de odio y de venganza son dispositivos terapéuticos naturales, ya que si los sigues, aceptándolos con su propia validez como sentimientos, automáticamente te conducirán más allá de ellos mismos; cambiarán a otros sentimientos, llevándote del odio hacia lo que parece ser la arena movediza del miedo – que siempre está detrás del odio.
Al ir junto con los sentimientos, unificas tu estado emocional, mental y corporal. Cuando tratas de combatirlos o negarlos, tú mismo te separas de la realidad de tu ser. Tratar con tus pensamientos y sentimientos así dirigidos al menos te arraiga firmemente en la integridad de tu experiencia actual, y permite a su movimiento innato y a su creatividad natural impulsar la solución terapéutica.
Cuando niegas tales emociones, o llegas a estar aterrorizado de ellas, impides el flujo de sentimiento de un momento al otro. Estableces represas. Cualquier emoción cambiará a otra si la experimentas honestamente. De otra manera, obstruyes el movimiento natural de la totalidad de tu sistema.
El miedo, enfrentado y sentido con sus sensaciones corporales y con los pensamientos que lo acompañan, automáticamente producirá su propio estado de resolución. El sistema de creencias consciente detrás del impedimento será iluminado, y te darás cuenta que sientes de cierta manera porque crees en una idea que causa y justifica tal reacción.
Si habitualmente niegas la expresión de cualquiera de las emociones, hasta ese grado llegas a estar enajenado, no solo de tu cuerpo sino de tus ideas conscientes. Enterrarás ciertos pensamientos y pondrás una armadura biológica para prevenirte de sentir físicamente sus efectos sobre tu cuerpo. En cada caso la respuesta está en tu sistema personal de creencias, en aquellos fuertes conceptos que tienes en un nivel íntimo que producen las inhibiciones.
Si te encuentras girando en un frenesí espiritual, tratando de reprimir cada idea negativa que te llega a la cabeza, pregúntate entonces porque crees de esa manera en el gran poder destructivo del más ligero de tus pensamientos “negativos”.
El cuerpo y la mente conjuntamente presentan un sistema unificado, auto regulador, curador y auto clarificador. Dentro de él, cada problema contiene su propia solución, si es enfrentado honestamente. Cada síntoma, mental o físico, es una pista para la resolución del conflicto detrás de él, y contiene dentro de él las semillas de su propia curación.
Ahora bien, es cierto que los habituales pensamientos de amor, de optimismo y de auto aceptación son mejores para ti que sus opuestos; pero de nuevo, tus creencias acerca de ti mismo automáticamente atraerán pensamientos que son consistentes con tus ideas. Hay tanta agresividad natural en el amor como la hay en el odio. El odio es una distorsión de tal fuerza normal, es el resultado de tus creencias. La agresión natural es limpiadora y altamente creativa. Es el impulso detrás de todas las emociones.
Hay dos caminos para llegar a tus propias creencias conscientes. El más directo es tener una serie de charlas contigo mismo. Escribe tus creencias en las diversas áreas y encontrarás que crees cosas diferentes en tiempos diferentes. Con frecuencia habrá contradicciones fácilmente aparentes. Estas representan creencias opuestas que regulan tus emociones, tu condición corporal y tu experiencia física. Examina los conflictos. Aparecerán creencias invisibles que unificarán aquellas actitudes aparentemente diversas. Las creencias invisibles son simplemente aquellas de las que estás completamente enterado, pero que prefieres ignorar porque representan áreas de disensión con las que hasta ahora no estás dispuesto a manejar. Ellas están bastante disponibles una vez que estés decidido a examinar el contenido completo de tu mente consciente.
Si esto te golpea como un método demasiado intelectual, puedes entonces ir atrás, desde tus emociones hasta llegar a tus creencias. En todo caso, sin importar cual método escojas, la una te conducirá a la otra. Ambas aproximaciones requieren honestidad contigo mismo, y un encuentro firme con los aspectos mentales, psíquicos y emocionales de tu realidad corriente.

domingo, 4 de octubre de 2009

La Mente Consciente como Portadora de Creencias. Tus Creencias en Relación con la Salud y la Satisfacción 5

He utilizado el caso de Andrea porque muchas creencias típicas occidentales coinciden con su realidad – la idea de que envejecer es desastroso; que las mujeres están relativamente impotentes sin un hombre a su lado; que la vida es, hablando en términos prácticos, sumamente difícil cuando debería ser idealmente simple. Todas estas ideas obtienen su peso de la creencia básica en la impotencia del ser consciente para formar y regular su experiencia.
Afortunadamente, Andrea está funcionando con su propio sistema de creencias. Actualmente, sin embargo, mientras se dice a sí misma que la edad no importa, todavía cree que su atractivo como mujer disminuye con el paso de cada día. Así ella se siente y actúa como si fuera menos atractiva - cuando esa creencia es dominante. Ella es lo suficientemente afortunada para comprobar su experiencia física contra sus creencias, y lo suficientemente astuta para ver áreas en las cuales ella ha hecho grandes avances. Sin embargo, démosle una mirada a algunas de esas creencias y apliquémoslas a otros en líneas generales.
Con frecuencia aquellos que tratan muy fuertemente de ser “buenos” lo hacen porque temen por su valor básico, y aquellos que hablan de tener mentes y cuerpos juveniles lo hacen así porque están aterrorizados por la edad. De la misma manera, muchos que gritan por la independencia están temerosos de estar básicamente indefensos. En muchos casos estas creencias opuestas se mantienen muy conscientemente, pero permanecen aparte las unas de las otras. Por consiguiente, no son reconciliadas.
Puesto que tus sentimientos siguen a tus creencias, varios grupos de ellas parecerán a veces no tener sentido, si no les permites la libre conexión con ideas opuestas que también puedes tener.
Una persona puede parecer muy abierta y responsiva. Alguien podría decir, “Mi problema es que soy demasiado emocional”. Sin embargo, en un auto análisis, casi todos encontrarán áreas en las que las emociones son expresadas solo hasta cierto punto. No se las sigue.
Ningún sentimiento te lleva a un punto muerto. Está en movimiento, y siempre te conduce a otro sentimiento. A medida que fluye, altera la totalidad de tu condición física, y ese intercambio está indicado para ser aceptado conscientemente. Tus emociones siempre te conducirán a la realización de tus creencias, si tú no las impides. Los estados emocionales son siempre impulsos a la acción, indicados para ser expresados físicamente. Cada uno tiene su base en la agresión natural.
Las conexiones entre la creatividad y la agresión nunca han sido comprendidas en tu sociedad. La incomprensión de la verdadera agresión puede conducir al temor a toda emoción, y puede hacer que te aísles de una de las mejores terapias de la naturaleza.
La agresión natural proporciona la carga para toda creatividad. Al leer esto, muchos lectores estarán sorprendidos, ya que creen que el amor es el impulso, y que el amor es el opuesto de la agresión. No hay tal división artificial. La agresión natural es el amoroso impulso creativo hacia adelante, es la manera en la que el amor es activado, el combustible con cuya mediación el amor mismo se propulsa. La agresión, en los términos más básicos, no tiene nada que ver con la violencia física, tal como la concibes, sino con la fuerza por medio de la cual el amor se perpetúa y la creatividad se renueva.
Cuando piensas en otros términos, caes entonces en visiones distorsionadas en las cuales el poder es asignado a elementos negativos – y es visto como amenazante, equivocado, y aun se le dan connotaciones demoníacas. En contraste, el bien es visto como débil, impotente, pasivo, y en gran necesidad de defensa.
Estarás temeroso de cualquier emoción poderosa, por consiguiente; asustado de las dimensiones de tu propia realidad, y en gran medida llevado a escapar de la aceptación del poder y la energía de tu propio ser. Estarás obligado a diluir tu propia experiencia. Tales creencias tienen una fuerte característica de depresión que te puede llevar a suspender sentimientos poderosos, inmediatamente considerándolos negativos.
Automáticamente empezarás a inhibir cualquier estímulo que pueda producir emociones fuertes, y así negarte la necesaria retroalimentación. Estás a merced de tus emociones solamente cuando las temes. Ellas son las que mueven tu ser. Ellas van de la mano con tu intelecto. Pero cuando no estás enterado de los contenidos de tu mente consciente, y no eres justo con tus emociones, entras en dificultades.

jueves, 1 de octubre de 2009

La Mente Consciente como Portadora de Creencias. Tus Creencias en Relación con la Salud y la Satisfacción 4

Me gustaría presentar un excelente ejemplo de las maneras en las que las creencias conscientes afectan tus sentimientos y tu comportamiento. Andrea es una preciosa joven rubia, un poco mayor de treinta años, divorciada y con tres niños. Recientemente había perdido su empleo, pero más que esto, estaba involucrada en una semana de circunstancias y encuentros muy negativos. Un joven con quien había estado viéndose empezó a evitarla. Un vendedor la puso en lo que parecía ser una situación muy humillante, gritándola delante de una multitud de personas. Todos los otros encuentros parecían seguir el mismo patrón. Finalmente se enfermó y emocionalmente se volvió muy nerviosa. Permaneció en su casa sin ir a trabajar y la situación culminó en la pérdida de su empleo.
Andrea se sentía una persona inferior, incapaz de hacerle frente a la situación, e incapaz de preservar lo suyo con sus compañeros y con el mundo en general. Había mantenido esas creencias a través de cierto periodo de tiempo y las expresaba inconscientemente con su cuerpo – con gestos, expresiones, tonos de voz. La totalidad de su ser físico esperaba rechazos. Los eventos de esos días, cualesquiera que ellos fueran, serian interpretados a la luz de ese escenario mental.
Toda la información disponible que le llegaba al organismo seria filtrada, pesada y evaluada en una búsqueda precisa del material que le daría el énfasis físico a esas creencias. La información y los eventos en sentido contrario serian ignorados en gran medida, o serian distorsionados de tal modo que se ajustarían a lo que la mente decía era la realidad.
Las creencias conscientes enfocan tu atención, canalizan y dirigen tu energía de tal manera que puedes rápidamente atraer ideas hacia tu experiencia física. También actúan como anteojeras, haciendo a un lado la información que no puede ser asimilada, mientras preserva la integridad de las creencias. De esta manera nuestra Andrea no veía, o ignoraba, las sonrisas que encontraba, o las voces de aliento; y en algunos casos ella percibía como “negativos” algunos eventos potencialmente benéficos. Estos eran entonces utilizados para reforzar adicionalmente la creencia en su propia inferioridad.
Le recordamos a Andrea su singularidad básica y también el hecho de que ella estaba creando su propia realidad por medio de sus creencias. Le reforzamos a Andrea otras ideas que momentáneamente había olvidado, el hecho, entre otros, de su propio mérito, y porque Andrea lo sabia, esta creencia más positiva surgió para hacer a un lado las otras.
Durante el día, Andrea estuvo en capacidad de observar las dos creencias y verlas como ideas opuestas que había tenido acerca de ella misma. Ella creía que era única y buena – y también que era inferior y mala. En varias ocasiones una creencia colorearía su experiencia, casi con la exclusión de la otra. Andrea se dio cuenta que en realidad había llegado a esta situación por no tratar honestamente con sus propias ideas conscientes.
Había querido cambiar su empleo por otro, pero tenia miedo de dar el paso, así que creo circunstancias en las que la decisión aparentemente se le salió de las manos; parecía como si ella fuera la victima de insensibles compañeros de trabajo, celosos e incomprensivos, y de un jefe que no la respaldaría.
Ahora Andrea comprendió que ella no era la victima sino la iniciadora de esas condiciones. Durante el tiempo involucrado, sus sentimientos reflejaron fielmente sus creencias conscientes. Estaba perdida en la autocompasión y la autocondenacion. Estas produjeron el debilitado estado del cuerpo.
Le aconsejamos a Andrea aceptar la validez de tales sentimientos como sentimientos – no inhibirlos, sino seguir su flujo en el entendimiento de que ellos son sentimientos acerca de la realidad. Como ellos mismos, ellos son reales. Expresan las reacciones emocionales a las creencias. La próxima vez que Andrea se sienta inadecuada, por ejemplo, ella está para experimentar activamente ese sentimiento, dándose cuenta que aunque se sienta inferior esto no significa que sea inferior. Ella está para decir, “Me siento inferior”, y al mismo tiempo comprender que el sentimiento no es la afirmación de un hecho, sino de una emoción. Un tipo diferente de validez está involucrado.
Experimentar tus emociones como tales no es lo mismo que aceptarlas como afirmaciones de un hecho acerca de tu propia existencia. Se supone que Andrea entonces pregunte ¿Por qué me siento inferior? Si niegas la validez de la emoción misma y pretendes alejarla, entonces nunca llegarás a cuestionar la creencia detrás de ella.
En este punto Andrea cree que su vida debe ser difícil. Con frecuencia se le ha dicho que una mujer sin un hombre está en una situación muy difícil, especialmente una mujer con hijos. Ella cree que una nueva pareja será casi imposible de encontrar. Se le ha informado que los niños necesitan un padre y al mismo tiempo siente que ningún hombre quiere llegar a estar involucrado con una mujer con niños.
En sus treinta, le parece que la juventud huye rápidamente y de acuerdo con sus creencias ella no puede ver que sea deseable una mujer mucho mayor. De esta manera, sus creencias la ponen en un estado de crisis. Cámbialas y la crisis no existe. El cuerpo dejaría de reaccionar a tal estrés, y casi inmediatamente la misma situación externa seria modificada.
Al mismo tiempo, todas las creencias son comunicadas a otros, no solamente por medio de mecanismos corporales bastante conscientes, sino telepáticamente. Siempre tratarás de correlacionar tus ideas con la experiencia exterior. Todas las habilidades del ser interior serán aplicadas para materializar la imagen de tus creencias, sin importar lo que ellas deban ser. Se generaran las imágenes “apropiadas”, produciendo aquellos estados corporales que existen en tu mente consciente.