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domingo, 16 de noviembre de 2008

El Mensaje del Maestro 40

La Experiencia de la "Muerte"
La muerte de los tejidos físicos es simplemente una parte del proceso de la vida, tal como la conoces en tu sistema, es una parte del proceso de llegar a ser y de esos tejidos surgirá nueva vida.
La conciencia, la conciencia humana, no depende de los tejidos y sin embargo no hay materia física que no sea traída a la existencia por alguna porción de la conciencia. Cuando tu conciencia individual ha dejado el cuerpo, de una manera que más adelante explicaré, la simple conciencia de átomos y moléculas permanece y no es aniquilada.
En tu situación actual, arbitrariamente te consideras dependiente de una determinada imagen física: Te identificas con tu cuerpo.
A lo largo de toda tu vida, partes de ese cuerpo mueren y el cuerpo que tienes ahora no contiene ni una partícula de la materia física que tenía hace diez años. Ahora tu cuerpo es completamente diferente a lo que era hace diez años. El cuerpo que tenías hace diez años está muerto. Obviamente, no sientes que estás muerto y estás en capacidad de leer estas palabras con ojos compuestos completamente de nueva materia. Las pupilas, las pupilas “idénticas” que ahora tienes, no existían hace diez años y, sin embargo, no parece existir una brecha en tu visión.
Como ves, este proceso continúa tan suavemente que no te enteras de él. Las pulsaciones mencionadas antes son de tan corta duración que tu conciencia salta sobre ellas alegremente. Sin embargo, tu percepción física parece no poder salvar la brecha cuando ocurre un ritmo de pulsación más largo. Así es el tiempo que percibes como muerte. Por consiguiente, lo que deseas saber es qué sucede cuando tu conciencia es dirigida lejos de tu realidad física y cuando momentáneamente parece no tener una imagen para usar.
Hablando en términos prácticos, no hay una sola respuesta, ya que cada caso es individual. En líneas generales, hay una respuesta que servirá para cubrir los principales eventos de esta experiencia, pero los tipos de muertes tienen mucho que ver con la experiencia de la conciencia que la tiene. También está involucrado el desarrollo de la conciencia misma y sus métodos característicos generales de manejar la experiencia.
Las ideas que tienes sobre la naturaleza de la realidad colorearán muy fuertemente tus experiencias, ya que las interpretarás a la luz de tus creencias, de la misma manera como ahora interpretas tu vida diaria de acuerdo con tus ideas de lo que es posible o no posible.
Tu conciencia puede salir de tu cuerpo lentamente o rápidamente, de acuerdo con muchas variables. En muchos casos de senilidad, por ejemplo, las partes firmemente organizadas de la personalidad ya han dejado el cuerpo y están encontrando nuevas circunstancias. El mismo temor a la muerte puede causar tal pánico psicológico, que por un sentimiento de preservación y defensa reduces tu conciencia de tal manera que te encuentras en estado de coma y puede tomar algún tiempo recuperarte.
Una creencia en los fuegos del infierno te causará una alucinación de condiciones infernales. Una creencia en un cielo estereotipado, puede resultar en una alucinación de condiciones celestiales. Tú siempre formas tu propia realidad de acuerdo con tus ideas y expectativas. Esa es la naturaleza de la conciencia, cualquiera que sea la realidad en que se encuentra. Sin embargo, te puedo asegurar que tales alucinaciones son temporales.
La conciencia debe utilizar sus habilidades. El aburrimiento y el estancamiento de un cielo estereotipado no satisfarán por mucho tiempo la aspiración de la conciencia. Hay maestros para explicar las condiciones y las circunstancias. No te dejarán solo, perdido en laberintos de alucinación. Puedes darte cuenta o no darte cuenta inmediatamente que estás muerto en términos físicos.
Te encontrarás en otra forma, con una imagen que te parecerá física en gran medida, mientras no trates de manipular dentro del sistema físico, pues entonces las diferencias entre ella y el cuerpo físico serán obvias.
Si crees firmemente que tu conciencia es un producto de tu cuerpo físico, entonces puedes intentar aferrarte a él. Sin embargo, existe una orden de personalidades, una guardia honoraria, por así decirlo, que siempre está lista a prestar asistencia y ayuda.
Esta guardia honoraria está conformada por personas vivas o muertas, en tus términos. Aquellas personas que están viviendo en tu sistema de realidad ejecutan estas actividades en una experiencia “fuera del cuerpo”, mientras el cuerpo físico duerme. Ellas están familiarizadas con la proyección de la conciencia y con las sensaciones involucradas y ayudarán a orientar a quienes no estarán regresando al cuerpo físico.
Estas personas son particularmente útiles porque todavía están involucradas con la realidad física y tienen una más inmediata comprensión de los sentimientos y emociones al final de la vida física. Tales personas pueden tener o no tener el recuerdo de sus actividades nocturnas. Las experiencias con la proyección de la conciencia y el conocimiento de la movilidad de la conciencia, son por consiguiente muy útiles como preparación para la muerte. Puedes experimentar de antemano el entorno después de la muerte y aprender las condiciones que serán encontradas.

viernes, 14 de noviembre de 2008

El Mensaje del Maestro 39

La Experiencia de la "Muerte"
Hablemos un poco de la experiencia de la muerte. ¿Qué ocurre en el punto de muerte? La pregunta es mucho más fácil de hacer que de responder. Básicamente, no existe ningún punto de muerte en particular en esos términos, aun en el caso de un accidente súbito. Intentaré darte una respuesta práctica a lo que piensas que es una pregunta práctica. Lo que la pregunta significa realmente para la mayoría de las personas es esto: ¿Qué pasará cuando yo ya no esté vivo en términos físicos? ¿Qué sentiré? ¿Todavía seré yo mismo? ¿Las emociones que me impulsaron en la vida, continuarán haciéndolo? ¿Existe un cielo o un infierno? ¿Voy a ser saludado por dioses o demonios, enemigos, o seres queridos? Principalmente la pregunta significa: Cuando esté muerto, ¿seré quien soy ahora y seré recordado por quienes son queridos por mí ahora?
Responderé las preguntas también en esos términos, pero antes de hacerlo, hay algunas consideraciones aparentemente poco prácticas concernientes a la vida y la muerte con las que nos debemos entender primero.
Primero que todo, consideremos el hecho que acabo de mencionar. No existe un punto de muerte separado, indivisible y especifico. La vida es un estado de llegar a ser y la muerte es una parte de este proceso. Tú estás vivo ahora, eres una conciencia que se conoce a sí misma, brillando con cognición en medio de los escombros de células muertas y moribundas. Estas vivo mientras los átomos y moléculas de tu cuerpo mueren y renacen. Estas vivo en medio de pequeñas muertes. Partes de tu imagen se desmoronan momento a momento y son reemplazadas, y escasamente piensas en el asunto. Así que, hasta cierto punto, estás vivo ahora en medio de la muerte de ti mismo. Estás vivo a pesar de las multitudinarias muertes y renacimientos que ocurren dentro de tu cuerpo en términos físicos.
Si las células no murieran y si no fueran repuestas, la imagen física no continuaría existiendo, así ahora en el presente tu conciencia centellee alrededor de tu imagen corporal siempre cambiante.
De muchas maneras puedes comparar tu conciencia, tal como la conoces ahora, con una luciérnaga, ya que mientras te parece que tu conciencia es continua, ese no es el caso. Ella centellea, prende y apaga, aunque como lo mencionábamos antes, nunca se extingue completamente. Su enfoque no es tan constante como supones. Así que mientras estás vivo en medio de tus multitudinarias pequeñas muertes, y aunque no te des cuenta, con frecuencia estás “muerto”, aun en medio de la vida centelleante de tu propia conciencia.
Usando tus propios términos aquí, por “muerto” quiero decir completamente desenfocado de la realidad física. En términos simples, tu conciencia no está viva físicamente, orientada físicamente, por exactamente la misma cantidad de tiempo en que si está viva físicamente y orientada físicamente. Esto puede parecer confuso, pero tengo la esperanza de que lo haremos más claro. Existen pulsaciones de la conciencia, aunque puedes no estar enterado de ellas.
Consideremos una analogía. Por un instante tu conciencia está “viva”, enfocada en la realidad física. En el instante siguiente, ella está totalmente enfocada en otra parte, en un sistema de realidad diferente. Está sin vida, o “muerta”, según tu modo de pensar. En el instante siguiente está “viva” de nuevo, enfocada en tu realidad, pero no estás enterado del instante sin vida que intervino. Tu sensación de continuidad es por consiguiente construida completamente sobre cada pulsación alterna de la conciencia.
Recuerda que ésta es una analogía, así que la palabra “instante” no debería tomarse muy seriamente. Existe entonces lo que llamaremos una parte inferior de la conciencia. De la misma manera, átomos y moléculas existen de tal manera que están “muertos”, o inactivos, dentro de tu sistema, y enseguida vivos y activos, pero no puedes percibir el instante en que ellos no existen. Puesto que tu cuerpo y la totalidad de tu universo físico están compuestos de átomos y moléculas, puedo decirte entonces que la estructura total existe de la misma manera: centellea, se activa y se desactiva, con cierto ritmo, como por ejemplo el ritmo de la respiración.
Existe ritmos totales y dentro de ellos una infinidad de variaciones individuales, algo así como un metabolismo cósmico.
En estos términos, lo que llamas muerte es simplemente la inserción de una duración más larga de aquella pulsación de la que no estás enterado, una pausa larga en esa otra dimensión, por así decirlo.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

El Mensaje del Maestro 38

La conciencia tiene muchas características, algunas de las cuales conoces. Sin embargo, muchas de las características de la conciencia no son tan aparentes, puesto que actualmente, en gran medida, utilizas tu propia conciencia de tal manera que sus percepciones aparecen con muy distintas apariencias “naturales”. En otras palabras, estás enterado de tu propia conciencia por medio de tu propio mecanismo físico. No estás tan enterado de tu propia conciencia cuando no está operando principalmente por la mediación del cuerpo, cuando lo hace en los estados “fuera del cuerpo” y en algunas condiciones disociadas.
Las características de la conciencia son las mismas si estás dentro de un cuerpo o si estás afuera de él. Los picos y valles de la conciencia mencionados antes, existen en cierto grado en todas las conciencias, sin importar la forma adoptada después de la muerte. La naturaleza de tu conciencia no es diferente básicamente de lo que es ahora, aunque puedas no estar consciente de muchas de sus características.
Por ejemplo, tu conciencia es telepática y clarividente, aunque puedas no darte cuenta. En el sueño, cuando presumes estar inconsciente, puedes estar mucho más consciente de lo que estás ahora, simplemente utilizando habilidades de la conciencia que no aceptas como reales o como válidas en la vida de vigilia. Por consiguiente, las excluyes de tu experiencia consciente. La conciencia, la tuya y la mía, es muy independiente tanto del tiempo como del espacio. Después de la muerte, simplemente te enteras de los poderes más grandes de la conciencia que existen dentro de ti todo el tiempo.
Puesto que es así, puedes descubrirlos ahora y aprender a utilizarlos. Esto te ayudará directamente en tu experiencia después de la muerte. No estarás tan sorprendido por la naturaleza de tus propias reacciones, si de antemano comprendes que tu conciencia no solo no está aprisionada por tu cuerpo físico, sino que puede crear otras partes a voluntad. Aquellas personas que identifican demasiado su conciencia con el cuerpo, pueden sufrir un tormento auto creado sin razón alguna quedándose cerca del cuerpo. Ciertamente, un alma abandonada que no tiene ningún otro lugar a donde ir.
Tú eres un espíritu ahora, y ese espíritu tiene una conciencia. La conciencia entonces pertenece al espíritu, pero los dos no son lo mismo. El espíritu puede activar o desactivar su conciencia. Por su naturaleza, la conciencia puede centellear y fluctuar, pero el espíritu no.
A mí particularmente no me gusta la palabra “espíritu”, por las diferentes implicaciones que se le han asignado, pero ella cumple nuestro propósito en el sentido de que la palabra implica una independencia de la forma física.
La conciencia no descansa en el sueño. Simplemente se orienta en otra dirección. La conciencia no duerme en esos términos y mientras puede ser desactivada o apagada, no es como la luz.
Desactivándola o apagándola, la conciencia no se extingue de la manera como una luz desaparece cuando se apaga el interruptor. Siguiendo la analogía, si la conciencia fuera como una luz que te pertenece, aun cuando la apagues, habría una especie de crepúsculo, pero no oscuridad. Por lo tanto, el espíritu nunca está en un estado de nada, con su conciencia extinguida.
Hemos dicho antes que solamente estás familiarizado con aquellas características de tu propia conciencia que utilizas con la mediación del cuerpo. Cuentas con el cuerpo para expresar las percepciones de tu conciencia. Tiendes a identificar la expresión de tu conciencia con el cuerpo.
En los momentos cercanos a la muerte, se presentan ejemplos de ejercicios en manipulación de la conciencia, cuando ella se da cuenta que no puede expresarse más por intermedio del cuerpo. Si la persona que está muriendo se identifica en exceso con el cuerpo, puede fácilmente entrar en estado de pánico, pensando que toda expresión está suspendida y que por esa razón su conciencia está próxima a extinguirse.
Esta creencia en la extinción, la certeza de que la identidad está a punto de ser borrada en el momento siguiente, es una severa experiencia psicológica que por si misma puede traer reacciones desafortunadas. Lo que ocurre en cambio es que encuentras intacta la conciencia y su expresión mucho menos limitada de lo que estaba anteriormente.
Después del material de base que hemos visto, vamos a tratar con la naturaleza de la existencia después de la muerte física, en el momento de la muerte, y con la ultima muerte física al final del ciclo reencarnacional. Era muy importante que comprendieras algunas cosas acerca de la naturaleza y el comportamiento de tu propia conciencia antes de empezar.

lunes, 10 de noviembre de 2008

El Mensaje del Maestro 37

Es bien sabido que en el estado del sueño existen fluctuaciones de la conciencia y del estado de alerta. Algunos períodos de actividad del sueño sustituyen períodos de algunos estados de vigilia. También hay fluctuaciones en la conciencia de vigilia normal, ritmos de intensa actividad seguidos por un período de conciencia mucho menos activo.
Por supuesto que algunos estados de vigilia se acercan mucho a los estados del sueño. Estos se mezclan uno con el otro de tal manera que con frecuencia el ritmo pasa sin notarse. Estas gradaciones de la conciencia están acompañadas de cambios en el mecanismo físico. En los periodos más lentos de la conciencia de vigilia hay una falta de concentración, un corte del estimulo en varios grados, un incremento de accidentes, y generalmente un tono más bajo del cuerpo.
Por tu costumbre de un periodo de sueño extendido, seguido por un periodo de vigilia extendido, no le sacas partido a estos ritmos de la conciencia. Los picos altos son ahogados hasta cierto punto, y aun pasan sin ser notados. El contraste agudo y la alta eficiencia de la conciencia de vigilia natural apenas es utilizado.
Todo este material te ayudará a comprender y a utilizar tus habilidades actuales. Le estás pidiendo demasiado a tu conciencia normal de vigilia, suavizando los valles y los picos de su actividad, demandándole en muchos casos que siga adelante con plena potencia, cuando está realmente en un periodo mínimo, negándote a ti mismo la gran movilidad de conciencia que es posible.
Las sugestiones dadas anteriormente, relacionadas con los hábitos del sueño, darán como resultado la utilización natural de estos ritmos. Los picos serán experimentados más frecuentemente. La concentración será incrementada, los problemas serán vistos más claramente y las capacidades de aprendizaje se utilizarán mejor.
Este período extendido dado a la conciencia de vigilia sin los períodos de descanso, acumula químicos en la sangre que son descargados en el sueño; pero mientras tanto hacen que el cuerpo sea lerdo y se retarde la concentración consciente. Los largos periodos de sueño a los cuales te has acostumbrado se vuelven entonces necesarios y se forma un circulo vicioso. Esto fuerza estimulaciones en exceso durante la noche, incrementando el trabajo del cuerpo, haciendo que lleve a cabo purificaciones físicas de manera continuada por un tiempo extendido, lo que idealmente podría hacerse en periodos de descanso más breves. El ego se siente amenazado por la “licencia” extendida que debe tomar, se cansa de dormir y establece barreras contra el estado del sueño, muchas de las cuales son artificiales.
El resultado es una dualidad aparente y desconfianza de una parte del ser hacia la otra. Mucho material creativo de bastante valor práctico se pierde en el proceso. Los procedimientos antes mencionados permitirían un acceso mucho mayor a esa información y el ser de vigilia estaría más descansado. El simbolismo de los sueños aparecería con mayor claridad y no se perdería con las muchas horas que ahora le dedicas al sueño.
La fortaleza muscular se beneficiaría. La sangre se limpiaría más efectivamente que cuando el cuerpo se encuentra postrado por ese tiempo. Habría una comunicación mucho mejor entre los estratos subjetivos del ser, una sensación de seguridad incrementada y, especialmente en los niños, las habilidades creativas se encenderían más tempranamente.
Una conciencia clara, ordenada, brillante y poderosa, necesita periodos de descanso frecuentes para mantener su eficiencia y para interpretar correctamente la realidad. De otra manera, distorsiona lo que percibe.
El descanso y el sueño curan. Los períodos de sueño muy extendidos han sido útiles como terapia en algunos casos, no porque el sueño extendido sea en sí mismo benéfico, sino porque se han acumulado tantas toxinas que se requiere ese período extendido. Los procesos de aprendizaje son definitivamente obstaculizados con tus hábitos actuales, ya que hay ciertos períodos en los que la conciencia está sintonizada para el aprendizaje y, sin embargo, tratas de forzar el aprendizaje durante periodos mínimos no reconocidos. Las habilidades creativas y psíquicas son empujadas al fondo, simplemente por causa de esta división artificial. El resultado son dualidades que afectan todas tus actividades.
En algunos casos, literalmente te obligas a dormir cuando tu conciencia puede estar en uno de sus máximos puntos. Incidentalmente, esto ocurre en el período anterior al amanecer. En ciertas horas de la tarde la conciencia está reducida y necesita el descanso que le es negado.
Si las etapas de la conciencia de vigilia fueran examinadas como se hace con las etapas del sueño actualmente, encontrarías un rango de actividad mucho mayor del que se sospecha. Ciertas etapas de transición son ignoradas completamente. En muchos sentidos se puede decir que la conciencia en realidad centellea en varias intensidades. No es como un haz de luz, por ejemplo.

sábado, 8 de noviembre de 2008

El Mensaje del Maestro 36

Me he referido a estos asuntos aquí porque tales cambios en los patrones habituales definitivamente resultarían en una mayor comprensión de la naturaleza del ser. Las partes internas del sueño de la personalidad te parecen extrañas, no solo por la diferencia básica de enfoque, sino porque claramente dedicas las partes opuestas de un ciclo de veinticuatro horas a estas áreas del ser.
Tú separas las partes del ser tanto como es posible. Al hacerlo, divides tus habilidades intuitivas, creativas y psíquicas, de tus habilidades físicas, manipuladoras y objetivas. No hace ninguna diferencia cuantas horas de sueño piensas que son necesarias. Seria mucho mejor dormir en varios periodos más cortos y en realidad requerirías menos tiempo. El periodo más largo de sueño debería ser en la noche. Pero de nuevo, hay que tener en cuenta que la eficiencia del sueño es disminuida, y las desventajas empiezan, después de seis a ocho horas de inactividad física.
Las funciones de las hormonas y de los químicos, en particular los procesos suprarrenales, funcionarían con una mucho mayor efectividad con estos periodos alternativos de actividades que he mencionado. El desgaste del cuerpo seria minimizado, mientras que, al mismo tiempo, todos los poderes regenerativos serian utilizados al máximo. Todas las personas con alto o bajo metabolismo se beneficiarían.
Los centros psíquicos serian activados más frecuentemente y la identidad total de la personalidad seria fortalecida y mantenida mucho mejor. La flexibilidad y movilidad de la conciencia causaría y agregaría dividendos en el incremento de la concentración de la conciencia y los niveles de fatiga siempre permanecerían por debajo de los puntos de peligro. El resultado seria una gran compensación, tanto física como mental.
Estos programas podrían adoptarse muy fácilmente. Aquellas personas que laboran en horas de trabajo normales, podrían dormir entre cuatro y seis horas en la noche, de acuerdo con las variaciones individuales, y hacer una siesta después de la cena. No obstante, quiero dejar claro que un periodo continuado de sueño por encima de seis a ocho horas obra en contra tuya, y un periodo de diez horas, por ejemplo, puede ser bastante desventajoso. Al despertarte, con frecuencia no te sientes descansado y tu energía se ha agotado.
Si no comprendes que en los períodos de sueño tu conciencia actual deja tu cuerpo, todo lo que he dicho no tendrá sentido. Tu conciencia regresa a veces para chequear el mecanismo físico y la conciencia simple de átomos y células, la conciencia del cuerpo, está siempre con el cuerpo, y éste no está vacío. Sin embargo, las partes más creativas del ser dejan el cuerpo por largos periodos de tiempo cuando duermes.
Algunos casos de fuerte comportamiento neurótico son el resultado de los hábitos del sueño actuales. El sonambulismo, hasta cierto grado, está también conectado aquí. La conciencia quiere regresar al cuerpo, pero ha sido hipnotizado con la idea de que el cuerpo no debe ser despertado. El exceso de energía nerviosa se hace cargo y pone los músculos en actividad, porque el cuerpo sabe que ha estado inactivo por demasiado tiempo y de otra manera resultarían severos calambres musculares.
Lo mismo aplica a los hábitos de comida. Primero alimentas en exceso los tejidos y luego los matas de hambre. Esto tiene efectos definidos sobre la naturaleza de tu conciencia, tu creatividad y tu grado de concentración. En este sentido, literalmente pones tu cuerpo a aguantar hambre en la noche e incrementas su envejecimiento negándole la comida por largas horas. Todo esto se refleja en la fortaleza y la naturaleza de tu conciencia.
Tu comida debería repartirse dentro del periodo de veinticuatro horas y no solamente dentro del tiempo de vigilia. En otras palabras, si los patrones de sueño se cambiaran tal como lo sugiero, también deberías estar comiendo durante algunas horas de la noche. Comerías mucho menos a la “hora de la comida”. Pequeñas cantidades de comida, tomadas mucho más frecuentemente, serian mucho más benéficas que tu práctica actual en términos físicos, mentales y psíquicos.
Cambiando los patrones de sueño, automáticamente cambiarias los patrones de comida. Encontrarías una identidad mucho más unida. Te darías cuenta de tus habilidades clarividentes y telepáticas en un grado mucho mayor y no sentirías la profunda separación que ahora sientes entre el ser del sueño y el ser de vigilia. En gran medida, la sensación de separación desaparecería.
Tu disfrute de la naturaleza también se incrementaría, ya que normalmente no estás familiarizado con el tiempo nocturno. Podrías aprovechar mucho mejor el conocimiento intuitivo que se presenta en el estado del sueño y los ciclos de estado de ánimo no oscilarían tan definidamente como lo hacen a menudo. Te sentirías más a salvo y más seguro en todas las áreas de la existencia.
Los problemas de senilidad también serian reducidos, ya que el estímulo no se minimizaría por tan largo tiempo y la conciencia, con una mayor flexibilidad, conocería mejor su propia sensación de alegría. Tus propios periodos de trabajo creativo también serian más efectivos y eficientes, si sigues los consejos dados aquí.

jueves, 6 de noviembre de 2008

El Mensaje del Maestro 35

Retendrías una memoria mucho más grande de tu experiencia subjetiva y tu cuerpo estaría más sano si estos patrones del sueño fueran cambiados. De seis a ocho horas de sueño en total serian suficientes, con los patrones de siesta esbozados. Aun aquellas personas que ahora piensan que necesitan más sueño, encontrarían que realmente no lo necesitan si todo el tiempo no se gasta en un solo bloque. Todo el sistema físico, mental y psíquico se beneficiaria.
Con esta programación del sueño, las divisiones dentro del ser no serían tan severas. El trabajo físico y mental sería más fácil y el cuerpo mismo aprovecharía periodos constantes para refrescarse y descansar. Ahora, como regla general, sin importar su condición, debe esperar por lo menos unas dieciséis horas. Por otras razones, que tienen que ver con las reacciones químicas durante el estado del sueño, la salud corporal sería mejorada. Este programa en particular sería también de ayuda en la esquizofrenia, y generalmente ayuda a personas con problemas de depresión, o a personas con inestabilidad mental.
Tu sensación del tiempo sería también menos rigurosa y rígida. Las habilidades creativas serian aceleradas y los grandes problemas de insomnio que existen para muchas personas serían en gran medida conquistados, ya que estas personas lo que a menudo temen es el largo periodo de tiempo en que la conciencia, tal como la conciben, parece extinguirse.
Comidas o refrigerios pequeños deberían tomarse en el momento de levantarse en la mañana. Este método de comer y dormir sería de gran ayuda en las diferentes dificultades del metabolismo, y sería también de gran ayuda en el desarrollo de la habilidad espiritual y psíquica. Por muchas razones, la actividad física en la noche tiene efectos diferentes sobre el cuerpo de los que tiene la actividad física durante el día, y ambos efectos son necesarios.
Algunas veces durante la noche los iones negativos en el aire son mucho más fuertes y más numerosos que durante el día, y la actividad durante este tiempo, especialmente una caminada o una actividad externa, seria sumamente benéfica desde el punto de vista de la salud.
El periodo inmediatamente anterior al amanecer con frecuencia representa un punto de crisis para personas severamente enfermas. La conciencia ha estado lejos del cuerpo por un periodo demasiado largo y la conciencia que está regresando tiene entonces dificultad para entenderse con el mecanismo enfermo del cuerpo. La práctica en los hospitales de darle drogas a los pacientes para que puedan dormir toda la noche, es inconveniente por esa razón. En muchos casos es demasiado grande el esfuerzo que hace la conciencia que regresa para hacerse cargo de nuevo del mecanismo enfermo.
Tales medicamentos con frecuencia impiden también ciertos ciclos de sueño necesarios que pueden ayudar al cuerpo a recuperarse, y entonces la conciencia se desorienta en gran medida. Algunas de las divisiones entre las diferentes partes del ser no son necesarias básicamente, pero son el resultado de la costumbre y la conveniencia.
En periodos de tiempo primitivos, aunque no había luz eléctrica, por ejemplo, el sueño no era largo y continuado en la noche, ya que los lugares para dormir no eran tan seguros. El hombre de las cavernas, por ejemplo, mientras estaba durmiendo, también estaba alerta a los predadores. Los aspectos misteriosos de la noche natural en los alrededores externos lo mantenían parcialmente alerta. Se despertaba con frecuencia, supervisaba el terreno cercano y su propio lugar de refugio.
El hombre de las cavernas no dormía en largos bloques de sueño como tú lo haces. Sus periodos de sueño eran en cambio de dos o tres horas, que se extendían a través de la noche, desde el anochecer hasta el amanecer, pero alternaba periodos de actividad en vigilia y en alerta. Salía a buscar comida cuando tenia la esperanza de que sus predadores estaban durmiendo.
Esto resultó en una movilidad de la conciencia, que en verdad aseguró su supervivencia física. Aquellas intuiciones que aparecían en el estado del sueño eran recordadas y se les sacaba provecho en el estado de vigilia.
Muchas enfermedades son causadas simplemente por esta división y por este largo período de inactividad corporal y el enfoque extendido de atención en cualquiera de las realidades de vigilia o del sueño. Tu conciencia normal puede beneficiarse por las excursiones y el descanso en esos otros campos de realidad en que entras cuando estás dormido y la llamada conciencia del sueño se beneficiará por las excursiones frecuentes al estado de vigilia.

martes, 4 de noviembre de 2008

El Mensaje del Maestro 34

Con frecuencia el ego actúa como una represa para detener otras percepciones, no porque esto sea lo que quiere, o porque esté en la naturaleza del ego comportarse de tal manera, o aun porque sea una función principal del ego, sino simplemente porque se te ha enseñado que el propósito del ego es restrictivo, más que expansivo. En realidad imaginas que el ego es una parte muy débil del ser, que se debe defender contra otras áreas del ser que son mucho más fuertes y más persuasivas, y ciertamente más peligrosas. De esta manera, lo has entrenado para utilizar vendas sobre sus ojos, en contra de sus inclinaciones naturales.
El ego quiere comprender e interpretar la realidad física y relacionarse con ella. Quiere ayudarte a sobrevivir dentro de la existencia física, pero poniendo vendas sobre sus ojos obstaculizas sus percepciones y su flexibilidad natural. Entonces por ser inflexible dices que esta es la función natural y característica del ego. No puede relacionarse con una realidad que no le permitirás percibir. Pobremente puede ayudarte a sobrevivir, cuando no le permites utilizar sus habilidades para descubrir las verdaderas condiciones en las cuales debe manipular. Le pones vendas sobre los ojos y entonces dices que no puede ver.
Las personas difieren en la cantidad de sueño que necesitan. Ninguna píldora les permitirá dispensarlos totalmente del sueño, ya que demasiado trabajo es llevado a cabo en ese estado. Sin embargo, este tipo de trabajo se puede hacer más efectivamente con dos periodos de sueño de menor duración, en lugar de uno.
Dos periodos de tres horas cada uno serian más que suficientes para la mayoría de las personas, si sugerencias apropiadas se dieran antes del sueño, sugerencias que asegurarían la completa recuperación del cuerpo. En muchos casos, un periodo de diez horas de sueño, por ejemplo, sería en realidad desventajoso, al dar como resultado una lentitud de la mente y del cuerpo. En este caso, simplemente el espíritu ha estado lejos del cuerpo por demasiado tiempo, dando como resultado una perdida de flexibilidad muscular.
Así como muchos refrigerios ligeros serian mucho mejor que tres grandes comidas al día, también siestas cortas, en lugar de períodos de sueño extendidos, serian más efectivas. Habría además otros beneficios. El ser consciente recordaría más sus aventuras del sueño como cuestión de rutina y gradualmente ellas le agregarían a la totalidad de la experiencia, tal como el ego piensa de ella.
Como resultado de periodos de sueño más frecuentes y más cortos, también habría picos más altos de enfoque consciente y una más constante renovación de la actividad física y psíquica. No existiría una división tan definida entre las diferentes áreas o niveles del ser. Daría como resultado una utilización más económica de la energía y también un uso más efectivo de los nutrientes. La conciencia, tal como la conoces, seria más flexible y móvil.
Esto no conduciría a una confusión de la conciencia o del enfoque. En su lugar, daría como resultado una mayor flexibilidad en el perfeccionamiento del enfoque de la conciencia. La aparente gran división entre el ser de vigilia y el ser del sueño es, en gran medida, el resultado de la división en la función, estando las dos grandemente separadas, un bloque de tiempo asignado a una y un bloque de tiempo mucho más grande a la otra. Se mantienen separadas por la forma como utilizas el tiempo.
Inicialmente, tu vida consciente seguía la luz del día. Ahora, con la luz artificial, este no es el caso necesariamente. Existen aquí oportunidades que se pueden obtener de tu tecnología, de las cuales no estás sacando provecho. Dormir todo el día y trabajar toda la noche, difícilmente es la respuesta, pues se trata de invertir tus hábitos actuales, pero seria más efectivo y más eficiente dividir el periodo de veinticuatro horas de una manera diferente.
En realidad, existen muchas variaciones que serian mucho mejores que tu sistema actual. Idealmente, durmiendo cinco horas al tiempo obtienes el máximo beneficio, y algo por encima de ese tiempo no es tan útil. Aquellas personas que requieren más sueño, podrían tomar una siesta de dos horas. Para otras personas, una sesión en bloque de sueño de cuatro horas, más dos siestas, serian muy benéficas. Con sugestiones apropiadas, el cuerpo puede recuperarse con la mitad del tiempo ahora asignado al sueño. En todo caso, es mucho más fortaleciente y eficiente tener el cuerpo físico activo por ocho o diez horas, en lugar de tenerlo inactivo.
Has entrenado tu conciencia para seguir ciertos patrones que no son necesariamente naturales para él, y estos patrones incrementan el sentimiento de alienación entre el ser de vigilia y el ser del sueño. En cierta forma, drogas el cuerpo con una sugestión, de tal manera que cree que debe dormir una cierta cantidad de horas en un solo bloque. Los animales duermen cuando están cansados y despiertan de una manera mucho más natural.