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lunes, 2 de noviembre de 2009

El Bien y El Mal, Las Creencias Personales y Colectivas, y Sus Efectos Sobre Tu Experiencia Privada y Social 3

Tus creencias acerca de la edad, como todo lo demás, formará tu experiencia, y tus creencias colectivas afectarán tu civilización. Con los conceptos corrientes sostenidos por tu sociedad, hombres y mujeres le temen a la vejez desde el tiempo de la juventud. Si la edad adulta joven es considerada el epítome de la vida, de la bienaventuranza y del éxito, la vejez es vista como lo opuesto – un tiempo de fracaso y decadencia.
Algo de esto tiene que ver con las ideas distorsionadas de las mentes consciente e inconsciente, usando ahora tus términos. Hablando generalmente, en la sociedad Occidental la mente consciente se ve como entrando en lo propio en la adultez temprana, a medida que el ser se levanta del lecho de la niñez inconsciente hacia el interior de su conocimiento y diferenciación críticos. La apreciación de las distinciones y las diferencias es considerada una de las mayores características de la conciencia, y así esos aspectos de ella son evaluados.
Por otra parte, igualmente se pasa por alto la significativa asimilación, combinación y correlación características de la conciencia. En círculos académicos, y en muchos que no son académicos en absoluto, el intelecto es equiparado solamente con las facultades criticas, y así entre más diagnosticas más intelectual eres considerado.
Durante los años de adultez Occidentales la conciencia se enfoca más atentamente en un área específica de actividad y manipulación física. Desde la niñez la mente es entrenada para utilizar sus cualidades de controvertir y separar, por encima de todas las otras. A la creatividad se le permite fluir solo a través de ciertos canales altamente limitados y aceptados.
Cuando un individuo se vuelve más viejo – y cuando se jubila, por ejemplo – el enfoque para ese tipo de concentración en particular no está por más tiempo disponible inmediatamente. La mente llega a ser más ella misma realmente, más libre para utilizar más de sus habilidades, se le permite desviarse de áreas restrictivas, para asimilar, reconocer y crear.
Precisamente en este tiempo al individuo se le dice tener cuidado con cualquiera de esos desvíos y considerar ese tipo de comportamiento como síntoma de deterioro mental. Aquellos que siguen creencias colectivas encontrarán que la propia imagen de sí mismos ha cambiado. Temen que su misma edad, o su existencia en el tiempo, los ha traicionado. Se ven a sí mismos como restos, como débiles vestigios de mejores seres, y en su propio sistema de juicio de valores se condenan a sí mismos por el mismo hecho de su existencia continuada en el tiempo. Si alguna vez lo hicieron, nunca más confiarán en la integridad de sus cuerpos. Empezarán a actuar en el drama con un libreto escrito por otros – a lo cual ellos han accedido.
Puede no parecer que haya alguna conexión entre esa situación y tus creencias que involucran color, y sin embargo las dos están íntimamente asociadas.
Equiparas el color blanco con una conciencia brillante, con el bien y con la juventud; y el color negro con el inconsciente, con la vejez y con la muerte.
En este sistema de valores las razas negras son temidas, como, básicamente, son temidos los viejos. Los negros son considerados primitivos. A ellos se les asignan habilidades musicales creativas, por ejemplo, pero por largo tiempo estas fueron actividades “subterráneas”. Ellos le dieron nacimiento a producciones musicales aceptables, pero ellos mismos no eran admitidos en las salas de concierto de una nación respetable.
En tu sociedad por consiguiente la raza negra ha representado lo que concibes como caótico, primitivo, espontáneo, salvaje, las partes inconscientes del ser y el lado inferior del “ciudadano apropiado”.
Los negros estaban para ser oprimidos entonces, por una parte, y sin embargo tratados indulgentemente como niños, por la otra. Había siempre un gran temor de que los negros como raza se escaparían de sus límites – si se les daba una pulgada, ellos tomarían la yarda – simplemente porque los blancos temían tan grandemente la naturaleza del ser interior, y reconocían el poder que estaban tratando tan desesperadamente de estrangular dentro de ellos mismos.
Las naciones, como los individuos, pueden a veces tener personalidades divididas. Así que había un toma y dame involucrado en el que los negros expresaban ciertas tendencias por el país como un todo, mientras los blancos expresaban otras características.
Ambos grupos aceptaron sus propios roles. En términos más amplios, por supuesto, cada uno ha pertenecido a otras razas en otros tiempos y otros lugares; o para ser más exacto, en existencias simultaneas un grupo representa el rol del otro.
Aplicado a la vejez, el color negro denota un regreso a esas fuerzas inconscientes. Ahora bien, todo esto hasta ahora es desde el punto de vista de las creencias Americanas y Occidentales. Es simplemente la realidad en que muchos están involucrados. En otros sistemas “subterráneos” de creencias, sin embargo, el negro es visto como símbolo de gran conocimiento, poder y fortaleza. Cuando esto se lleva al extremo, terminarás en cultos diabólicos, en los que poderes de creatividad y exhuberancia pobremente entendidos salen precipitadamente en forma distorsionada; los lados inferiores de la conciencia son entonces glorificados a expensas de otros valores blancos, “conscientes y objetivos”.
No obstante, en ambos sistemas al viejo se le niega su poder único, su fortaleza y sabiduría, y por lo tanto la civilización es asaltada, al igual que el individuo dentro de ella.

sábado, 31 de octubre de 2009

El Bien y El Mal, Las Creencias Personales y Colectivas, y Sus Efectos Sobre Tu Experiencia Privada y Social 2

El tercer diagrama puede cruzar los otros sistemas de creencias, por supuesto. En los primeros dos grupos hay muchos márgenes. Puedes tener una, dos o tres características preferidas que se correlacionan con tus ideas, por ejemplo, pero tus conceptos acerca de la edad no te dejan tal libertad; ya que en uno u otro tiempo, “si tienes suerte” en tus términos, te acercarás a la vejez.
Muchos creen que es un tiempo de deterioro espiritual y físico, una era en la que todos aquellos atributos de madurez difíciles de ganar se desvanecen, y las facultades de razonamiento desaparecen como granos de arena sostenidos por mucho tiempo por las manos pensantes de la mente.
Si la vida es vista como buena en este sistema de creencias, la juventud es visualizada como la gloria coronada, desde cuya cúspide no hay ningún otro camino excepto el descenso. Al viejo no se le conceden características de sabiduría, sino las temidas como el mal, lo malo, lo indeseable y lo atemorizante. Para estas personas la senilidad parece un final de la vida natural e inevitable.
Como lo mencionamos antes, muchos de quienes siguen tales creencias tratan de ocultarlas de ellos mismos, intentando desesperadamente ser jóvenes. La juventud y la vejez tienen ambas su lugar, y dentro de la estructura de tu raza cada una juega papeles importantes.
Estás acostumbrado a pensar en términos de herencia. En términos físicos y de una manera diferente a la que imaginas, esto es importante. Ciertas experiencias terrenales sin embargo dependen de la duración en el tiempo, y resultan como una consecuencia de la mente desempeñando su experiencia a través de largas estaciones terrenales.
Hay funciones especificas puestas en operación muy naturalmente, que escasamente son percibidas por tus científicos, y son mucho menos comprendidas. A medida que la mente dentro del cuerpo ve claramente que su tiempo terrenal está llegando a su fin, se presentan aceleraciones mentales y psíquicas. Estas son en muchas formas como experiencias de adolescente en su gran explosión de actividad creativa, con la consiguiente formación de preguntas y la preparación para un tipo completamente nuevo de crecimiento y realización de la personalidad.
Esto seria muy evidente si no fuera por tu sistema de creencias corriente a través del cual el viejo es obligado a interpretar su experiencia. Muchos ejemplos de expansión de la conciencia y de crecimiento mental y psíquico, son interpretados como senilidad. No se han hecho importantes correlaciones entre las experiencias subjetivas del viejo, particularmente en condiciones “seniles”, con aquellas de otras edades involucradas en la expansión de la conciencia, inducidas de manera natural o por las drogas.
Cualquiera de tales sensaciones es reprimida inmediatamente por el viejo por temor a que esa “senilidad” será el diagnóstico. Las experiencias, sin embargo, afectan el hemisferio derecho del cerebro y de tal manera las habilidades son liberadas más o menos de la misma manera como las de los adolescentes.
El individuo, cuando es el tiempo, empieza a ver más allá de la vida temporal, empieza a abrir dimensiones de conocimiento que, en tus términos, no podría permitirse mientras está involucrado en el intenso enfoque físico de la vida adulta normal. Infortunadamente la personalidad no tiene un sistema de creencias para apoyar tal expansión. Las terapias naturales, tanto físicas como mentales, le son negadas. Con frecuencia se utilizan drogas como calmantes, nublando la claridad de lo que parece ser una visión distorsionada. Este es uno de los aspectos más creativos y valiosos de tus vidas. En cambio, al viejo se le ha hecho sentir inútil en tu sociedad. Con frecuencia por supuesto ellos mismos comparten este juicio de valor y sus experiencias dentro de tus comunidades en forma alguna los ha preparado para enfrentar la experiencia subjetiva.
No hay maestros para guiarlos. La vejez es una parte de la vida altamente creativa. Las conexiones entre ella y la niñez con frecuencia se hacen de manera despectiva, pero la personalidad está en un estado creativo igual. Estoy expresándome de manera general ahora, por supuesto, ya que tus condiciones de vida distorsionan así la situación natural.
Incluso los cambios químicos y hormonales que ocurren son aquellos que conducen al crecimiento espiritual y psíquico en ese tiempo. La afirmación jubilosa posible le es negada al viejo por tu sistema de creencias.
En ciertos términos, la “experiencia psicodélica” no puede explicarse dentro de tu limitada estructura de referencia – no porque tales iluminaciones estén mas allá de explicación, sino porque tu actual sistema de creencias es demasiado limitante.
Así a cualquier edad, un episodio revelador es difícil de relacionar con otros. En la vejez, sin embargo, nadie está interesado, y sin embargo es aquí, como en la adolescencia, que puede surgir la mayor creatividad, pero sigue sin reconocerse. Esta época puede ser más ventajosa para el individuo y para la raza que cualquier otro periodo, si ella fuera reconocida por lo que es y fuera comprendida.
Los peculiares cambios químicos que ocurren con frecuencia son precisamente aquellos que conducen a las mayores concepciones y experiencia, pero éstas están libres de ser lo que concibes como una aplicación practica. Hay un activador que se pone en marcha, un impulso en el que la personalidad trata de liberarse a sí misma de la orientación espacio-tiempo liberada de la necesidad usual de participar en términos “adultos”.
La personalidad mira la naturaleza de la experiencia en los términos más puros. En algunas civilizaciones previas esto se hizo dentro de una estructura natural, en la que al viejo se le cuidaba físicamente mientras sus palabras se escuchaban muy cuidadosamente.
Las ideas del “viejo hombre sabio” y leyendas similares aplican aquí, así como los conceptos místicos de la poderosa mujer vieja. En su progresión natural, y si se le deja solo, el viejo comprende sus propias “visiones” bastante bien. El cuerpo y la mente operan hermosamente juntos.

jueves, 29 de octubre de 2009

El Bien y El Mal, Las Creencias Personales y Colectivas, y Sus Efectos Sobre Tu Experiencia Privada y Social 1

Un Estado de Gracia
Salud
Riqueza
Blanco
Cristiano

Fuera de Gracia
Enfermedad
Pobreza
Negro
No Cristiano

Un Estado de Gracia
Indio u Oriental
Orgullosa Pobreza
Piel Morena
Gran Comprensión Mística
Comprensión Cósmica

Fuera de Gracia
Americano
Riqueza Embarazosa
Piel Blanca
Insensibilidad
Pobreza Espiritual y Desintegracion

Estado de Gracia
Juventud
Comprension Intuitiva
Belleza
Capacidad Intelectual
Vigor Fisico
Futuro sin Desplegar

Fuera de Gracia
Vejez
Rigidez, Ignorancia Mental y Espiritual
Fealdad
Desintegracion de la Capacidad Intelectual
Perdida de Vigor
Cierre de Todas las Puertas de Actividad

Los simples diagramas solamente representan algunos sistemas generales de creencias desde el punto de vista de los “valores morales”. Tus ideas del bien y el mal afectan no solamente tu comportamiento con otros, sino tu actividad en una comunidad y en el mundo en general.
Muchos creen – utilizando el primer diagrama - que está “bien” y es moralmente superior ser Cristiano, blanco, rico y con excelente salud. Ahora bien, aunque esto no aparece en el diagrama, la palabra “masculino” también se puede agregar a la lista de atributos preferidos.
La realidad es entonces vista a través de este sistema de creencias. Si las tienes, sentirás que esas características son dadas por Dios. De acuerdo con el fervor con el que acaricias estas ideas, encontrarás que ellas te encierran, ya que de una manera muy limitada definen tu concepto del bien. Las personas que tienen tales creencias a menudo son muy religiosas, en términos convencionales. Los países que hacen énfasis en creencias parecidas, envían misioneros a “convertir” a aquellos que son paganos, y por lo tanto inferiores.
Los sentimientos individuales de esta manera serán muy inconfortables cuando se mezclan con otros de una raza, credo, o color diferente y, a pesar de ellos mismos, pueden ser vengativamente conservadores al tratar, por ejemplo, con los problemas de naturaleza comunitaria. Ellos consideraran la pobreza como un signo del disgusto de Dios, y de esta manera estarán inclinados a dejar la totalidad del asunto en sus “manos”. Pueden hablar con aparente compasión acerca del apuro de otros, y sin embargo todo el tiempo consideran la dificultad como el simple resultado de la inferioridad, de la desigualdad.
Estas personas pueden ser de cualquier edad. Pueden provenir de cualquier entorno económico. Ahora bien, si sucede que eres Protestante, hombre, blanco, americano, rico, y saludable, al menos dentro de esa estructura de tus creencias te puedes mirar a ti mismo con ojos “claros”. Tu fundamento es inestable en realidad, pero al menos encajas dentro de él por el momento. Notarás que agregué “Protestante” a nuestro sistema de valores, al igual que “Americano”. Sin embargo, si sostienes este grupo de creencias y te quedas corto – esto es, si de alguna manera no encajas dentro de él – entonces incluso dentro de ese sistema estás en problemas.
Algunos de los componentes están más cargados que otros. Un Católico o un Judío que posea estas creencias, obviamente está fuera de paso hasta cierto grado, y se sentirá culpable a medida que él mismo se mida contra ellas. Un hombre negro que acepta el mismo sistema, de hecho está en dificultades. Si sucede que es un hombre negro pobre, está en doble peligro.
En ese mapa de creencias, la enfermedad, la pobreza, la feminidad hasta cierto grado, los conceptos no Cristianos, la herencia racial no Caucásica, todos son considerados equivocados en uno u otro grado.
Ahora bien, cualquier intrusión de otras creencias aquí será considerada como amenazante. Tanto los problemas raciales como la disensión religiosa serán racionalizados desde el punto de vista de estas creencias. Algunas personas se pueden considerar a sí mismas como muy iluminadas, creyendo por ejemplo en la reencarnación como una serie de vidas consecutivas. Sin embargo, pueden entonces utilizar el concepto para justificar su creencia en la inferioridad de otras razas. Pueden decir que como un individuo escogió sus problemas en esta vida – decidiendo por ejemplo nacer negro, pobre, o ambos – ese karma está siendo resuelto; por consiguiente tales temas no se deberían ajustar con un cambio de la ley o de la costumbre.
En el lado izquierdo, mirando el segundo diagrama, encontrarás personas en este caso de un marco de mente más “liberal”. Pero no los encontrarás tan liberales si comprendes que son tan prejuiciados en una dirección como el primer grupo lo es en otra.
Aquí tenemos un sistema de creencias en el que es incorrecto ser blanco, Americano, o rico, o incluso estar muy bien en términos financieros. Todas las distorsiones del Cristianismo son evidentes, en donde el primer grupo es ciego a ellas, por supuesto. Aquí, sin embargo, la riqueza y la piel blanca no solo son malas, sino síntomas obvios de deterioro moral. Si el primer sistema de creencias ve el dinero y los bienes como un signo de la bendición de Dios, el segundo grupo ve las posesiones materiales como evidencia del deterioro espiritual.
Aquí lo exótico es romantizado, lo externo es ensalzado y lo pintoresco es visto como real. La piel negra, o la piel morena, se convierte en criterio de perfección espiritual, y la pobreza una medalla de honor para ser usada no solo orgullosamente, sino con frecuencia para ser utilizada como herramienta agresiva. Las personas que siguen estos sistemas de creencias piensan que están en lo correcto. Su estilo de vida, sus afiliaciones comunitarias e inclinaciones políticas estarán en oposición directa a la ética “blanca y rica”.
Ahora bien, si sucede que eres negro o moreno, pobre, y crees en este sistema, al menos te sentirás seguro dentro de él. Si en cambio eres blanco y rico y sostienes tales creencias, pensarás que eres inferior en realidad, y harás todo lo que está en tu poder para demostrar cuan pintoresco, liberal y de mente abierta, y que tan negro o moreno puedes ser, mientras sigues siendo blanco, bastante acomodado, y quizás secretamente adicto a tu Cristianismo.
Tendrás indudablemente Budas de buen gusto exhibidos, y rosarios Indios.





martes, 27 de octubre de 2009

La Gracia, la Conciencia, y tu Experiencia Diaria 6

En cualquier tiempo dado habrá varios climas de creencias difundiéndose por el mundo. Algunos estarán agrupados en ciertas áreas, por ejemplo, como sistemas de baja presión. Algunos serán generalmente locales, y otros barrerán a través de los continentes como las grandes tormentas periódicas.
Recuerda que las ideas son tan naturales como el clima. Ellas siguen patrones y obedecen ciertas leyes, incluso como lo hacen los fenómenos más estrictamente físicos. Desafortunadamente, nadie examina la naturaleza de la realidad mental desde tal punto de vista. Tú nacerás en medio de ciertas creencias colectivas, y éstas pueden variar de acuerdo con tu país de nacimiento.
Así como entras en tu cuerpo con todos sus alrededores físicos, así mismo al nacer surges dentro de un rico entorno psicológico natural en el que las creencias e ideas son así de reales.
A medida que te vuelves más experto en la utilización de tu mente consciente, por supuesto que examinas las creencias que te rodean, incluso cuando las cuestionas y te mueves afuera de tu entorno natural. Puedes emigrar a un clima en el cual las ideas prevalecientes se ajusten mejor a ti, así como el clima.
A pesar de todo, hay ciertas tendencias, ciertas posturas, que tomarás acerca de ti mismo, de tu cuerpo y de tu vida, en uno u otro grado. Muchas de éstas estarán directa o indirectamente conectadas con viejos mitos y creencias de tus antepasados. Tus ideas del bien y el mal aplicadas a la salud y a la enfermedad son sumamente importantes, por ejemplo. Pocos pueden escaparse de poner juicios de valor en tales áreas. Si consideras la enfermedad como un tipo de estigma moral, simplemente le agregarás una cualidad innecesaria a una condición de mala salud.
Tales juicios son muy simplistas, e ignoran el gran rango de la motivación y la experiencia humanas. Si estás limitado y condicionado a que “DIOS” crea solamente “el bien”, entonces cualquier deficiencia física, enfermedad o deformidad se convierte en una afronta a tus creencias, las amenaza, y te hace sentir enojado y resentido. Si te llegas a enfermar, te odiarás a ti mismo por no ser lo que piensas que debes ser – una imagen física perfecta hecha a semejanza de un Dios perfecto.
Si por otra parte llevas la idea mucho más lejos – que la enfermedad puede ser también un proceso de aprendizaje – puedes entonces caer en el otro extremo, glorificando la enfermedad o dolencia como una necesaria experiencia ennoblecedora en la que el cuerpo es purificado de manera tal que el alma se pueda salvar.
Siguiendo tal creencia, confundirás el sufrimiento con la santidad, la desolación con la pureza, y verás la negación del cuerpo como espiritualidad e insignia de santidad. Bajo tales condiciones puedes incluso buscar la enfermedad para probarte a ti mismo la fortaleza de tu propia espiritualidad – y para hacer una buena impresión en otros. El mismo tipo de juicio de valor moral se puede poner en casi cualquier área de la actividad humana, y tendrá por supuesto repercusiones sociales. Esas reacciones se sumarán a las creencias prevalecientes y a su turno afectarán las creencias individuales.
Puedes creer que la riqueza es el resultado de una virtud moral y que proviene de la directa benevolencia de “Dios”. Como resultado de esto, la pobreza se convierte en la evidencia de la falta de moralidad. “Dios” hizo a tanta gente pobre que obviamente ningún hombre se atrevería a tratar de cambiar la situación – racionalización que con frecuencia es utilizada. Los pobres, entonces, siguiendo estas creencias, son menospreciados, como lo son los enfermos.
¿Qué pecado cometió la persona pobre o la persona enferma? Esa pregunta, a menudo hecha inconscientemente – si no conscientemente – te trae de regreso a las creencias en el castigo, que no tienen nada que ver con el concepto de culpa natural, sino con aquellas distorsiones que se han puesto sobre ella. También hay conexión con una mala interpretación de la Biblia. Cristo, tal como lo concibes, estaba diciendo simplemente que tú formas tu propia realidad. Él trató de pasar por encima de los sistemas de ideas de aquellos tiempos, y sin embargo tuvo que utilizarlos, y así la connotación de pecado y castigo distorsionó el mensaje dado.
Algunas personas tendrán la creencia contradictoria de que la pobreza es virtuosa, que la riqueza es un vicio y que representa evidencia de la falta de espiritualidad. Esta creencia en tu sociedad también se remonta a la Biblia y a la asociación de Cristo con los pobres, más que con los ricos.
En todos estos casos, sin embargo, se han aplicado juicios morales generales que involucran sentimientos de culpa en los que la experiencia individual es olvidada.
Tales evaluaciones críticas se ponen igualmente sobre los colores. Con frecuencia el blanco es considerado puro, el negro impuro, el blanco bueno y el negro malo. Esto por supuesto involucra consideraciones de raza, y debes darte cuenta que tu raza actual es una en la que naciste, en tus términos, en este lugar y este tiempo. Cada persona ha sido miembro de razas diferentes, y cada uno ha compartido las ventajas e ignominias vinculadas, en términos históricos, a tales condiciones de nacimiento.
Este no es el lugar para entrar en una larga discusión relacionada con el significado de las razas, y sin embargo cada una es altamente significativa y representa un aspecto diferente de la humanidad como un todo. Por consiguiente, cada raza tiene un significado simbólico para la psique de la humanidad. La experiencia externa y la estructura de cualquier experiencia de una determinada raza puede cambiar, pero el simbolismo interior todavía permanecerá, y será abordado creativamente.
Tu experiencia diaria estará afectada por tu raza, por tus creencias acerca de ella, por tus creencias acerca de otras razas, y por el clima de opinión en general. En términos bastante simples, si consideras a Dios en términos humanos, lo proyectarás como perteneciendo a tu propia raza. Si perteneces a una minoría, o si eres negro, puedes entonces estar atrapado en un conflicto de creencias.
Es imposible separar tu experiencia diaria, en cualquiera de sus aspectos, de tus creencias y de aquellos juicios que pones sobre ellas. Las creencias se reducen a tus ideas de correcto e incorrecto, y ellas involucran todas tus actitudes concernientes a la enfermedad y la salud, la riqueza y la pobreza, las relaciones de las razas, los conflictos religiosos, y más importante, tu íntima realidad psicológica del día a día.

lunes, 26 de octubre de 2009

La Gracia, la Conciencia, y tu Experiencia Diaria 5

El hombre tiene una mucho mayor libertad de acción. El forma su realidad de acuerdo con sus creencias conscientes, aun mientras sus bases yacen en la profunda naturaleza inconsciente de la tierra en términos corporales. El “Yo soy” del hombre, aparentemente separado de la naturaleza – una característica necesaria para el desarrollo de su propio tipo de conciencia – lo condujo a juicios de valor, y también necesitó romper con las profundas certidumbres internas de otras especies.
La enfermedad por lo tanto fue experimentada como “mala”. Toda una tribu podía ser puesta en peligro por un solo miembro enfermo. Al mismo tiempo, a medida que la mente se desarrolló, la astucia y la memoria se convirtieron en herramientas de supervivencia altamente efectivas. En algunas sociedades o tribus, al viejo o al enfermizo lo mataban para que su cuidado no tomara demasiada atención de los capacitados de cuerpo, poniendo en peligro el grupo.
En otras sociedades y tribus, sin embargo, los viejos eran honrados por la sabiduría que habían acumulado con los años, y esto se volvió muy práctico en las tribus en donde muchos no sobrevivieron. La historia dependía de los viejos, con su memoria de eventos pasados, y la sensación de continuidad del grupo también estaba en las manos de sus miembros mas viejos, quienes trasmitían sus recuerdos a los otros.
Un individuo que había sobrevivido él mismo a muchas enfermedades era considerado un sabio. Tales personas con frecuencia vigilaban a los animales y observaban las propias terapias y tratamientos de la naturaleza.
En ciertas épocas, las líneas entre las especies no estaban completamente trazadas, y había largos periodos en donde los hombres y los animales se mezclaban y aprendían mutuamente. La imaginación del hombre lo hizo un gran hacedor de mitos. Los mitos, tal como los conoces, representan puentes de la actividad psicológica, y señalan muy claramente los patrones de percepción y comportamiento a través de los cuales, en tus términos, la raza pasaba a medida que viajaba hacia su estado actual. La mitología cierra la brecha entre el conocimiento instintivo y la individualización de una idea.
Cuando un animal está enfermo, inmediatamente empieza a remediar la situación, e inconscientemente sabe como hacerlo. No se preocupa pensando en tus términos de bien y mal. No se pregunta que fue lo que hizo para llegar a tal situación. No piensa de él mismo como inferior. Inmediatamente inicia su propia terapia.
Un ser humano, sin embargo, tiene otra dimensión para enfrentar, una nueva área de creatividad, una mezcla diversa de creencias. Sus ideas acerca del ser deben ser examinadas, ya que están siendo materializadas en la carne. De nuevo aquí la situación tiene una gran complejidad, ya que la condición es todavía un intento saludable por parte del cuerpo para mantener el equilibrio. En general está también la situación del mundo para tenerse en consideración – el status de la especie en el planeta, en el que, digamos, el problema de la superpoblación producirá la muerte para asegurar nuevo crecimiento.
Los individuos vivos en ese tiempo también tendrán participación en tal decisión, sin embargo. Una vez más, por lo que eres un ser consciente, tus creencias regulan tu realidad. Un animal sabe inconscientemente que es único y que tiene un lugar en el esquema del ser. Su sentimiento de gracia está incorporado. Tu libre albedrío permite la libertad para cualquier creencia, incluyendo una que dice que eres indigno, sin derecho a tu existencia.
Si malinterpretas los mitos, puedes entonces creer que el hombre ha caído de la gracia y que su misma calidad de criatura está maldita, caso en el cual no confiarás en tu cuerpo, o no le permitirás su patrón “natural” de autoterapia.
Para que la conciencia se desarrolle, en tus términos, debe haber libertad para la exploración de todas las ideas, individualmente y colectivamente. Eres una entidad viviente, creciendo hacia su propio desarrollo. Cada una de tus creencias, por consiguiente, tiene su propio origen único y sus propios patrones de sentimiento, así que debes por ti mismo viajar de regreso a través de tus creencias y tus propios sentimientos hasta que intelectualmente y emocionalmente te des cuenta de tu rectitud y de tu existencia completamente original en el tiempo y el espacio tal como la conoces.
Este saber te dará el conocimiento consciente que es una contraparte de la comprensión inconsciente de los animales.
Un animal no tiene necesidad de conciencia, en cualquiera que sean los términos.
Por la gran flexibilidad de tu naturaleza, sin embargo, la humanidad necesita una estructura en la que puedan ser consideradas las ramificaciones a las que me he referido como saludable culpa normal.
Lo que consideras la conciencia es a menudo una forma aplicada sin el sentido de correcto o incorrecto que te han inculcado en tu juventud. Como norma, estas ideas representan las concepciones de tus padres de la culpa natural, distorsionadas por sus propias creencias. Aceptaste esas ideas por una razón, individualmente y en masa, ya que la humanidad en cualquier “tiempo” dado tiene una fuerte idea del tipo de experiencia del mundo que creará.
Por lo que tienes libre albedrío, tú tienes la responsabilidad, el don y la necesidad de funcionar con tus creencias escogiendo tu realidad personal según tu deseo. Te dije anteriormente que tú no puedes caer del estado de gracia. Sin embargo, debes aceptarla intelectualmente y emocionalmente.
Mientras esto puede parecer la más pura Pollyanna, no obstante no hay mal en términos básicos. Esto no significa que no te encuentres con efectos que parecen malos, sino que a medida que te mueves individualmente a través de las dimensiones de tu propia conciencia, comprenderás que todos los aparentes opuestos son otras facetas de un impulso supremo hacia la creatividad.

sábado, 24 de octubre de 2009

La Gracia, la Conciencia, y tu Experiencia Diaria 4

Hay demasiados aspectos de lo que concibes como salud y enfermedad para discutir, aun en un libro que está dirigido a la realidad personal, en el que el cuerpo juega un papel tan importante.
La salud y la enfermedad son ambas evidencias de la intención del cuerpo de mantener la estabilidad. Hay una diferencia en los patrones generales de salud de los hombres y los animales por la muy diversa naturaleza de su experiencia física. Más adelante diremos más acerca de este asunto en particular. En los animales las enfermedades juegan un papel vital, guardando el equilibrio dentro de una especie, y entre ellas, y asegurando por lo tanto la existencia futura de todos los involucrados.
En sus propias maneras, los animales están bastante enterados de este hecho. Algunos de ellos incluso se llevan ellos mismos a su propia destrucción por medio de los que llamarías suicidio, y en masa. A ese nivel, los animales comprenden y siempre están en contacto con profundas conexiones biológicas en las que ellos saben de su propia continuidad dentro de la cadena de la naturaleza.
El hombre le garantiza una rica actividad psicológica a su propia especie, pero se las niega a otras. Hay tantos exuberantes y diversos tipos de movimientos psicológicos como hay especies, sin embargo. Los ciclos de salud y enfermedad se sienten como ritmos del cuerpo por la gran variedad de animales, e incluso con ellos la enfermedad o la dolencia tiene cualidades preservadoras de la vida en otro nivel.
El instinto es bastante preciso, por ejemplo, guiando las bestias hacia aquellos territorios en los que se pueden encontrar condiciones apropiadas; y aun para ellos el bienestar del cuerpo representa la evidencia física de su “estar en el lugar apropiado en el momento apropiado”. Él refuerza la sensación de gracia de los animales, en términos mencionados antes.
Los animales comprenden la cualidad de enseñanza benéfica de la enfermedad, y siguen sus propias maneras instintivas de tratarla. En una situación natural, esto puede involucrar una migración masiva de un territorio a otro. En tales casos la enfermedad de solo unos pocos animales podría enviar la totalidad de la manada a su seguridad, y a una nueva provisión de alimento.
El hombre es tan sumamente verbal que encuentra difícil comprender que otras especies funcionan con complejos de ideas de un tipo diferente, en los que por supuesto el pensamiento, tal como lo consideras, no está involucrado. Pero existe un equivalente; utilizando una analogía, es como si las ideas se construyeran no por una estructura de frases reforzadas por imágenes visuales internas, sino por patrones “mentales” semejantes estructurados por medio del tacto y el olor – en otras palabras, pensar, pero dentro de una estructura totalmente diferente y extraña para ti.
Tal “pensar” existe, utilizando la analogía, dentro de la estructura del instinto, en donde tus propios pensamientos verbalizados también pueden imponerse por fuera de esa estructura. Una de las principales diferencias entre el hombre y los animales, y uno de los más importantes significados en términos de libre albedrío, está involucrado aquí.
Los animales comprenden entonces los elementos de dirección benéficos de la enfermedad. Ellos también comprenden la naturaleza del estrés como un estimulante necesario para la actividad física. Aun observando una mascota, notarás su maravillosa y total relajación, y su inmediata y total respuesta al estímulo. De esta manera los animales en cautiverio lucharán por proporcionarse ellos mismos los factores de estrés necesarios para la salud.
Los animales entonces no piensan de la enfermedad en términos de buena o mala. La enfermedad misma, en ese nivel, es parte del proceso de supervivencia vital y es un sistema de controles y equilibrios. Con el surgimiento del tipo de conciencia del hombre en particular, se involucraron otros asuntos. La humanidad siente su mortalidad aun más de lo que lo hacen las bestias.
Con el surgimiento de esta particular variedad de conciencia del ser, vino la exteriorización, la magnificación y la intensificación de elementos definidos que yacen latentes en otros animales, y la individualización de una fuerte actividad emocional hasta un nuevo grado, por ejemplo. El surgimiento de la “pausa de reflexión” mencionada anteriormente y el florecimiento de la memoria al tiempo con la intensificación emocional, condujo a una situación en la que los miembros de una especie recordaban, en el presente, la muerte y las enfermedades que los mataron. Ellos se volvieron temerosos de la enfermedad, particularmente en el caso de las plagas.
El hombre olvidó los elementos de enseñanza y curación, y en cambio se concentró en las experiencias desagradables mismas. Hasta cierto punto, esto fue bastante natural, ya que la nueva especie se desarrolló con el fin de cambiar la naturaleza de su conciencia, para seguir una realidad en la que el instinto ya no era seguido “ciegamente”, y para individualizar con un fuerte enfoque personal la experiencia que previamente había tomado un diferente patrón.

viernes, 23 de octubre de 2009

La Gracia, la Conciencia, y tu Experiencia Diaria 3

Puedes ser muy capaz de ver a través de las distorsiones del Cristianismo convencional. Puedes haber cambiado tus ideas hasta tal punto que puedes ver poca similitud entre tus ideas corrientes y aquellas del pasado. Ahora puedes creer en las teorías del Budismo, por ejemplo, o en las de otra filosofía oriental.
Las diferencias entre cualquiera de esos sistemas de pensamiento y el Cristianismo pueden ser tan evidentes que las similitudes se te escapan. Puedes seguir una de las escuelas del Budismo en la que se pone gran énfasis en la negación del cuerpo, en la disciplina de la carne y en evitar el deseo. Estos elementos son también muy característicos del Cristianismo, por supuesto, pero pueden parecer más sabrosos, exóticos, o razonables, viniendo de una fuente extraña a tu educación de la niñez. Así que puedes saltar del uno al otro, gritando emancipación y sintiéndote tú mismo bastante libre de las viejas ideas limitantes.
Las filosofías que enseñan la negación de la carne deben terminar últimamente predicando la negación del ser y construyendo desprecio por él, porque aunque el alma está acunada en músculo y hueso, está destinada a experimentar la realidad, no ha negarla.
Todos esos dogmas utilizan la culpa artificial, y la culpa natural es distorsionada para servir esos fines. En cualesquiera que sean los términos, al devoto se le dice que hay algo malo en la experiencia terrenal. Por consiguiente, tú eres considerado malo como un ser en la carne en virtud de tu misma existencia.
Esto por sí solo te causará una experiencia adversa, haciéndote rechazar las mismas bases de tu propia estructura de experiencia. Considerarás el cuerpo como una cosa, como un buen vehículo, pero no en sí mismo como la expresión natural de tu ser en forma material. Muchas de tales escuelas Orientales también enfatizan – como lo hacen muchas escuelas espiritualistas – la importancia de los “niveles inconscientes del ser”, y te enseñan a desconfiar de la mente consciente.
El concepto de nirvana y la idea del cielo son dos versiones del mismo cuadro, siendo el primero uno en el cual se pierde la individualidad en la beatitud de una conciencia indiferenciada, y el último, uno en el cual individuos todavía conscientes llevan a cabo una adoración sin sentido. Ninguna de las dos teorías contiene una comprensión de las funciones de la mente consciente, o de la evolución de la conciencia – o, para el caso, de ciertos aspectos de la física mayor. La energía nunca se pierde. La teoría del mundo en expansión aplica a la mente, lo mismo que al universo.
Sin embargo, estas filosofías te pueden conducir a una profunda desconfianza, tanto de tu cuerpo como de tu mente. Se te ha dicho que el espíritu es perfecto, y de esta manera puedes tratar de vivir a la altura de normas de perfección imposibles de lograr. El fracaso se suma al sentimiento de culpa.
Intentas entonces ahuyentar más aun las características de placer de tu propia calidad de criatura, negando la vigorosa espiritualidad de tu carne y las poderosas inclinaciones corporales actuales de tu alma. Tu mismo tratarás de deshacerte de emociones muy naturales, y así ser engañado sin su gran movimiento espiritual y físico. Por otra parte, los lideres pueden considerar muy poco tales asuntos, pero aun pueden estar profundamente convencidos de la miseria de la condición humana, enfocándose sobre los elementos “más oscuros”, viendo la destrucción del mundo cada vez mas cerca, sin examinar realmente las creencias que despiertan tales sentimientos permanentes.
Ellos pueden encontrar fácil cloquear sus lenguas ante los obvios fanáticos que claman por la venganza de Dios, y hablar del fin del mundo en azufre y cenizas. Pueden estar igualmente convencidos, sin embargo, de la falta de merito básica del hombre, y así mismo por supuesto de la propia. En la vida diaria, tales personas se concentrarán en los eventos negativos, los almacenan, y desafortunadamente causan una experiencia personal que parecerá reforzar las ideas básicas.
Aquí en un contexto diferente está la misma negación del valor y la integridad de la experiencia terrenal. En algunos de tales casos, todos los atributos humanos deseables son magnificados y proyectados al exterior en un dios o en una superconciencia, mientras todos las características menos admirables se dejan a la raza y al individuo.
El individuo por consiguiente se priva él mismo de la utilización de muchas de sus habilidades. No las considera propias, y se asombra cuando otros de su raza exhiben tales cualidades superiores.
Hasta cierto punto, tales creencias siguen ciertos ritmos en las civilizaciones y en el tiempo.
La mente es un sistema de controles y equilibrios, incluso como en el cuerpo, y con frecuencia un grupo de creencias que se pueden ver como altamente negativas, con frecuencia servirán fines benéficos contradiciendo otras creencias. Por algún tiempo la civilización Occidental hizo énfasis en una versión distorsionada del razonamiento intelectual, por ejemplo, y de esta manera el énfasis corriente acerca de otras partes del ser sirve un propósito.
Las personas vivas dentro del mundo llegan a él con sus propios problemas y desafíos, y esto tendrá mucho que ver con el tipo de creencias nacionales y mundiales que se generan y que dominan. Las creencias, por supuesto, son estructuras en las que se ponen a prueba varios tipos de experiencia. Esto también aplica a las religiones y a las situaciones políticas y sociales. Siempre hay concesiones mutuas entre el individuo y el sistema colectivo de creencias en el que él ha escogido su entorno.
Hay una creencia en la enfermedad como moralmente incorrecta, y una creencia contraria como ennoblecedora, edificante y espiritualmente buena. Estos juicios de valor son extremadamente importantes, ya que ellos se reflejarán en tu propia experiencia con cualquier enfermedad o dolencia.