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sábado, 16 de mayo de 2009

La Realidad y las Creencias Personales 6

Me doy bastante cuenta que muchas de mis afirmaciones van a contradecir las creencias de aquellos que no aceptan la idea de que la mente consciente es relativamente impotente, y que las respuestas a los problemas yacen escondidas debajo.

Obviamente, la mente consciente es un fenómeno, no una cosa. Está siempre cambiando. Puede ser concentrada y dirigida por el ego, literalmente en infinitas direcciones. Puede visualizar la realidad exterior, o volverse al interior, observando sus propios contenidos.

Hay gradaciones y fluctuaciones dentro de su actividad. Es mucho más flexible de lo que tú le das crédito. El ego puede usar la mente consciente casi totalmente como una manera de percibir realidades externas o internas que coinciden con sus propias creencias. No es que ciertas respuestas no se encuentren abiertamente accesibles, por lo tanto, sino que con frecuencia tu mismo te has puesto en un curso de acción en el cual crees, y tu mismo no quieres abrirte a cualquier material que pueda contradecir tus creencias corrientes.

Si estás enfermo, por ejemplo, hay una razón. Para recuperarte completamente, sin adquirir nuevos síntomas, debes descubrir la razón. Puede disgustarte tu enfermedad, pero es un curso por el que te has decidido. Mientras estés convencido de que el curso es necesario, mantendrás los síntomas. Estos pueden ser el resultado de una creencia especifica, o ser causados por un complejo de creencias sostenidas conjuntamente.

Por supuesto que las creencias serán aceptadas por ti, no como creencias, sino como realidad. Una vez que comprendas que tú formas tu realidad, entonces debes empezar a examinar esas creencias, permitiendo que la mente consciente examine libremente sus propios contenidos.

Más tarde hablaré más específicamente acerca de la salud y la enfermedad. No obstante, me gustaría hacer un punto aquí: que con frecuencia el psicoanálisis es simplemente un juego de esconder y buscar, en el cual continúas renunciando a tu responsabilidad por tus acciones y realidad, y le asignas la causa básica a alguna área de la psique, oculta en el bosque oscuro del pasado. Entonces te das a ti mismo la tarea de encontrar este secreto. Al hacerlo, nunca piensas en buscarlo en la mente consciente, ya que estás convencido de que todas las respuestas profundas yacen mucho más abajo, y además, que tu conciencia, no solo es incapaz de ayudarte, sino que en cambio frecuentemente presenta camuflajes. Así juegas el juego.

Cuando te las arreglas para cambiar tus creencias en esa estructura auto engañosa, entonces cualquier oportuno evento “olvidado” del pasado será utilizado como un catalizador. Uno lo haría tan bien como otro.

Las creencias básicas, sin embargo, siempre estuvieron en tu mente consciente, y también las razones para tu comportamiento. Simplemente no habías examinado su contenido, con la realización de que tus creencias no eran necesariamente la realidad, sino tus concepciones de ella.

Al mismo tiempo, en el psicoanálisis a menudo eres programado para creer que el “inconsciente”, siendo la fuente de tales secretos oscuros, no se puede contar con él como un yacimiento de creatividad e inspiración, y así se te niega la ayuda que las partes internas del ser podrían darle a tu conciencia.

Usualmente, cuando examinas tu mente consciente, lo haces mirando a través de tus propias creencias estructuradas. El conocimiento de que tus creencias no son necesariamente la realidad, te permiten estar enterado de toda la información que está disponible para ti conscientemente. No te estoy diciendo que examines tus pensamientos tan frecuentemente y con tal vigor que estorbes tu propio camino, sino que no estarás plenamente consciente, a menos que estés enterado del contenido de tu mente consciente. También estoy enfatizando el hecho de que la mente consciente está equipada para recibir información del ser interior, como también del universo exterior.

No te estoy diciendo que inhibas pensamientos y sentimientos. Te estoy pidiendo que te enteres de aquellos que tienes. Date cuenta que ellos forman tu realidad. Concéntrate sobre aquellos que te dan los resultados que quieres.

Si encuentras todo esto difícil, puedes también examinar tu realidad física en todos sus aspectos. Date cuenta que tu experiencia y entorno físico es la materialización de tus creencias. Si encuentras una gran exhuberancia, salud, trabajo efectivo, abundancia, y sonrisas en las caras de aquellos que encuentras, puedes dar por sentado que tus creencias son benéficas. Si ves un mundo que es bueno, personas a quienes les agradas, da por sentado de nuevo que tus creencias son benéficas. Pero si encuentras una salud pobre, carencia de un trabajo significativo, carencia de abundancia, un mundo de tristeza y maldad, asume que tus creencias son defectuosas y empieza a examinarlas.

Más tarde discutiré la naturaleza de la realidad colectiva, pero por ahora estamos en los aspectos personales. El principal punto que quise establecer en estas notas es que tus creencias conscientes son extremadamente importantes, y que no estás a merced de eventos o causas que yacen muy por debajo de tu conocimiento.

miércoles, 13 de mayo de 2009

La Realidad y las Creencias Personales 5

La mente consciente es básicamente curiosa, abierta. Está también equipada para examinar sus propios contenidos. Por las teorías psicológicas del último siglo, mucha gente Occidental creyó que el primer propósito de la mente consciente era inhibir el material “inconsciente”.
En cambio, como lo hemos mencionado, también está indicada para recibir e interpretar información importante que le llega del ser interior. Si se le deja sola, ella hace esto muy bien. Recibe e interpreta impresiones. Lo que ha sucedido, sin embargo, es que el hombre le ha enseñado a aceptar solamente la información procedente del mundo exterior, y a establecer barreras contra el conocimiento interior.
Tal situación le niega al individuo su total fortaleza y lo desconecta, conscientemente, de fuentes importantes de su ser. Estas condiciones inhiben la expresión creativa en particular y le niegan al ser consciente las revelaciones e intuiciones que continuamente emergen, las que de otra manera no estarían disponibles.
El pensamiento y el sentimiento parecen entonces separados. La creatividad y el intelecto no se presentan como los hermanos que son, sino a menudo como extraños. La mente consciente pierde su agudeza. Deja por fuera de su experiencia el inmenso cuerpo de conocimiento interior que está disponible para ella. Divisiones ilusorias aparecen en el ser.
Si se le deja solo, el ser actúa espontáneamente como una unidad, pero como una unidad siempre cambiante. Escuchando las voces, tanto de adentro como de afuera, la mente consciente está en capacidad de formar creencias que están de acuerdo con el conocimiento del ser, tal como lo recibe de fuentes materiales y no materiales. Entonces el examen de las creencias tiene lugar al tiempo con otras actividades, de manera natural, fácil y sin esfuerzo. Una vez que la mente consciente ha aceptado una colección de creencias en conflicto, sin embargo, es necesario un intento definitivo de seleccionarlas.
Recuerda que aun las falsas creencias parecen justificarse en términos de la información física, puesto que tu experiencia en el mundo exterior es la materialización de esas creencias. Así debes trabajar con la materia prima de tus ideas, aun mientras tu información sensorial pueda decirte que una determinada creencia es obviamente una verdad. Para cambiar tu experiencia, o una parte de ella, debes entonces cambiar tus ideas. Puesto que has estado formando tu propia realidad todo el tiempo, los resultados seguirán naturalmente.
Debes estar convencido de que puedes alterar tus creencias. Debes estar deseoso de intentarlo. Considera una idea limitante como un color borroso y tu vida como una pintura multidimensional que está desfigurada. Cambias la idea, así como el artista lo haría con su paleta.
El artista no se identifica con los colores que utiliza. Sabe que los escoge y los aplica con una brocha. De la misma manera, así pintas tu realidad con tus ideas. Tú no eres tus ideas, ni aun tus pensamientos. Tú eres el ser que los experimenta. Si un pintor encuentra sus manos manchadas con pigmento al final del día, puede lavar la mancha fácilmente, sabiendo su naturaleza. Si piensas que pensamientos limitantes son una parte tuya, y por lo tanto están adheridos permanentemente, no pensarás en lavarlos. Te comportarías en cambio como un artista loco que dice, “Mis pinturas son una parte mía. Ellas han manchado mis dedos, y no hay nada que pueda hacer acerca de ello”.
No hay contradicción, aunque parezca haberla, entre estar espontáneamente enterado de tus pensamientos, y en examinarlos. No tienes que estar ciego para ser espontáneo. No estás siendo espontáneo cuando aceptas indiscriminadamente como propio, como un hecho, cada pedacito de información que te llega.
Muchas creencias se desprenderían automáticamente de manera inofensiva, si estuvieras siendo verdaderamente espontáneo. En cambio, con frecuencia las albergas.
Previas ideas limitantes, cuando son aceptadas, forman figurativamente un lecho restrictivo, reuniendo tal material de manera que tu mente se llena de desechos. Cuando eres espontáneo, aceptas la libre naturaleza de tu mente y ella espontáneamente toma decisiones en cuanto a la validez, o no-validez, de la información que recibe. Cuando te rehúsas a permitirle esta función, se vuelve desordenada.
Ningún árbol de manzanas produce violetas. Muy automáticamente sabe qué es, y cual es la estructura de su propia identidad y existencia. Tú tienes una mente consciente, pero ésta es solamente la parte “culminante” de tu mente. Mucho más de “ella” está disponible para ti. Mucho más de tu conocimiento puede ser consciente, por lo tanto. Pero una falsa creencia, una creencia limitante, es tan ambigua para tu naturaleza como cualquier idea del árbol de manzanas de que él era una planta de violetas.
El no podía producir violetas, ni podía ser un buen árbol de manzanas mientras trataba de hacerlo. La creencia errónea es aquella que no se ajusta a las condiciones básicas de tu ser interior. Así que si crees que estás a merced de los eventos físicos, entretienes una falsa creencia. Si sientes que tu experiencia actual fue establecida en circunstancias más allá de tu control, entretienes una falsa creencia.
Tuviste participación en el desarrollo del entorno de tu niñez. Tú escogiste las circunstancias. Esto no quiere decir que estás a merced de esas circunstancias. Quiere decir que estableciste retos para ser superados, estableciste metas para ser alcanzadas, estableciste estructuras de experiencia a través de las cuales podías desarrollar, comprender y realizar ciertas habilidades.
El poder creativo para formar tu propia experiencia está dentro de ti ahora, como lo ha estado desde el tiempo de tu nacimiento y desde antes. Puedes haber escogido un tema en particular para esta existencia, una cierta estructura de condiciones, pero dentro de ellas tienes la libertad para experimentar, crear y alterar las condiciones y los eventos.
Cada persona escoge por si misma los patrones individuales dentro de los cuales creará su realidad personal. Pero dentro de estos limites hay variedades infinitas de acciones y recursos ilimitados.
El ser interior está embarcado en este empeño excitante, en el cual aprende como traducir su realidad en términos físicos. La mente consciente está sintonizada brillantemente con la realidad física, y con frecuencia está tan deslumbrada por lo que percibe, que está tentada a pensar que el fenómeno físico es una causa, en lugar de un resultado. Las partes más profundas del ser siempre sirven para recordarle que ese no es el caso. Cuando la mente consciente acepta muchas falsas creencias, particularmente si ve al ser interior como un peligro, cierra estos recordatorios constantes. Cuando surge esta situación, la mente consciente se siente asaltada por una realidad que parece más grande que ella misma, sobre la cual no tiene control. El sentimiento profundo de seguridad, en el cual debería anclarse, se pierde.
La falsa creencia debe ser eliminada de tal manera que la mente consciente pueda enterarse de su fuente una vez más y pueda abrir los canales internos de esplendor y poder disponibles para ella.
El ego es una rama de la mente consciente, por así decirlo. La mente consciente es como una cámara gigante, con el ego dirigiendo la visión y el enfoque. Si se la deja sola, varias partes de la identidad surgen y forman el ego, se reagrupa y reforma, manteniendo al tiempo una espontaneidad maravillosa y aun una sensación de unidad.
El ego es tu idea de tu imagen física en relación con el mundo. Tu propia imagen no es inconsciente. Estás muy enterado de ella, aunque a menudo rechazas ciertos pensamientos acerca de ella y favoreces otros. Las falsas creencias pueden dar como resultado un ego rígido que insiste en utilizar la mente consciente en una dirección solamente, distorsionando sus percepciones.
Con frecuencia muy conscientemente decides esconder un pensamiento, o una idea, que podrían causar una alteración de tu comportamiento, ya que no parece ajustarse a las ideas limitantes que ya sostienes. Escucha tu propia cadena de pensamiento a medida que sigues tus días. ¿Qué sugestiones e ideas te estás dando a ti mismo? Comprende que ellas serán materializadas en tu experiencia personal.
Muchas ideas limitantes pasarán sin escrutinio bajo el disfraz de bondad. Puedes sentirte muy virtuoso, por ejemplo, odiando el mal, o lo que te parece que es el mal. Pero si te encuentras concentrándote en el odio, o en el mal, los estás creando. Si eres pobre, puedes sentirte muy justificado en tu condición financiera, mirando con desprecio aquellos que son ricos, diciéndote a ti mismo que el dinero es incorrecto, reforzando así la condición de pobreza. Si estás enfermo, te puedes encontrar apoyándote en la miseria de tu condición y envidiando amargamente a aquellos que son ricos, lamentando tu estado, y por consiguiente perpetuándolo a través de tus pensamientos.
Si te apoyas en limitaciones, entonces las encontrarás. Debes crear un nuevo cuadro en tu mente. Puede diferir del cuadro que tus sentidos físicos te pueden mostrar en un momento determinado, precisamente en aquellas áreas en donde los cambios se requieren.
El odio a la guerra no trae la paz, es otro ejemplo. Solamente el amor a la paz atraerá esas condiciones.

domingo, 10 de mayo de 2009

La Realidad y las Creencias Personales 4

Tus ideas y creencias forman la estructura de tu experiencia. Tus creencias, y las razones para ellas, pueden encontrarse en tu mente consciente. Si aceptas la idea de que las razones para tu comportamiento están sepultadas para siempre en el pasado de esta vida, o de cualquier otra, entonces no estarás en capacidad de alterar tu experiencia, hasta que cambies esa creencia. Estoy hablando ahora de una experiencia más o menos normal. Más tarde discutiré áreas más particulares, tales como las circunstancias en las que la enfermedad viene desde el nacimiento.
La realización de que tú formas tu propia realidad, debería ser liberadora. Tú eres responsable por tus éxitos y tus alegrías. Puedes cambiar aquellas áreas de tu vida con las que estás menos que satisfecho, pero debes tomar la responsabilidad por tu ser.
Tu espíritu mismo se unió con la carne, y dentro de la carne, para experimentar un mundo de increíble riqueza y para ayudar a crear una dimensión de realidad de colores y de forma. Tu espíritu nació en la carne para enriquecer un área maravillosa de sensación consciente y para sentir la energía convertida en forma corporal. Estás aquí para ayudar en la gran expansión de la conciencia. No estás aquí para llorar acerca de las miserias de la condición humana, sino para cambiarlas cuando no las encuentres de tu gusto, por medio de la alegría, la fortaleza y la vitalidad que está dentro de tí; para crear el espíritu tan fiel y hermosamente como puedas en la carne.
La mente consciente te permite mirar al exterior dentro del universo físico, y ver la reflexión de tu actividad espiritual, para percibir y evaluar tus creaciones individuales y conjuntas.
En una forma de decirlo, la mente consciente es una ventana a través de la cual miras al exterior – y mirando al exterior percibes los frutos de tu mente interior. Con frecuencia permites que falsas creencias enturbien esa gran visión. Tu alegría, tu vitalidad y tus logros no vienen desde el exterior hacia ti como el resultado de eventos que “te suceden”. Surgen de los eventos internos que son el resultado de tus creencias.
Mucho se ha escrito sobre la naturaleza e importancia de la sugestión. Una de las ideas en boga corrientes sostiene que tú estás constantemente a mereced de la sugestión. Tus propias creencias conscientes son las más importantes sugestiones que recibes. Todas las otras ideas son rechazadas o aceptadas, de acuerdo a si crees que son verdaderas o no, acorde con la permanente charla consciente que prosigue dentro de tu mente la mayor parte del día, que son sugestiones que te das a ti mismo.
Aceptarás la sugestión dada por otro, solamente si ella encaja con tus propias ideas acerca de la naturaleza de la realidad en general, y de tus conceptos acerca de ti mismo en particular.
Si utilizas tu mente consciente apropiadamente, entonces examinas aquellas creencias que te llegan. No las aceptas de grado o por fuerza. Si utilizas tu mente consciente apropiadamente, también estás enterado de ideas intuitivas que te llegan desde adentro. Estás solo medio consciente cuando no examinas la información que te llega desde afuera, y cuando ignoras la información que te llega desde adentro.
Muchas falsas creencias son por lo tanto aceptadas indiscriminadamente, porque no las has examinado. Le has dado al ser interior un cuadro defectuoso de la realidad. Puesto que es función de la mente consciente evaluar la experiencia física, el ser interior no ha estado en capacidad de hacer su trabajo apropiadamente. Si hubiera supuesto que las partes internas del ser tenían esa responsabilidad, entonces no necesitarías una mente consciente.
Cuando el ser interior es alertado, inmediatamente tratará de remediar la situación con una afluencia de medidas auto correctivas. En ocasiones, cuando la situación se sale de las manos, sobrepasará esas áreas restrictivas de la mente consciente y resolverá el problema lanzando energía hacia otros estratos de actividad.
Se las arreglará para pasar de largo los puntos ciegos en la mente racional, por ejemplo. Con frecuencia filtra, del aluvión de creencias en conflicto, el grupo en particular que es más vital y lo envía en lo que parece ser entonces una ráfaga de revelación. Tales revelaciones dan como resultado nuevos patrones que cambian el comportamiento.
Debes estar enterado del contenido de tu propia mente racional. Debes encontrar las ambigüedades. A pesar de la naturaleza de tus creencias, ellas en realidad son hechas carne y materia. El milagro de tu ser no puede escapar de sí mismo. Tus pensamientos florecen en eventos. Si piensas que el mundo es malo, te encontrarás con eventos que parecen malos. No hay accidentes en términos cósmicos, o en términos del mundo, tal como lo conoces. Tus creencias crecen en el espacio y el tiempo tan seguramente como lo hacen las flores. Cuando te das cuenta de esto, puedes aun sentir su crecimiento.

jueves, 7 de mayo de 2009

La Realidad y las Creencias Personales 3

Más tarde discutiré algunas de las razones para tus creencias, pero por ahora simplemente quiero que las reconozcas. Voy a enumerar algunas falsas creencias limitantes. Si estás de acuerdo con alguna de ellas, reconoce esto como un área en la cual debes trabajar personalmente.

La vida es un valle de tristezas.

El cuerpo es inferior. Como vehículo del alma está automáticamente degradado y manchado. Puedes sentir que la carne es inherentemente mala y perversa, que sus apetitos son malos. Los Cristianos pueden encontrar el cuerpo deplorable, pensando que el alma “descendió” dentro de él. “Descender” automáticamente significa el cambio desde una condición más alta o mejor, a una que es peor. Los seguidores de las religiones Orientales con frecuencia sienten su deber de negar la carne, de levantarse por encima de ella, por así decirlo, hacia un estado en donde nada se desea. Utilizando un vocabulario diferente, todavía creen que la experiencia terrenal no es deseable en sí misma.

Soy impotente ante circunstancias que no puedo controlar.

Soy impotente porque mi personalidad y mi carácter fueron formados en la infancia y estoy a merced de mi pasado.

Soy impotente porque estoy a merced de eventos de vidas pasadas en otras encarnaciones, sobre las cuales ahora no tengo control. Debo ser castigado, o me estoy castigando a mí mismo, por desconsideración con otros en vidas pasadas. Debo aceptar los aspectos negativos de mi vida por mi karma.

La gente es básicamente mala y sale para cogerme.

Tengo la verdad y nadie más la tiene. O, mi grupo tiene la verdad y ningún otro grupo la tiene.

Me volveré más frágil, más enfermo, y perderé mis poderes a medida que envejezco.

Mi existencia depende de mi experiencia en la carne. Cuando mi cuerpo muere, mi conciencia muere con él.

Esta fue una lista más bien general de falsas creencias. Ahora tenemos aquí una lista más específica de las creencias más íntimas, algunas de las cuales puedes tener personalmente acerca de ti mismo.

Soy enfermo y siempre lo he sido.

Hay algo malo con el dinero. La gente que lo tiene es codiciosa y menos espiritual que aquellos que son pobres. Son más infelices y esnob.

No soy creativo. No tengo imaginación.

Nunca puedo hacer lo que quiero hacer.

No le gusto a la gente.

Soy gordo.

Siempre tengo mala suerte.

Todas estas son creencias sostenidas por muchas personas. Aquellas que las tienen, las encontrarán en la experiencia. La información física siempre parece reforzar las creencias, pero las creencias forman la realidad. Vamos a intentar derrumbar tales conceptos limitantes.
Primero que todo, debes darte cuenta que nadie puede cambiar tus creencias por ti, ni ellas se te pueden imponer desde afuera. Tu puedes realmente cambiarlas por ti mismo, sin embargo, con conocimiento y aplicación.
Mira a tu alrededor. La totalidad de tu entorno físico es la materialización de tus creencias. Tu sensación de alegría, tristeza, salud o enfermedad, todo es causado por tus creencias. Si crees que una determinada situación puede hacerte infeliz, lo hará, y la infelicidad reforzará entonces la condición.
Dentro de ti esta la habilidad para cambiar tus ideas acerca de la realidad y acerca de ti mismo, de crear una experiencia personal viviente que sea enriquecedora para ti y para otros. Me gustaría que escribieras tus creencias acerca de ti mismo, a medida que te enteras de ellas. Más tarde puedes utilizar esta lista de una manera que ahora no sospechas. Tus creencias conscientes dirigen el funcionamiento de tu cuerpo. No lo contrario.
Tu ser interior adopta la mente físicamente consciente y físicamente enfocada como un método de permitirle la manipulación en el mundo que conoces. La mente consciente está particularmente equipada para dirigir la actividad exterior, para manejar la experiencia de vigilia y para supervisar el trabajo físico.
Sus creencias acerca de la naturaleza de la realidad le son dadas a las partes internas del ser. Estas confían principalmente en la interpretación que hace la mente consciente de la realidad temporal. La mente consciente establece las metas y el ser interior las logra, utilizando todas sus facilidades y energía inextinguible.
El gran valor de la mente consciente reside precisamente en su habilidad para tomar decisiones y establecer direcciones. Su papel es doble, sin embargo: está para evaluar las condiciones tanto internas como externas y para manejar la información que viene desde el mundo físico y desde las partes internas del ser. No es entonces un sistema cerrado.
Para ser humano se necesita sutil discriminación en el uso de tal conciencia. Muchas personas están temerosas de sus propios pensamientos. No los examinan. Aceptan las creencias de otros. Tales acciones, distorsionan la información, tanto de adentro como de afuera.
No hay un conflicto entre el ser intuitivo y la mente consciente. Solo parece haberlo cuando el individuo se rehúsa a afrontar toda la información que está disponible en su mente consciente. Algunas veces parece más fácil evitar los reajustes frecuentes en el comportamiento que el auto examen requiere. En tales casos, un individuo colecciona muchas creencias de segunda mano. Algunas se contradicen unas a otras. Las señales que se le dan al cuerpo y al ser interior no fluyen suavemente, o con claridad, sino que son una mezcla turbia de direcciones encontradas.
Esto disparará inmediatamente alarmas de varias naturalezas. El cuerpo no funcionará apropiadamente, o el total entorno emocional sufrirá. Tales reacciones son realmente excelentes precauciones que deben tomarse como signo de que se necesita el cambio.
Al mismo tiempo, el ser interior trasmitirá perspicacia e intuición a la mente consciente para clarificar su visión. Pero si crees que el ser interior es peligroso y que no se puede confiar en él, si estás temeroso de los sueños, o de cualquier otro material psíquico intrusivo, entonces niegas esta ayuda y te apartas de él. Si crees además que debes aceptar tus dificultades, esta sola creencia te puede impedir resolverlas.

martes, 5 de mayo de 2009

La Realidad y las Creencias Personales 2

Tus creencias son como vallas que te rodean. Primero debes reconocer la existencia de tales barreras. Debes verlas, o ni siquiera te darás cuenta que no eres libre, simplemente porque no verás más allá de las vallas. Ellas representarán los límites de tu experiencia.
No obstante, hay una creencia que destruye las barreras artificiales de la percepción, una creencia expansiva que automáticamente penetra las ideas falsas e inhibitorias:

El Ser No Está Limitado

Esta afirmación es la afirmación de un hecho. Existe, a pesar de tu creencia o no-creencia en ella. Enseguida de este concepto está otro:

No Hay Límites o Separaciones para el Ser

Aquellos que experimentas, son el resultado de falsas creencias. Siguiendo esto, está la idea que ya he mencionado:

Tú Creas Tu propia Realidad

Para comprenderte a ti mismo, y lo que eres, puedes aprender a experimentarte a ti mismo directamente, aparte de tus creencias acerca de ti. Lo que me gustaría que hicieras es que te sientes tranquilamente. Cierra tus ojos. Trata de sentir dentro de ti los tonos de sentimiento que mencioné antes. Esto no es difícil de hacer.
Tu conocimiento de su existencia te ayudará a reconocer sus ritmos profundos dentro de ti. Cada individuo sentirá estos tonos a su propia manera, así que no te preocupes acerca de cómo deberían sentirse. Simplemente te dices a ti mismo que ellos existen y que ellos están compuestos de las grandes energías de tu ser hechos carne.
Enseguida permítete a ti mismo experimentar. Si estás acostumbrado a términos como meditación, trata de olvidar el término durante este procedimiento. No utilices ningún nombre. Libérate de los conceptos y experimenta tu ser y el movimiento de tu propia vitalidad. No preguntes: “Esto es correcto? Lo estoy haciendo correctamente? Estoy sintiendo lo que debería sentir? Este es el primer ejercicio para ti. No estás para utilizar el criterio de otras personas. No hay estándares, sino tus propios sentimientos.
No se recomienda ningún límite de tiempo en particular. Esta debería ser una experiencia agradable. Acepta lo que suceda como únicamente tuyo. El ejercicio te pondrá en contacto contigo mismo. El te retornará a ti mismo. Cuando quiera que estés nervioso o preocupado, toma unos pocos momentos para sentir estos tonos de sentimiento dentro de ti, y te encontrarás a ti mismo centrado y seguro en tu propio ser.
Cuando hayas ensayado este ejercicio varias veces, siente enseguida estos profundos ritmos salir de ti en todas las direcciones, como de hecho lo hacen. Electromagnéticamente, ellos irradian a través de tu ser físico, y en maneras que espero explicar más tarde, ellos forman el entorno que conoces, aun así como ellos forman tu imagen física.
Te dije que el ser no está limitado, y sin embargo seguramente piensas que tu ser termina en donde tu piel encuentra el espacio, y que estás dentro de tu piel. Sin embargo, tu entorno es una extensión de ti mismo. Es el cuerpo de tu experiencia incorporado en forma física. El ser interior forma los objetos que conoces, tan segura y automáticamente como forma tus dedos o tus ojos.
Tu entorno es el cuadro físico de tus pensamientos, emociones y creencias, hecho visible. Puesto que tus pensamientos, emociones y creencias se mueven a través del espacio y del tiempo, tú por lo tanto afectas las condiciones físicas separadas de ti.
Considera la estructura espectacular de tu cuerpo apenas desde el punto de vista físico. Lo percibes como sólido, así como percibes toda la otra materia física. Sin embargo, entre más se explora la materia física, más obvio se vuelve que dentro de ella la energía toma una forma especifica (en forma de órganos, células, moléculas, átomos, electrones), cada uno menos físico que el último, cada uno combinándose en un gestalt misterioso para formar la materia.
Los átomos dentro de tu cuerpo giran. Hay una conmoción y actividad constantes. La carne que parece tan sólida, resulta estar compuesta de partículas que se mueven rápidamente, con frecuencia orbitando una a la otra, y en donde ocurren continuamente grandes intercambios de energía.
La sustancia, el espacio fuera de tu cuerpo, está compuesto de los mismos elementos, pero en diferentes proporciones. Hay un constante intercambio físico entre la estructura que llamas tu cuerpo y el espacio fuera de él. Hay interacciones químicas, intercambios básicos, sin los cuales la vida, tal como la conoces, sería imposible.
Retener tu aliento es morir. La respiración, que representa la más íntima y más necesaria de tus sensaciones físicas, debe fluir afuera de lo que eres, pasando hacia el mundo que parece no ser tú. Físicamente, partes de ti dejan tu cuerpo constantemente y se entremezclan con los elementos. Sabes lo que sucede cuando la adrenalina es liberada a través de la corriente sanguínea. Te agita y te prepara para la acción. Sin embargo, en otras formas, la adrenalina no permanece apenas en tu cuerpo. Es lanzada al aire y afecta la atmósfera, aunque es transformada.
Cualquiera de tus emociones libera hormonas, pero éstas también salen de ti, como tu aliento sale de ti, y en este aspecto puedes decir que liberas químicos en el aire, que enseguida lo afectan.
Las tormentas físicas son entonces causadas por tales interacciones. Te estoy diciendo una vez más que tú formas tu propia realidad, y esto incluye el clima físico, el cual es el resultado, en masa, de las reacciones individuales.
Seré mucho más específico sobre este punto en particular más adelante. Estás en la existencia física para aprender a comprender que tu propia energía, traducida a sentimientos, pensamientos y emociones, causa toda experiencia. No hay excepciones.
Una vez que has comprendido esto, solo tienes que aprender a examinar la naturaleza de tus creencias, ya que éstas automáticamente causarán que sientas y pienses en cierto modo. Tus emociones siguen a tus creencias. No lo contrario.
Me gustaría que reconocieras tus propias creencias en varias áreas. Debes darte cuenta que cualquier idea que aceptes como verdad, es una creencia que sostienes. Debes entonces tomar el siguiente paso y decir, “Ella no es necesariamente la verdad, aunque creo en ella”. Tengo la esperanza de que aprenderás a descartar todas las creencias que impliquen limitaciones básicas.



domingo, 3 de mayo de 2009

La Realidad y las Creencias Personales 1

Formas el tejido de tu experiencia por medio de tus propias creencias y expectativas. Estas ideas personales acerca de ti y de la naturaleza de la realidad afectarán tus pensamientos y emociones. Tomas como verdad tus creencias acerca de la realidad, y con frecuencia no las cuestionas. Ellas parecen explicarse por sí mismas. Aparecen en tu mente como afirmaciones de un hecho, demasiado obvias para examinarlas.
Por lo tanto, muy frecuentemente son aceptadas sin cuestionarlas. No se reconocen como creencias acerca de la realidad, sino que en cambio son consideradas como características de la realidad misma. Frecuentemente tales ideas aparecen como indisputables, como una parte tan tuya que no se te ocurre especular acerca de su validez. Ellas se convierten en asunciones invisibles, pero no obstante colorean y forman tu experiencia personal.
Algunas personas, por ejemplo, no cuestionan sus creencias religiosas, sino que las aceptan como un hecho. Otras encuentran comparativamente fácil reconocer tales asunciones internas cuando aparecen en un contexto religioso, pero son bastante ciegas hacia ellas en otras áreas.
Es mucho más simple reconocer tus propias creencias en relación con la religión, la política, o asuntos similares, de lo que es señalar tus más profundas creencias acerca de ti mismo, quien y que eres, particularmente en relación con tu propia vida.
Muchos individuos están completamente ciegos para sus propias creencias acerca de sí mismos y la naturaleza de la realidad. Tus propios pensamientos conscientes te darán excelentes indicios. Con frecuencia te encuentras rehusándote a aceptar ciertos pensamientos que llegan a tu mente, porque ellos están en conflicto con otras ideas usualmente aceptadas.
Tu mente consciente está siempre tratando de darte un cuadro claro, pero con frecuencia permites que ideas preconcebidas bloqueen esta inteligencia. Se acostumbra culpar al subconsciente por los problemas y dificultades de la personalidad, teniéndose la idea de que eventos anteriores, cargados y misteriosos, se alojan allí. Varias generaciones crecieron creyendo que las partes subconscientes de la personalidad no eran confiables, que estaban llenas de energía negativa y que contenían solo episodios desagradables encerrados, que era mejor olvidar.
Crecieron creyendo que la mente consciente era relativamente impotente y que la experiencia adulta era establecida en los días de la infancia. Estos conceptos mismos establecieron divisiones artificiales. La gente aprendió que no debería estar enterada del material “subconsciente”.
Las puertas del ser interior debían cerrarse apretadamente. Solamente un prolongado psicoanálisis podía o debía abrirlas. El individuo normal sintió que era mejor dejar solas esas áreas, de tal manera que cortando esas partes del ser, también se estaban estableciendo barreras contra la felicidad del ser espontáneo interior. La gente se sintió separada del núcleo de su propia realidad.
El concepto del pecado original fue uno muy pobre, limitado y distorsionado, pero por lo menos al tiempo con él iban procedimientos más bien sencillos. Por medio del bautismo podías ser salvado, o por medio de ciertas palabras, o sacramentos, o rituales, se podía encontrar la redención.
La idea de un subconsciente manchado no le dejo al hombre una salida relativamente fácil. Los pocos rituales posibles requerían años de análisis, que solo los muy ricos tenían el privilegio de experimentar.
Más o menos al mismo tiempo, la idea de un subconsciente desagradable surgió tan fuertemente, que la idea del alma salió por la ventana. Por consiguiente, millones de personas creyeron en una realidad en la que eran privados de la idea del alma y agobiados con el concepto de un subconsciente no confiable, o definitivamente malo. Se vieron a sí mismos como vulnerables puntos solitarios de egos, montados peligrosamente y desprotegidos sobre olas tumultuosas de procesos involuntarios.
Casi al mismo tiempo, muchas personas inteligentes estaban dándose cuenta que las ideas sobre Dios de las religiones organizadas, y las del cielo y el infierno, eran distorsionadas e injustas y tenían el sabor de los cuentos de niños. Para estos individuos, no había lugar para buscar ayuda.
Bajo las circunstancias, mirar al interior podría parecer tontería, puesto que se les había enseñado que este “interior” contenía la fuente de sus problemas. Quienes no podían costearse la terapia, trataban más fuertemente de inhibir todos los mensajes del ser interior, ya que temían ser devorados por las salvajes emociones infantiles.
En primer lugar, no hay limitaciones o divisiones para el ser, aunque para la discusión una palabra como “ego” puede utilizarse aquí ya que comprendes lo que piensas que significa. Puedes en realidad depender de partes aparentemente inconscientes de ti mismo. Como verás más tarde, puedes llegar a estar más y más conscientemente enterado, trayendo a tu conciencia porciones cada vez más grandes de ti mismo.
Respiras, creces y llevas a cabo constantemente actividades multitudinarias, delicadas y precisas, sin estar conscientemente enterado como llevas a cabo tales manipulaciones. Vives, sin saber conscientemente como mantienes este milagro de comprensión física en el mundo de la carne y del tiempo.
Las partes aparentemente inconscientes de ti mismo extraen átomos y moléculas del aire para formar tu imagen. Tus labios se mueven y tu lengua expresa tu nombre. Pertenece el nombre a los átomos y moléculas dentro de tus labios y lengua? Los átomos y moléculas se mueven constantemente formándose en células, tejidos y órganos. ¿Cómo puede el nombre que la lengua expresa pertenecer a ellos?
Ellos no leen o escriben, y sin embargo expresan sílabas complicadas que comunican a otros seres como tú cualquier cosa, desde un simple sentimiento, hasta la más complicada información. ¿Cómo hacen esto?
Los átomos y moléculas de la lengua no conocen la sintaxis del lenguaje que hablan. Cuando empiezas una frase, no tienes la más mínima idea consciente de cómo la terminarás, y sin embargo das por sentado que las palabras tendrán sentido y lo que quieres decir fluirá sin esfuerzo.
Todo esto sucede porque las partes internas de tu ser operan espontáneamente, graciosamente y libremente. Todo esto ocurre porque tu ser interior cree en ti, aun cuando a menudo tú no crees en él. Estas partes inconscientes de tu ser operan asombrosamente bien, a pesar de las más grandes incomprensiones de tu parte de su naturaleza y función, y frente a las más poderosas interferencias por parte tuya, por causa de tus creencias.
Cada persona experimenta una realidad única, diferente a la de cualquier otro individuo. Esta realidad brota al exterior desde el panorama interior de pensamientos, sentimientos, expectativas y creencias. Si crees que el ser interior funciona en contra tuya, en lugar de hacerlo a favor tuyo, entonces estorbas su funcionamiento, o más bien lo obligas a comportarse de cierta manera por causa de tus creencias.
La mente consciente está para hacer juicios claros acerca de tu posición en la realidad física. Con frecuencia las falsas creencias le impiden hacerlo, ya que las ideas sostenidas por el ego nublarán su clara visión.

viernes, 1 de mayo de 2009

El Cuadro Viviente del Mundo 3

Los tonos de sentimiento impregnan tu ser. Ellos son la forma que toma tu espíritu cuando se combina con la carne. De ellos, de su núcleo, surge tu carne.
Todo lo que experimentas tiene conciencia y cada conciencia está dotada con su propio tono de sentimiento. Hay una gran cooperación involucrada en la formación de la tierra, como la conoces, y así las estructuras individuales vivientes del planeta se levantan desde el tono de sentimiento dentro de cada átomo o molécula.
Tu carne surge a tu alrededor en respuesta a estos acordes internos de tu ser, y los árboles, las rocas, los mares y las montañas brotan como el cuerpo de la tierra desde los profundos acordes internos de átomos y moléculas, que también son vivientes. Por la cooperación creativa que existe, el milagro de la materialización física se lleva a cabo tan suave y automáticamente, que conscientemente no te enteras de tu participación en ella.
El tono de sentimiento es entonces el movimiento y la fibra, la madera, la parte de tu energía dedicada a tu experiencia física. Ella fluye dentro de lo que eres como ser físico y te materializa en el mundo de las estaciones, del espacio, de la carne y del tiempo. Su fuente, sin embargo, es bastante independiente del mundo que conoces.
Una vez que aprendes a obtener el sentimiento de tu tono interior, te enteras de su poder, fortaleza y durabilidad, y puedes hasta cierto grado ir con él dentro de realidades de experiencia más profundas.
La increíble riqueza emocional y la variedad y esplendor de la experiencia física, es la reflexión material de este tono de sentimiento interior. Él impregna los eventos de tu vida, la orientación general interior y la calidad de la percepción. El llena e ilumina los aspectos individuales de tu vida y determina en gran medida el clima de persuasión subjetiva en el que habitas.
Es la esencia de ti mismo. Sus barridos son de rango amplio, sin embargo. No determinan, por ejemplo, eventos específicos. Pinta los colores en el gran “panorama” de tu experiencia. Es el sentimiento de ti mismo, inextinguible.
En otros términos, él representa la expresión de ti mismo en energía pura, desde la cual surge tu individualidad, la inconfundible identidad dada que nunca es duplicada.
Esta energía proviene del núcleo del SER, de Todo Lo Que Existe, y representa la fuente de inagotable vitalidad. Es el SER existiendo en ti. Como tal, toda la energía y poder del SER está enfocado y reflejado a través de ti en la dirección de tu existencia tridimensional.
Mientras tu tono de sentimiento es únicamente tuyo, todavía es expresado en cierto modo que es compartido por toda conciencia enfocada en la realidad física. Así, en esos términos, brotas de la tierra como todas las otras criaturas y estructuras naturales vivientes. Mientras eres físico, eres parte de la naturaleza y por lo tanto no estás separado de ella.
Los árboles y las rocas poseen su propia conciencia, y también comparten un gestalt de conciencia, incluso como las partes vivientes de tu cuerpo. Las células y órganos tienen su propio conocimiento y su propio gestalt. Así la raza del hombre también tiene su conciencia individual y un gestalt de conciencia, o conciencia colectiva, de los cuales individualmente estás difícilmente enterado.
La conciencia colectiva de la raza, en sus términos, posee una identidad. Tú eres una parte de esa identidad, mientras todavía eres único, individual e independiente. Estás confinado solamente hasta el grado en que has escogido la realidad física, y así tú mismo te has colocado dentro de su contexto de experiencia. Mientras eres físico, sigues leyes y asunciones físicas. Estas forman la estructura para la expresión corporal.
Dentro de esta estructura, tienes plena libertad para crear tu experiencia, tu vida personal en todos sus aspectos y el cuadro viviente del mundo. Tu vida personal, y hasta cierto grado tu viviente experiencia individual, ayudan a crear el mundo tal como es conocido en tu tiempo.
En estas notas estaré hablando acerca de tu propio mundo subjetivo y tu participación en la creación de eventos privados y compartidos. Es importante antes de continuar que te des cuenta que la conciencia está dentro de todos los fenómenos físicos, sin embargo. Es vital que te des cuenta de tu posición dentro de la naturaleza. La naturaleza es creada desde adentro. La vida personal que conoces, brota desde dentro de ti, y sin embargo es dada. Puesto que eres una parte del Ser, en cierto modo tú mismo te das la vida que está siendo vivida a través tuyo.
Tú creas tu propia realidad. No hay otra norma. Saber esto, es el secreto de la creatividad.
He hablado del “tú” y sin embargo esto no debe confundirse con el “tú” que a menudo piensas que eres, solo el ego, ya que el ego es solo una parte del “Tú”. Es aquella parte experta de tu personalidad que trata directamente con los contenidos de tu mente consciente y que tiene que ver más directamente con las partes materiales de tu experiencia.
El ego es una parte muy especializada de tu más grande identidad. Es la parte tuya que surge para tratar directamente con la vida que el “Tú” más grande esta viviendo. El ego puede sentirse cortado, solitario y asustado, sin embargo, si la mente consciente le permite huir con ella. El ego y la mente consciente no son la misma cosa. El ego está compuesto de varias partes de la personalidad, es una combinación de características, siempre cambiantes, que actúan de un modo unitario, es la parte de la personalidad que se entiende más directamente con el mundo.
La mente consciente es un excelente atributo de la percepción, es una función que pertenece a la comprensión interior, pero en este caso se vuelve al exterior, hacia el mundo de los eventos. A través de la mente consciente el alma mira al exterior. Si se la deja sola, ella percibe claramente.
En ciertos términos, el ego es el ojo a través del cual la mente consciente percibe, o es el enfoque a través del cual visualiza la realidad física. Pero la mente consciente cambia automáticamente su enfoque a lo largo de la vida. El ego siempre cambia, mientras parece ser el mismo. Es solamente cuando la mente consciente se vuelve rígida en su dirección, o cuando permite que el ego se haga cargo de algunas de sus funciones, que surgen dificultades. El ego entonces le permite a la mente consciente funcionar en ciertas direcciones y bloquea su conocimiento en otras.
Es así como desde tu más grande identidad formas la realidad que conoces. Es cosa tuya hacerlo con alegría y vigor, aclarando tu mente consciente de tal manera que el conocimiento profundo de tu más grande identidad pueda formar expresiones felices en el mundo de la carne.