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viernes, 11 de junio de 2010

La Psique, El Amor, La Expresión Sexual, y La Creatividad 4

Einstein fue una de tales personas en las ciencias. Mientras estaba contaminado hasta cierto punto por las creencias sexuales convencionales, todavía sentía su propia personalidad de tal manera que alegremente aprovechó las características consideradas femeninas. Cuando joven particularmente, se rebeló contra el aprendizaje y la orientación masculinas. Esta rebelión fue psicológica – esto es, mantuvo una orientación masculina aceptable en términos de actividad sexual, pero no restringiría su mente y su alma con tal disparate. El mundo sintió el resultado de sus grandes habilidades intuitivas, y de su devoción.
Por la situación mundial, y por la orientación general masculina de la ciencia, los resultados de su trabajo fueron puestos, en gran medida, al servicio de la manipulación y el control.
Generalmente, la razón y el intelecto son considerados cualidades masculinas, y estructuras para la civilización, la ciencia, y para un mundo organizado. Las intuiciones y los impulsos son considerados erráticos, no dignos de confianza, femeninos, y para ser controlados. El mundo existe por el orden espontáneo. La civilización se inició por el impulso de las personas a estar juntas. Ella creció espontáneamente y llegó al orden. Solo ves el exterior de muchos procesos, porque tu punto de vista objetivizado no te permite la identificación que te mostraría más. Te parece entonces que todos los sistemas alguna vez se rompen – volviéndose menos ordenados o cayendo en el caos.
Aplicas esta creencia a los sistemas físicos y a los psicológicos. En términos de sexo, insistes en un cuadro que te muestra un crecimiento hacia la identidad sexual, un enfoque claro, y enseguida en la vejez una caída de la clara identificación sexual hacia el “desorden sexual.” No se te ocurre que el enfoque o la premisa original, la identificación de identidad con la naturaleza sexual, es “innatural.” Eres tú, entonces, quien forma la totalidad de la estructura desde la cual se hace tu juicio. En muchos casos la persona es más autentica con su propia identidad en la niñez o en la vejez, cuando le es permitida una mayor libertad individual, y cuando los papeles sexuales son más flexibles.
Cualquier exploración profunda del ser te llevará hacia áreas que confundirán las creencias convencionales acerca de la sexualidad. Descubrirás una identidad, una identidad psicológica y psíquica, que es, en tus términos, masculina o femenina, una en la cual aquellas habilidades de cada sexo son magnificadas, liberadas y expresadas. Ellas no pueden ser liberadas así en la vida normal, pero encontrarás las más grandes dimensiones de tu propia realidad y, al menos en el estado del sueño, captarás un vistazo del ser que trasciende la orientación de un solo sexo.
Tal encuentro con la psique con frecuencia es logrado por los grandes artistas o escritores, o por los místicos. Este tipo de realización es necesario, si estás para alguna vez trascender la estructura de aparentes opuestos en los cuales tu mundo está involucrado.
La orientación sexual demasiado específica refleja entonces una división básica en la conciencia. No solo separa al hombre de sus propias intuiciones y emociones, hasta cierto grado, o a una mujer de su propio intelecto, sino que proporciona efectivamente una civilización en la que la mente y el corazón, el hecho y la revelación, aparecen completamente divorciados. Hasta cierto grado, cada persona está en guerra con la psique, ya que todas las características humanas de un individuo deben ser negadas, a menos que ellas se ajusten a aquellas consideradas normales para la identidad sexual.
En uno u otro grado en la vida ordinaria, terminas con caricaturas sexuales en la existencia práctica.
No comprendes lo que es la verdadera feminidad o la verdadera masculinidad. Estás en cambio obligado a concentrarte en un tipo superficial de diversidad. Como resultado, la reflexión del cisma sexual contamina todas tus actividades, pero sobre todo limita tu propia realidad psicológica.
Puesto que valoras el desempeño sexual en el más limitado de los términos, y utilizas eso, en gran medida, como un enfoque de identidad, tanto los viejos como los jóvenes sufren las consecuencias, que no son tanto el resultado de la edad, como lo son del prejuicio sexual. Es interesante notar que tanto el viejo como el joven también se encuentran, ellos mismos, por fuera de tus estructuras organizacionales. Los jóvenes son más ruedalibre en sus pensamientos antes de aceptar papeles sexuales, y los viejos son más ruedalibre en los suyos, porque han descartado sus papeles sexuales. No dije que los viejos y los jóvenes no tenían una expresión sexual – sino que ambos grupos no identifican sus identidades con sus papeles sexuales. Hay excepciones por supuesto. Si al hombre o a la mujer se le enseña que la identidad es un asunto de desempeño sexual, sin embargo, y que ese desempeño puede cesar a cierta edad, entonces la sensación de identidad puede también empezar a desintegrarse. Si los niños sienten que la identidad depende de tal desempeño, entonces empezarán a desempeñarse tan rápido como sea posible. Ellos exprimirán sus identidades dentro de ropajes sexuales y la sociedad sufrirá por el gran impulso creativo del intelecto creciente, y las intuiciones estarán divididas en la pubertad, precisamente cuando son más necesarias.
Idealmente, el hombre o la mujer adultos se regocijarían con la expresión sexual y encontrarían una orientación general, pero también disfrutarían con una identidad psicológica y psíquica mayor que experimentara y expresara todas las grandes capacidades humanas de la mente y el corazón, las que se esparcirían sobre las divisiones artificiales.

martes, 8 de junio de 2010

La Psique, El Amor, La Expresión Sexual, y La Creatividad 3

En una manera de expresarlo, la humanidad trata con diferentes temas predominantes en diferentes tiempos. Puede haber unos entrelazamientos menores, pero la naturaleza de la personalidad, la religión, la política, la familia, y las artes - todas estas, son consideradas a la luz del tema predominante.
En los términos históricos usuales, la humanidad ha estado experimentando con su propio tipo de conciencia única y, como lo he mencionado varias veces, esto necesitaba de una división arbitraria entre el sujeto y el perceptor – la naturaleza y el hombre – generando una situación en la que la especie llegó a considerarse a sí misma separada del resto de la existencia.
Lo que concibes como características orientadas al ego masculino son simplemente aquellos atributos humanos que la especie estimuló, trajo al primer plano, y enfatizó. Usándolas realmente como directrices, hasta ahora así has visualizado tu mundo y formado tus culturas. Hay algunas excepciones de notar, pero aquí estoy hablando históricamente del mundo Occidental con su herencia Romana y Griega.
Tus dioses se volvieron entonces masculinos; competitivos. Viste la especie enfrentada con la naturaleza, y al hombre enfrentado con el hombre. Consideras grandes las tragedias Griegas porque ellas hacen eco tan firmemente a tus propias creencias. El hombre es visto en oposición, de la manera más inmediata, con su propio padre. Las relaciones familiares se convierten en un espejo de esas creencias, las que enseguida se toman por supuesto como afirmaciones de un hecho relacionado con la condición humana. Tienes así un concepto masculino-femenino muy polarizado.
Aquellas características que consideras femeninas son entonces las que no predominaron, porque representaban la fuente de la naturaleza de la cual la especie buscó liberarse. Hasta cierto punto, este fue un verdadero y creativo drama sexual – de nuevo, de alta pretensión, ya que, a su propia manera, la conciencia de la especie estaba jugando una apuesta fuerte, y el drama tenia que ser creíble.
Estaba buscando una multiplicación de la conciencia, formando nuevos retoños de su propia fuente. Tenia que pretender aversión y repudiar esa fuente, de la misma manera como un adolescente puede momentáneamente apartarse de sus padres con el fin de estimular la independencia. Antes del así llamado florecimiento de las culturas Griega y Romana, la conciencia todavía no había hecho esa especialización. Había dioses y diosas en abundancia, y deidades en cuyas naturalezas surgieron las características masculinas y femeninas. Había deidades parte humanas y parte animal. La especie entonces todavía no había tomado el tema que ha sido predominante en la cultura Occidental.
Estos cambios ocurrieron primero en las historias del hombre sobre las deidades. A medida que la especie misma se divorció de la naturaleza, los dioses animales empezaron a desaparecer. El hombre primero cambió sus mitos, y enseguida alteró la realidad que los reflejaba.
Antes de eso hubo varios tipos de divisiones del trabajo, pero hubo gran libertad de acción en la expresión sexual. Los niños eran una parte necesaria de la familia, ya que la familia era una banda de personas que permanecían juntas, cooperando en la búsqueda de comida y abrigo.
Las relaciones homosexuales o lesbianas, tal como las denominas, existían bastante libremente, y simultáneamente. Éstas eran consideradas pertinentes, con o sin la expresión sexual, y servían como fuertes lazos de hermandad.
Cuando visualizas el mundo animal, también lo haces a través de tus creencias sexuales especializadas, que estudian el comportamiento del macho y la hembra, buscando patrones de agresividad, celos territoriales, pasividad, instintos maternales, o lo que sea. Estas especialidades de interés te ciegan a muchas dimensiones mayores del comportamiento animal. Hasta cierto grado, los así llamados instintos maternales pertenecen al macho y a la hembra por igual, en cualquier especie que pueda ser así designada. Los animales tienen relaciones cercanas, con o sin la expresión sexual, con miembros del mismo sexo. El amor y la devoción no son prerrogativas de un sexo o de una especie.
Como resultado, ves en la naturaleza solamente lo que quieres ver, y tú mismo te proporcionas un patrón o un modelo de naturaleza que esté de acuerdo con tus creencias.
El amor y la devoción son en gran medida vistos como características femeninas. Las sociedades y las organizaciones de la iglesia y del estado son vistas como masculinas. No es tanto que el hombre y la mujer sean considerados iguales como lo es el que los elementos masculinos y femeninos en cada persona deberían ser liberados y expresados. Inmediatamente, muchos pueden molestarse o alarmarse pensando por supuesto que quiero decir expresión sexual. Esa es una parte de tal expresión. Sin embargo, estoy hablando de liberar dentro de cada individuo las grandes características y habilidades humanas, a las que con frecuencia le son negadas la expresión porque le son asignadas al sexo opuesto.
En tu estructura actual, por la especialización masculina y femenina – por la orientación masculina, la implicación de que el ego es masculino mientras la psique es femenina – imponen sobre ustedes mismos grandes divisiones en las que operacionalmente el intelecto parece separado de las intuiciones, y establecen una situación en la que los opuestos parecen aplicar en donde no hay ninguno. Cuando piensa en un científico, la mayoría pensará en un hombre, un intelectual, un pensador “objetivo”, que se esfuerza mucho por no ser emocional, o en no identificarse con el sujeto que está siendo examinado o estudiado.
Parece ser una división entre la ciencia y la religión, ya que aun la religión organizada tiene una base intuitiva. El científico hombre con frecuencia se avergüenza de utilizar sus intuiciones, ya que no solamente parecen ser anticientíficas, sino también femeninas. Es lo que otros pensarán acerca de su masculinidad con lo que tal hombre está preocupado. Ser “ilógico” es un “crimen” científico - no tanto porque sea un atributo anticientífico, sino porque es considerado uno femenino. La ciencia ha seguido la orientación masculina y se ha convertido en su epítome. Hasta el presente, la ciencia ha tratado consistentemente de hacerlo sin las así llamadas cualidades femeninas. Ha divorciado el conocimiento de la emoción, la comprensión de la identificación, y ha enfatizado la sexualidad sobre la personalidad.
Hasta cierto punto, algunas personas en la ciencia se las han arreglado para mezclar las así llamadas características masculinas y femeninas. Cuando así lo hacen, desaparecen las aparentes oposiciones y contradicciones. Hasta cualquier grado, más que sus contemporáneos, ellas no permiten que los roles sexuales las cieguen psicológicamente. Por consiguiente, son más aptas para combinar la razón y la emoción, las intuiciones y el intelecto, y al hacerlo inventan teorías que reconcilian contradicciones previas. Ellas unifican, expanden y crean, más que diversificar.

sábado, 5 de junio de 2010

La Psique, El Amor, La Expresión Sexual, y La Creatividad 2

Para ponerlo tan simplemente como es posible, el amor es la fuerza desde la cual proviene el ser, y consideraremos esta declaración mucho más plenamente más delante en este libro. El amor busca la expresión y la creatividad. La expresión sexual es una manera en la que el amor busca la creatividad. Difícilmente es la única manera, sin embargo. El Amor encuentra expresión a través de las artes, la religión, el teatro, y de acciones útiles a otros. No se puede confinar a la expresión sexual solamente, ni se pueden dar normas en cuanto a qué tan a menudo los adultos normales deberían expresarse sexualmente.
Muchos hombres, etiquetados como homosexuales, por ellos mismos y por otros, quieren ser padres. Sus creencias y aquellas de tu sociedad los llevan a imaginar que ellos deben ser siempre heterosexuales u homosexuales. Muchos sienten un deseo hacia las mujeres, que también esta inhibido. Tu orientación masculina o femenina te limita en formas que no comprendes. Por ejemplo, en muchos casos el apacible padre “homosexual” tiene una mejor idea innata de la masculinidad que el hombre heterosexual que cree que los hombres deben ser crueles, insensitivos y competitivos. Estas son ambas imágenes estereotipadas, sin embargo.
El Amor puede expresarse muy legítimamente a través de las artes. Esto no quiere decir que tal persona se esté reprimiendo sexualmente en un caso dado, y que esté hurtando su energía para la producción creativa – aunque, por supuesto, éste puede ser el caso. Muchos artistas naturales en cualquier campo normalmente expresan el amor a través de tales esfuerzos creativos, en lugar de hacerlo a través de acciones sexuales.
Esto no quiere decir que tales personas nunca tengan encuentros sexuales que sean agradables, e incluso de naturaleza duradera. Quiere decir que el empuje de su amor es, en general, expresado a través de la producción de arte, por medio del cual busca una declaración que se exprese en términos distintos a los corporales.
Un gran artista en cualquier campo, o en cualquier momento, siente instintivamente una personalidad privada, que es mayor que la identidad sexual en particular. Mientras equipares la identidad con tu sexualidad, limitarás los potenciales del individuo y los de la especie. Cada persona encontrará más fácil finalmente operar como hombre o como mujer, como lesbiana u homosexual, pero cada persona es primordialmente bisexual. La bisexualidad implica paternidad, tanto como ella implica relaciones lesbianas u homosexuales. Nuevamente aquí, los encuentros sexuales son una parte natural de la expresión del amor, pero no son el límite de la expresión del amor.
Muchas relaciones no sexuales muy buenas son negadas por las connotaciones impuestas sobre el lesbianismo o la homosexualidad. Muchas relaciones homosexuales también les son negadas a las personas etiquetadas como no siendo heterosexuales, o por ellos mismos, o por la sociedad. Las personas así etiquetadas con frecuencias se sienten impulsadas por pura confusión a expresar su amor solamente a través de los actos sexuales. Ellas se sienten obligadas a imitar lo que conciben como un hombre o una mujer natural, y en ocasiones terminan en caricaturas ridículas. Estas caricaturas enfurecen a aquellos así imitados - porque ellas llevan tales indicios de verdad, y señalan tan ingeniosamente las exageraciones de la masculinidad o de la feminidad que muchos heterosexuales han adherido a sus propias naturalezas.
Ahora bien, en algunos periodos históricos era deseable, en términos prácticos, que un hombre tuviera muchas esposas, de tal manera que si moría en batalla su semilla podía ser plantada en muchos úteros – particularmente en tiempos cuando las enfermedades golpeaban a hombres y mujeres, con frecuencia por debajo de la adultez joven.
Cuando las condiciones físicas eran adversas, tales tradiciones sociales surgían con frecuencia. En tiempos de superoblación, las así llamadas tendencias homosexuales y lesbianas salían a la superficie – pero también hay la tendencia a expresar el amor en modalidades no físicas, y al surgimiento de grandes cuestiones y desafíos dentro de los cuales hombres y mujeres podían proyectar sus energías. Hay porciones “perdidas” de la Biblia que tienen que ver con la sexualidad, y con las creencias de Cristo relacionadas con ella, que eran consideradas blasfemias y no les llegaron a ustedes a través de la historia.
Nuevamente, es natural expresar el amor a través de los actos sexuales – es natural y bueno. No es natural expresar el amor solamente a través de los actos sexuales, sin embargo. Muchas de las ideas sexuales de Freud no reflejaban la condición natural del hombre. Los complejos y las neurosis resaltadas y definidas son productos de tus tradiciones y creencias. Encontrarás naturalmente alguna evidencia de ellas en el comportamiento observado. Muchas de las tradiciones provienen de los Griegos, de los dramaturgos griegos, quienes hermosa y trágicamente presentaron la cualidad de la psique tal como se mostró a la luz de las tradiciones griegas.
El muchacho no busca, naturalmente, “destronar” al padre. Busca emularlo; busca ser él mismo, tan plenamente como le parece que su padre buscaba ser él mismo. Esperaba ir mas allá de él mismo y de sus propias capacidades, por él mismo y por su padre.
Como niño, alguna vez pensó que su padre era inmortal, en términos humanos - que no podía hacer nada equivocado. El hijo trata de vindicar al padre no equivocándose él mismo, y quizá teniendo éxito en donde parecía que su padre pudo haber fallado. Es mucho más natural para el hombre tratar de vindicar al padre que destruirlo, o envidiarlo en términos negativos.
El niño simplemente es el niño hombre. No está celoso del padre con la madre, de la forma como se supone con frecuencia. El niño hombre no posee una identidad tan enfocada sobre su masculinidad. No estoy diciendo que los niños no tienen una naturaleza sexual desde el nacimiento. Ellos simplemente no se enfocan sobre su masculinidad o feminidad en la forma como se supone.
Para el niño hombre, el pene es algo que le pertenece personalmente, de la misma manera como le pertenece un brazo o una pierna, o su boca o su ano. El no lo considera un arma. No está celoso del amor de su padre por su madre, ya que comprende bastante bien que su amor por él es igual de fuerte. No desea poseer a su madre sexualmente, de la manera como los adultos lo suponen corrientemente. El no comprende esos términos. Puede a veces estar celoso de la atención de su madre, pero estos no son celos sexuales en términos convencionalmente entendidos. Tus creencias te ciegan a la naturaleza sexual de los niños. Ellos gozan de sus cuerpos. Ellos se excitan sexualmente. Sin embargo, las connotaciones psicológicas no son aquellas asignadas por los adultos.
Las creencias que involucran la rivalidad inherente del hijo con el padre, y su necesidad de derrocarlo, siguen en cambio patrones de cultura y tradición, económicos y sociales, más que biológicos o psicológicos. Esas ideas sirven como explicaciones prácticas para un comportamiento que no es inherente o pertinente biológicamente.

miércoles, 2 de junio de 2010

La Psique, El Amor, La Expresión Sexual, y La Creatividad 1

Tus ideas acerca de la sexualidad y tus creencias acerca de la naturaleza de la psique a menudo pintan un cuadro de elementos muy contradictorios. La psique y su relación con la sexualidad afecta tus ideas sobre la salud y la enfermedad, la creatividad, y todas las áreas ordinarias de la vida individual. En este capítulo, por lo tanto, consideraré algunas de las implicaciones resultantes.
En tus términos, la psique contiene lo que considerarías como características masculinas y femeninas, mientras ella misma no es masculina o femenina.
En esos términos y en ese respecto, la psique es un banco desde el cual se extraen las afiliaciones sexuales. Básicamente, sin embargo, no hay características claras, establecidas, humanas y psicológicas que pertenezcan a uno u otro sexo. Nuevamente, esto conducirá a patrones demasiado rígidos para el desarrollo de la especie, y te darán patrones de comportamiento demasiado especializados que no te permitirían hacer frente como especie – particularmente con las muchas variedades posibles de grupos sociales.
Tus pruebas psicológicas te muestran solamente el cuadro corriente de hombres y mujeres, criados desde la infancia con particulares creencias sexuales. Estas creencias programan el niño desde la infancia, por supuesto, de tal manera que se comporte en ciertas formas en la adultez. El hombre parece desempeñarse mejor en las tareas matemáticas, y en la así llamada actividad lógica, mientras la mujer se desempeña mejor en un contexto social, en el desarrollo de valores y en las relaciones personales. El hombre se presenta mejor en las ciencias, mientras a la mujer se le considera intuitiva.
Debería ser obvio para muchos de mis lectores que éste es un comportamiento aprendido. No le puedes enseñar a un muchacho a ser “el tipo de hombre fuerte silencioso”, y enseguida esperar de él que sobresalga, o verbalmente o en las relaciones sociales. No puedes esperar que una muchacha presente “un fuerte y lógico desarrollo mental” cuando a ella se le ha enseñado que una mujer es intuitiva – que las intuiciones están opuestas a la lógica, y que ella debe ser femenina o ilógica, a toda costa. Esto es bastante obvio.
El niño no nace como una esponja, sin embargo, vacía pero lista para ser empapada de conocimiento. Ya está empapado de conocimiento. Alguno saldrá a la superficie, por así decirlo, y será utilizado conscientemente. Alguno otro no lo será. Estoy diciendo aquí que, hasta cierto punto, el niño dentro del útero está enterado de las creencias y de la información de la madre, y que, hasta cierto grado, está programado para comportarse en cierta forma, o para crecer en cierta forma como resultado.
Básicamente, la especie relativamente es una rueda libre, con tantos potenciales que es necesario que las creencias de la madre provean un tipo de estructura al principio, permitiéndole al niño enfocar sus habilidades en las direcciones deseadas. Conoce de antemano el entorno biológico, espiritual y social dentro del cual ha nacido. Está algo preparado para crecer en cierta dirección – una dirección que está aplicada y ajustada a sus condiciones.
Las creencias acerca de la naturaleza sexual del infante son por supuesto parte de su programación anticipada. No estamos hablando aquí de patrones de crecimiento obligados, o de direcciones psíquicas o biológicas impresas sobre él de tal manera que una posterior divergencia de ellos cause estrés o dolor inevitables. No es menos cierto que el niño recibe patrones de comportamiento que lo empujan suavemente a crecer en ciertas direcciones. En el aprendizaje normal, por supuesto, ambos padres urgen al niño a comportarse en ciertas formas.
Además de esto, sin embargo, ciertos patrones generales aprendidos son transmitidos biológicamente al niño a través de los genes. Ciertos tipos de conocimiento son transmitidos a través de los genes, además de los generalmente conocidos, los que tienen que ver con la información celular, y así sucesivamente.
La supervivencia de la especie humana, tal como se ha desarrollado, es una cuestión de creencias, mucho más de lo que se comprende – ya que ciertas creencias están ahora incorporadas. Ellas se convierten en pertinentes biológicamente y son transmitidas. Quiero significar algo más aquí además, por ejemplo, una transmisión telepática: la traducción de creencias en códigos físicos que enseguida se convierten en señales biológicas. Como resultado, se vuelve entonces fácil para un muchacho actuar biológicamente en una determinada manera, más que en otra.
Si las mujeres han sentido que la supervivencia biológica dependía del cultivo de ciertos atributos en lugar de otros, por ejemplo, entonces esta información se convierte en información de los cromosomas, tan vital para el desarrollo del nuevo organismo como cualquier otra información física que involucre la estructura celular.
La madre también proporciona el mismo tipo de información a la descendencia masculina. El padre contribuye su parte en cada caso. Por generaciones entonces ciertas características parecen ser muy naturalmente masculinas o femeninas, y éstas variarán en algún grado, de acuerdo con las civilizaciones y las condiciones del mundo. Cada individuo es sumamente único, sin embargo, así que estos modelos para el comportamiento variarán. Ellos pueden de hecho cambiarse en una generación, puesto que la experiencia de cada persona altera la información original. Esto proporciona la libertad de acción que es importante.
El niño también utiliza tal información como una guía solamente; como una premisa sobre la cual basar su comportamiento precoz. A medida que la mente se desarrolla, el niño comienza inmediatamente a cuestionarse las asunciones precoces. Este cuestionamiento de las premisas básicas es una de las más grandes divisiones entre ustedes y el mundo animal.

domingo, 30 de mayo de 2010

La Psique en Relación con los Elementos Sexuales 7

El amor es una necesidad biológica, una fuerza operando en uno u otro grado en toda la vida biológica. Sin el amor no hay compromiso para la vida – no hay arraigo psíquico.
El amor existe, si es o no es expresado sexualmente, aunque es natural para el amor buscar expresión. El amor implica lealtad. Implica compromiso. Esto aplica a las relaciones lesbianas y homosexuales, así como a las heterosexuales. En tu sociedad, sin embargo, la identidad está tan relacionada a los estereotipos sexuales, que pocas personas saben lo suficientemente bien para comprender la naturaleza del amor, y para hacer cualquiera de tales compromisos.
Un período transitorio está teniendo lugar, en el que las mujeres parecen buscar la libertad sexual promiscua, más generalmente otorgada a los hombres. Se cree que los hombres son promiscuos naturalmente, que son excitados por el estímulo sexual, casi completamente divorciados de cualquier respuesta complementaria “más profunda”. Se piensa entonces que el hombre desea el sexo, bien sea que tenga o no una respuesta amorosa hacia la mujer en cuestión – o algunas veces que la desea precisamente porque el no la ama. En tales casos, el sexo se convierte, no en una expresión del amor, sino en una expresión de burla o desprecio.
Así que las mujeres, aceptando estas ideas, con frecuencia buscan una situación en la cual ellas puedan sentirse libres para expresar sus deseos sexuales abiertamente, bien sea que el amor esté o no esté involucrado. Sin embargo, la lealtad es la pareja del amor, y los primates exhiben tal evidencia en varios grados. Al hombre en particular se le ha enseñado a separar el amor del sexo, de tal manera que resulta una condición esquizofrénica que desgarra su psique – en términos operacionales – a medida que vive su vida.
La expresión de la sexualidad es considerada masculina, mientras la expresión del amor no es considerada masculina. Hasta cierto punto, el hombre se siente obligado a dividir la expresión de su amor de la expresión de su sexualidad. Sería desastroso para las mujeres seguir el mismo curso.
Esta gran división ha conducido a tus mayores guerras. Esto no quiere decir que los hombres son los únicos responsables de las guerras. Quiere decir que el hombre mismo se divorció tanto de la fuente común del amor y el sexo, que la energía represada salió en esos actos agresivos de violación y muerte culturales, en lugar del nacimiento.
Cuando miras el mundo animal, supones que el macho escoge ciegamente, llevado por el instinto “mudo”, de tal manera que, en términos generales, una hembra lo haría tan bien como cualquiera otra. Cuando descubres que cierto químico o cierto olor atraerá cierto insecto macho, por ejemplo, das por sentado que ese elemento es el único responsable de atraer el macho hacia la hembra. Das por sentado, en otras palabras, que las diferencias individuales no aplican en tales casos tan alejados de tu propia realidad.
Simplemente no estás en capacidad de comprender la naturaleza de tales conciencias, y de esa manera interpretas su comportamiento de acuerdo con tus creencias. Esto sería bastante triste, si con frecuencia no utilizaras tal información distorsionada para definir mejor la naturaleza del comportamiento del hombre y la mujer.
Distorsionando así tus ideas sobre el sexo, limitas adicionalmente las grandes capacidades de la lealtad humana, que siempre está conectada con el amor y con la expresión del amor. Las relaciones lesbianas y homosexuales son a lo mejor tenues, sobreexcitadas con emociones confusas, muy rara vez capaces de mantener una estabilidad que permita el crecimiento individual. Las relaciones heterosexuales también se rompen, ya que la identidad de cada pareja llega a basarse en los papeles sexuales, que pueden aplicar o no a los individuos involucrados.
Puesto que sientes que el sexo es el único método de expresión del amor, y sin embargo también crees que el sexo y el amor están divididos, estás en un dilema. Estas creencias sexuales son también mucho más importantes en las relaciones nacionales de lo que te das cuenta, ya que intentas tomar como nación lo que concibes como una postura masculina. Así, por ejemplo, lo hace Rusia. La India toma una postura femenina – en términos de tus creencias, ahora.
Una pequeña nota: Un hombre con crecimientos o tumores de cualquier tipo – cálculos renales o úlceras, por ejemplo – tiene tendencias que considera femeninas, por consiguiente “dependientes”, de las cuales está avergonzado. En una ceremonia biológica simulada, él da a luz, hasta el punto en que produce dentro de su cuerpo material que no estaba ahí antes. En las úlceras, el estómago se convierte en el útero – ensangrentado, dando a luz llagas – su interpretación del intento “grotesco” de un hombre de expresar características femeninas.

jueves, 27 de mayo de 2010

La Psique en Relación con los Elementos Sexuales 6

Tu identidad simplemente no depende de tu sexualidad psicológica o biológica.
Tus características sexuales representan una parte de tu personalidad. Ellas proporcionan áreas vitales de expresión, y puntos focales alrededor de los cuales agrupar experiencia. Tus cualidades sexuales son una parte de tu naturaleza, pero ellas no la definen.
Tus creencias estructuran tanto tu experiencia, individualmente y en masa, sin embargo, que el material probatorio contrario a esas ideas se manifiesta muy pocas veces, o en forma distorsionada o exagerada. Es bastante natural, biológica y psicológicamente, operar en ciertas formas que no son aceptables en tu sociedad, y que parecen ir en contra de tu imagen de la historia de la humanidad. En términos de tus definiciones, entonces, es bastante natural para algunas personas comportarse como hombres sexualmente y como mujeres psicológicamente. Es bastante “natural” para otras funcionar en forma inversa.
Nuevamente, esto parece ser difícil de entender, porque le asignas características psicológicas a la afiliación sexual, cualesquiera que ella sea. Siempre habrá personas que buscan naturalmente la experiencia de la paternidad. Todas ellas no serán necesariamente heterosexuales en cualquier momento dado.
El patrón mayor de la personalidad humana demanda una afiliación sexual que permita libertad de acción en los encuentros sexuales, una libertad de acción que proporcione una estructura en la que los individuos puedan expresar sentimientos, habilidades y características que sigan las inclinaciones naturales de la psique personal más bien que estereotipos sexuales. No estoy hablando aquí de algo tan sencillo como meramente permitirle a las mujeres más libertad, o de relevar al hombre del papel convencional de sostén de la familia. Ciertamente no estoy hablando de “matrimonio abierto”, tal como se comprende corrientemente, sino de cuestiones mucho mayores. Antes de que podamos considerar éstas, sin embargo, hay algunos puntos que me gustaría hacer.
Hay posibilidades biológicas, rara vez activadas en tus circunstancias actuales, que tienen alguna incidencia sobre el tema en cuestión.
La pubertad llega en cierto tiempo, activada por mecanismos profundos que están relacionados con el estado natural del mundo, la condición de la especie, y aquellas creencias culturales que en cierto sentido transpones sobre el mundo natural. En otros respectos, tu entorno cultural es por supuesto natural. El tiempo en que llega la pubertad varía y después es posible ser padre de un niño. Llega un tiempo en el que el período se termina. Durante lo que se llama tiempo sexualmente activo, las más grandes dimensiones de la personalidad se reducen a papeles estereotipados sexualmente – y todos los aspectos de la identidad que no se ajustan son ignorados o negados. El hecho es que pocas personas se ajustan a esos papeles. Ellos son en gran medida el resultado de interpretaciones de la religión, como se entiende convencionalmente. Y los científicos, con toda su aparente independencia, con frecuencia simplemente encuentran nuevas razones intelectualmente aceptables para creencias emocionales sostenidas inconscientemente.
Biológicamente, hay un período muy raramente experimentado, sugerido en broma en los “juegos de enfermo” acerca de la senilidad y la segunda niñez. Esta habilidad biológica latente en particular se muestra solo en ocasiones muy raras – porque, por una parte, representa una hazaña escasamente deseable. Físicamente, sin embargo, el cuerpo es muy capaz de regenerarse el mismo completamente, a medida que se aproxima a la vejez. En realidad, una segunda pubertad bastante legitima es posible, en la cual la semilla del hombre es juvenilmente fuerte y vital, y el útero de la mujer es flexible y capaz de dar a luz. Hay, creo, historias bíblicas de tales nacimientos resultantes.
En tiempos de superpoblación, este mecanismo es difícilmente deseable, pero es parte de lo que la especie tiene ahora en suspenso, representando las capacidades de la naturaleza. En algunas áreas de tu mundo, pueblos aislados viven hasta pasados los cien años, vitales y fuertes, porque no han sido tocados por tus creencias, y porque viven en simpatía y de acuerdo con el mundo, tal como lo conocen y lo comprenden. Ocasionalmente, tales segundas pubertades suceden entonces, dando como resultado alumbramientos a medida que un pequeño grupo intenta mantener su propia postura biológica.
Usualmente la segunda pubertad sigue la misma orientación sexual de la primera, pero no siempre – ya que es bastante posible que la nueva afiliación sea la opuesta a la primera. Esto es incluso raro – pero así la especie se protege a sí misma.
Por medio de técnicas medicas, algunas de tus personas mayores se mantienen vivas el tiempo suficiente para que este proceso comience, apareciendo en forma distorsionada, algunas veces evidente psicológicamente, pero biológicamente frustrante. La segunda pubertad es entonces un callejón sin salida. No tiene a donde ir. Ahora no es biológicamente pertinente o necesaria.
Dejadas solas, algunas de estas personas morirían con un sentimiento de satisfacción. Mantenido vivo por medio de técnicas medicas, el mecanismo físico continúa sus esfuerzos por revitalizar el cuerpo y lograr la segunda pubertad – que naturalmente surgiría solo bajo condiciones diferentes, con la mente mucho más alerta y con la voluntad intacta. Ahora bien, hasta cierto punto, hay una conexión entre esta segunda pubertad innata raramente observada y el desarrollo de cáncer, en la que el crecimiento es evidente específicamente de manera exagerada.
En casi todos de tales casos que involucran el cáncer, el crecimiento espiritual y psíquico está siendo negado, o el individuo siente que él o ella ya no puede crecer apropiadamente en términos personales y psíquicos. Esta intención de crecer activa entonces los mecanismos del cuerpo que dan como resultado un crecimiento excesivo de ciertas células. El individuo insiste en el crecimiento, o en la muerte, y obliga a una situación artificial en la que el crecimiento mismo se vuelve desastroso físicamente.
Esto es porque ocurre un bloqueo. El individuo quiere crecer en términos de personalidad, pero está temeroso de hacerlo. Hay siempre variaciones individuales que se deben tener en consideración; sin embargo, con frecuencia tal persona se siente un mártir para su sexo, aprisionado por él e incapaz de escapar. Esto obviamente puede aplicar a los cánceres que afectan las áreas sexuales, pero con frecuencia está en el fondo de cualquiera condición. La energía es bloqueada por los problemas que empezaron – en tus términos – con cuestiones sexuales en la pubertad. La energía es experimentada como sexual.
Ahora bien, las personas mayores que han sido consideradas seniles o inmanejables, algunas veces están experimentando nuevas explosiones de actividad sexual a las que no se les da salida. Además de esto, ellas han perdido su papel sexual convencional, en el que anteriormente expresaban su energía.
Hay con frecuencia cambios hormonales ocurriendo que pasan inadvertidos. Muchos expresan un tipo de comportamiento nervioso y errático a medida que se excitan – algunos no solo sexualmente, sino intelectualmente. La nueva adolescencia jamás llega. La nueva pubertad muere de muerte lenta, ya que tu sociedad no tiene estructura para comprenderla. Y en realidad ella se manifiesta de una manera distorsionada que puede parecer la más grotesca.

lunes, 24 de mayo de 2010

La Psique en Relación con los Elementos Sexuales 5

Puesto que el amor y el sexo son equiparados, obviamente surgen conflictos. Al amor a la madre es la única categoría que se considera sana, y por lo tanto no sexual, bajo la mayoría de condiciones. Un padre puede sentirse muy culpable por el amor a sus hijos, porque ha sido condicionado a creer que el amor solamente se expresa por medio del sexo, o bien que es impropio del hombre, mientras el sexo con los hijos es tabú.
La creatividad viaja sobre las olas del amor. Cuando al amor le es negada su expresión natural, la creatividad sufre. Tus creencias te llevan a suponer que una bisexualidad natural daría como resultado la muerte de la familia, la destrucción de la moralidad, rampantes crímenes sexuales, y la pérdida de la identidad sexual. Yo diría, sin embargo, que mi ultima frase describe adecuadamente tu situación actual. La aceptación de la bisexualidad natural de la especie al final ayudaría a resolver no solo esos problemas sino muchos otros, incluyendo los grandes casos de violencia y los actos de asesinato. En tus términos, sin embargo, y en tus circunstancias, no es apta para ser una transición fácil.
La relación padre-hijo tiene su propia estructura emocional única, la que sobrevive incluso aquellas distorsiones que has puesto sobre ella, y su antigua integridad no seria debilitada, sino fortalecida, si se hubiera establecido un mayor énfasis sobre tu naturaleza bisexual.
A los hijos les habría ido mucho mejor si las antiguas cualidades paternales no se hubieran enfocado forzosamente sobre la madre. Esto en sí mismo conduce a más dependencia de la madre de lo que sería saludable, y forma una lealtad artificial entre la madre y el hijo en contra del padre.
Ahora bien, el amor heterosexual es una expresión importante de la bisexualidad, y sexualmente representa las habilidades reproductivas. La heterosexualidad, sin embargo, se apoya sobre una base bisexual, y sin la naturaleza bisexual del hombre, la estructura mayor de la familia – el clan, la tribu, el gobierno, la civilización – sería imposible.
Básicamente entonces, la bisexualidad inherente del hombre proporciona las bases para la cooperación que hace posible la supervivencia física y cualquier tipo de interacción cultural. Si la “batalla de los sexos” fuera tan prevalente como se supone, y tan natural y feroz, literalmente no habría cooperación entre hombres y mujeres para cualquier propósito. No habría ninguna entre hombres, o entre mujeres tampoco, ya que estarían en un estado permanente de lucha de uno contra el otro.
En el flujo biológico natural de la vida de una persona hay períodos de variadas intensidades, en las cuales fluctúan el amor y su expresión y tienden hacia cursos diferentes. Hay también variaciones individuales que son de gran importancia. Estos ritmos naturales raramente son observados, sin embargo. Las tendencias hacia el lesbianismo o la homosexualidad en los niños son bastante naturales. Ellas son tan temidas, sin embargo, que con frecuencia las mismas inclinaciones naturales hacia la heterosexualidad son bloqueadas. En cambio, la persona joven es estereotipada.
Las inclinaciones naturales hacia la creatividad con frecuencia surgen de una fuerte manera en la adolescencia. Si esas inclinaciones en ambos sexos no se conforman en expresión a aquellas esperadas del hombre o la mujer, tales personas jóvenes llegan a confundirse. La expresión creativa parece estar en directa contradicción con los estándares sexuales esperados.
No estoy diciendo que el lesbianismo y la homosexualidad son solamente etapas que conducen a la heterosexualidad. Estoy diciendo que el lesbianismo, la homosexualidad y la heterosexualidad son expresiones válidas de la naturaleza bisexual del hombre.
También estoy haciendo énfasis en el hecho de que el amor y la sexualidad no son necesariamente la misma cosa. El sexo es expresión del amor, pero es solo una de las expresiones del amor. Algunas veces es bastante “natural” expresar el amor de otra manera. Por las connotaciones de la palabra “sexo”, sin embargo, te puede parecer que estoy propugnando una relación sexual promiscua “sin huecos prohibidos”.
En cambio, estoy diciendo que los lazos de amor biológicos y espirituales son la base de todas las relaciones personales y culturales, un amor que trasciende tus ideas de sexualidad. El amor heterosexual, al menos como es entendido, te da una familia de padres e hijos – una unidad importante – alrededor de la cual se forman otros grupos. Si solamente operaran las ideas estereotipadas de la relación mujer-hombre, sin embargo, no habría ningún lazo o estímulo lo suficientemente grande para forjar una familia a otra. El antagonismo entre los hombres seria demasiado grande. La competencia entre las mujeres seria demasiado severa. Las guerras acabarían con las tribus que luchan, antes de que se formaran algunas tradiciones.
En el mundo social, como en el microscópico, la cooperación de nuevo es suprema. Solamente una sexualidad básica podría darle a la especie la libertad de acción necesaria y prevenir el comportamiento estereotipado de un modo que obstaculizaría la creatividad y el comercio social. Esa naturaleza sexual básica te permitiría la realización de las habilidades individuales, de tal manera que la especie no caiga en la extinción. El reconocimiento del hombre de su naturaleza bisexual es, por lo tanto, un deber en su futuro.
Hay, de nuevo, obvias diferencias entre los sexos. Ellas son insignificantes, y parecen grandes solo porque te concentras tanto sobre ellas. Las grandes cualidades humanas del amor, la fuerza, la compasión, el intelecto y la imaginación, no pertenecen a un sexo o al otro.
Solamente una comprensión de esta inherente naturaleza bisexual liberará esas cualidades en cada individuo, sin importar el sexo. Esas mismas habilidades son características naturales de las personas en cada raza, por supuesto, y sin embargo, consistentemente has hecho el mismo tipo de distinciones en términos raciales, como los tienes en los sexuales, así que ciertas razas aparecen como femeninas o masculinas para ti. Proyectas al exterior tus creencias sexuales sobre las naciones, y a menudo la terminología de las naciones y de las guerras es la misma que la utilizada para describir el sexo.
Hablas, por ejemplo, de dominación y sumisión, del amo y el esclavo, de la violación de una nación – términos utilizados en la guerra y en el sexo por igual.
El hombre y la mujer son cada uno miembros de la raza humana – o de la especie si lo prefieres – así que estas divisiones fueron hechas en la especie misma, por sí misma. Ellas son el resultado de las distinciones que surgen, de nuevo, a medida que la especie experimenta con su línea de conciencia, y provocó la aparición de la separación entre ella misma y el resto del mundo natural.