miércoles, 29 de agosto de 2007

Los Mitos y los Eventos Físicos

Démosle una mirada inicial al medio en el cual los eventos físicos aparecen como concretos y reales. El gran alcance de los eventos de la naturaleza se podrá comprender mejor si observamos la parte de su realidad que no es aparente para nosotros. Necesitamos examinar el poder interno de lo que ocurre en la naturaleza.
Cuando un científico examina la naturaleza, estudia su parte externa, observa la exterioridad de la naturaleza. El trabajo de investigación que involucra los átomos y las moléculas, o las partículas que viajan a velocidad mayor que la luz, tiene que ver con la naturaleza de la realidad de las partículas. El científico usualmente no busca el corazón de la naturaleza y, ciertamente, no se interesa por el estudio de su alma.
Todo el ser es una manifestación de energía, una manifestación emocional de energía. El hombre puede interpretar el clima en términos de presión atmosférica y corrientes de viento y puede observar las fallas geológicas en un esfuerzo por comprender los terremotos. Todo esto funciona hasta cierto nivel, hasta cierto grado. La psique del hombre es parte de su entorno físico y está conectada íntimamente con todas las manifestaciones de la naturaleza. La identificación emocional del hombre con la naturaleza es una realidad sentida poderosamente en la Estructura 2 y es allí en donde debemos buscar las respuestas que tienen que ver con la relación del hombre y la naturaleza. En la Estructura 2, la naturaleza de la psique aparece muy claramente, así que sus alcances y sus ritmos se pueden comprender. Las manifestaciones de la energía física sigue ritmos emocionales que no pueden ser evaluados con artefactos o instrumentos, por más sofisticados que sean.
Surgen entonces algunas preguntas: Por qué muere un hombre y no otro? Por qué un terremoto destruye totalmente determinada área? Cual es la relación que existe entre el individuo y los eventos masivos de la naturaleza? Antes de iniciar el análisis de estas preguntas, debemos echarle una mirada a nuestro propio mundo y determinar su fuente, ya que su fuente y su naturaleza son la misma cosa. Necesitamos también hacer una distinción entre los eventos y nuestra interpretación de ellos. Nos parece que nuestro mundo es concreto, real, definitivo, y que su vida diaria se apoya en eventos y hechos conocidos. Hacemos una clara distinción entre el hecho y la fantasía. Damos por sentado, como regla general, que nuestro conocimiento como personas se apoya en información científica incontrovertible. El desarrollo tecnológico parece haber sido construido, con seguridad absoluta, sobre un cuerpo de ideas concretas.
Las ideas del mundo, las fantasías, o los mitos, pueden parecer divorciados de la experiencia corriente. Sin embargo, todo lo que conocemos, o experimentamos, tiene su origen en aquella creativa dimensión de existencia que hemos llamado Estructura 2. En cierta forma, nuestro mundo real se sustenta en la fantasía, el mito y la imaginación, de donde surge todo. Veamos entonces que es un mito y que queremos decir con el término. Un mito no es una distorsión de un hecho, sino la matriz a través de la cual el hecho nace. El mito involucra una comprensión intrínseca de la naturaleza de la realidad, con un poder tan fuerte como la naturaleza misma. La formación de mitos es una característica psíquica natural, es un elemento psíquico que se combina con otros elementos para formar una representación mítica de la realidad interior. Esta representación sirve entonces como modelo sobre el cual se organizan nuestras civilizaciones. También sirven como herramientas perceptivas, a través de cuyos lentes interpretamos los eventos privados de nuestra vida, dentro de su contexto histórico.
Cuando aceptamos los mitos, los llamamos hechos, puesto que se convierten en parte de nuestras vidas, de la sociedad y de nuestras profesiones. Los mitos son dramas psíquicos amplios, más verdaderos que los hechos. Debemos comprender que cuando hablamos de mitos nos referimos a la naturaleza de los eventos psíquicos cuya realidad existe en la Estructura 2, formando los patrones que entonces son interpretados en nuestro mundo.
Si alguna persona es víctima de un desastre natural, surgen preguntas como las siguientes: He sido castigado por Dios? Por qué razón? Este desastre es una venganza de Dios? Un científico, en cambio, se hará la pregunta siguiente: Con una mejor tecnología e información, podríamos haber pronosticado el desastre y salvado muchas vidas? El científico puede intentar no tener en cuenta sus emociones y ver el desastre como el resultado de su naturaleza impersonal, que no sabe, o no le importa, lo que ocurra a su paso. En todos los casos, tales situaciones traen a la mente interrogantes sobre la realidad del hombre, su conexión con Dios, su planeta y su universo. El hombre interpreta los interrogantes de acuerdo con sus propias creencias.
Los mitos son fenómenos naturales que surgen de la mente del hombre, de la misma manera como las cadenas de montañas surgen del planeta físico. Sin embargo, su más profunda realidad existe en la Estructura 2, como la fuente del mundo que conocemos.
Las grandes religiones de nuestra civilización surgen de mitos que cambian sus características a través de los siglos. El Cristianismo, y todas las demás religiones, son mitos que han surgido como respuesta a un conocimiento interior de tan vastas proporciones que no puede ser cubierto solamente por los hechos. En los mismos términos, la ciencia es también de naturaleza mítica. Esto puede ser más difícil de percibir para muchos de nosotros, pues la ciencia parece funcionar muy bien. Otros querrán ver en la ciencia sus características míticas, pero se negarán a ver la religión, tal como la conocemos, en la misma forma. Sin embargo, de alguna manera, todas estas ideas programan nuestra interpretación de los eventos.
Hemos estado tratando con los eventos de la naturaleza, tal como los entendemos. Para algunos, parecerá obvio que los desastres naturales se presentan por la venganza de Dios, o que ellos son una advertencia divina para arrepentirnos, mientras otros asumirán que se trata de una catástrofe con características neutrales, impersonales, y muy alejadas de la realidad emocional del hombre. El científico cristiano está atrapado en el medio. Como nos hemos divorciado de la naturaleza, no estamos en capacidad de entender sus manifestaciones y a menudo los mitos interfieren. Cuando los mitos se estandarizan y se toman de manera demasiado literal y cuando empezamos a atarlos muy fuertemente al mundo de los hechos, los mal interpretamos totalmente.
Muchas personas interpretan las realidades de sus vidas, sus triunfos y fracasos, su salud y sus enfermedades, su buena o mala fortuna, a la luz de una realidad mítica que no se interpreta como tal. Que hay detrás de estos mitos y cual es su fuente de poder? Los hechos son una mezcla, muy a la mano pero débil, de la realidad. Ellos designan como reales ciertos tipos de experiencias y otros no. Sin embargo, la psique no está tan limitada. Ella existe en medio de una realidad, en un reino de existencia en el que existen todas las posibilidades. Crea mitos de la misma manera como el océano crea espuma. Los mitos son originalmente fabricaciones psíquicas de tal poder y fortaleza que civilizaciones completas pueden surgir de su fuente.
Los mitos proyectan su luz sobre los eventos históricos, puesto que ellos son responsables de esos eventos. Los mitos mezclan y fusionan las eternas experiencias psíquicas del hombre, íntimas e invisibles, pero sentidas, con los eventos temporales de su existencia física, formando una combinación que estructura los pensamientos y las creencias de civilización en civilización. En la Estructura 2, el poder interior de la naturaleza está siempre cambiando. Los sueños, esperanzas, aspiraciones y temores del hombre interactúan en un movimiento constante que forma los eventos de nuestro mundo. Esta interacción incluye no solamente al hombre, sino también la realidad emocional de todas las conciencias terrenales, desde un microbio hasta un científico, desde una rana hasta una estrella. Interpretamos los fenómenos del mundo de acuerdo con las características míticas que hemos aceptado. Organizamos la realidad física de acuerdo con las ideas. Solamente utilizamos aquellas percepciones que sirven para darle validez a esas ideas. El cuerpo humano mismo es bastante capaz de organizar el mundo de una manera diferente a la que nos es familiar.
Nos hemos divorciado de la naturaleza y de sus propósitos mucho más que los animales. La naturaleza, con sus tormentosas manifestaciones, nos parece un adversario. Nos vemos obligados a buscar razones por fuera de nosotros mismos para explicar lo que parecen ser intenciones malvadas de la naturaleza en tales oportunidades.
La Ciencia dice que la naturaleza se preocupa muy poco por el individuo y solo lo hace por la especie. Es por esto por lo que nos vemos como víctimas en este inmenso esfuerzo por la supervivencia, en el cual nuestras intenciones no tienen la más mínima fuerza.