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martes, 30 de marzo de 2010

El Entorno de la Psique 3

Cuando utilizo el término “psique”, muchos se preguntarán acerca de mi definición.
Cualquier palabra, simplemente por ser pensada, escrita o pronunciada, inmediatamente implica una especificación. En tu realidad diaria es muy práctico distinguir una cosa de la otra dándole a cada una un nombre. Cuando estás tratando con experiencia subjetiva, sin embargo, las definiciones con frecuencia pueden servir para limitar en lugar de expresar una determinada experiencia. Obviamente la psique no es una cosa. Ella no tiene un principio o un final. No puede verse o tocarse en términos normales. Es inútil, por lo tanto, intentar una descripción de ella por medio del vocabulario usual, ya que tu lenguaje primordialmente te permite identificar la experiencia física más que la experiencia no física.
No estoy diciendo que las palabras no puedan ser utilizadas para describir la psique, sino que ellas no la pueden definir. Es inútil preguntar: ¿Cuál es la diferencia entre mi psique y mi alma, mi entidad y mi ser más grande?, ya que todos estos son términos utilizados en un esfuerzo por expresar las partes más grandes de tu propia experiencia que sientes dentro de ti mismo. Tu utilización del lenguaje te hace impaciente por las definiciones, sin embargo. Esperanzadamente, este libro te permitirá una comprensión íntima, una experiencia definida, que te familiarizará con la naturaleza de tu propia psique, y verás entonces que su realidad escapa a todas las definiciones, desafía toda categorización, y hace a un lado con creatividad exuberante todos los intentos de envolverla en un paquete ordenado.
Cuando inicias un viaje físico, te sientes a ti mismo distinto de la tierra a través de la cual viajas. No importa que tan lejos sea tu viaje – en motocicleta, en auto o en avión, o a pie – en bicicleta o camello, o camión o barco, todavía tú eres el vagabundo, y la tierra o el océano o el desierto es el entorno a través del cual vagas. Cuando inicias tus viajes dentro de tu propia psique, sin embargo, todo cambia. Todavía eres el vagabundo, el caminante o la caminante – pero también eres el vehículo y el entorno. Tú formas los caminos, tus métodos de viaje, las colinas o las montañas o los océanos, así como las colinas, las granjas y las aldeas del ser, o de la psique, a medida que avanzas.
Cuando en los tiempos coloniales hombres y mujeres viajaban hacia el oeste a través del continente de Norteamérica, muchos de ellos tenían la fe de que la tierra en realidad continuaba más allá – por ejemplo – de las altas montañas. Cuando viajas como pionero a través de tu propia realidad, tú creas cada hoja de hierba, cada pulgada de tierra, cada puesta y cada salida del sol, cada oasis, cada cabaña amistosa o encuentro enemigo a medida que avanzas.
Ahora bien, si estás buscando definiciones sencillas para explicar la psique, no seré ayuda. Si quieres experimentar la creatividad espléndida de tu propio ser, sin embargo, utilizaré entonces métodos que despertarán tu más grande inclinación aventurera, la más audaz fe en ti mismo, y pintaré los cuadros de tu psique que te llevarán a experimentar aun los más amplios alcances, si así lo deseas. La psique, no es entonces una tierra conocida. No es sencillamente una tierra extraña, hacia la cual o a través de la cual puedas viajar. No es un completo o casi completo universo subjetivo que ya esta ahí para que lo explores. Es, en cambio, un estado de ser, siempre en formación, en el que reside tu sensación presente de existencia. Tú lo creas y el te crea.
El crea en términos físicos que tú reconoces. Por otra parte, tú creas el tiempo físico para tu psique, ya que sin ti no habría la experiencia de las estaciones, su llegada y su pasada.
No habría experiencia de lo que Ruburt (El nombre de la Entidad de Jane, según Seth) llama “la privacidad clara del momento,” así que si una parte de tu ser quiere elevarse por encima de la marcha solitaria de los momentos, otras partes de tu psique se precipitan, encantadas, dentro de ese enfoque-tiempo particular que es tuyo. Así como ahora deseas comprender las eternas, infinitas dimensiones de tu propia más grande existencia, así mismo, “aun ahora” elementos multitudinarios de esa identidad no terrenal impacientemente exploran las dimensiones de esa identidad no terrenal y del reino de las criaturas.
Anteriormente mencioné algunos efectos extraños que podrían ocurrir si tratas de llevar tu reloj, u otra pieza para medir el tiempo, a otros niveles de realidad. Ahora bien, cuando tratas de interpretar tu individualidad en otros tipos de existencia, las mismas sorpresas o distorsiones o alteraciones puede parecer que ocurren. Cuando intentas comprender tu psique, y definirla en términos de tiempo, parece entonces que la idea de la reencarnación tiene sentido. Piensas: “Por supuesto. Mi psique vive muchas vidas físicamente, una después de la otra. Si mi experiencia presente es dictada por eso en mi niñez, entonces seguramente mi vida actual es el resultado de las anteriores.” Y de esa manera tratas de definir la psique en términos de tiempo, y al hacerlo limitas tu comprensión, e incluso tu experiencia de ella.
Intentemos otra analogía: Tú eres un artista en las angustias de la inspiración. Ante ti hay un lienzo, y estás trabajando en todas sus áreas al tiempo. En tus términos, cada parte del lienzo podría ser un período de tiempo – digamos, un siglo determinado. Estás tratando de mantener algún tipo de equilibrio y propósito general en mente, así que cuando das una pincelada en una determinada parte de este lienzo, todas las relaciones dentro de la totalidad del área pueden cambiar. Ninguna pincelada es jamás eliminada realmente, sin embargo, en este lienzo misterioso de nuestra analogía, sino que permanece alterando subsiguientemente todas las relaciones en ese nivel en particular.
Estas pinceladas mágicas, sin embargo, no son la simple representación en una superficie plana, sino que están vivas, llevando dentro de ellas mismas todas las intenciones del artista, pero enfocadas a través de las características de cada pincelada individual.
Si el artista pinta una puerta, todas las perspectivas percibidas dentro de ella se abren, y agregan dimensiones de realidad adicionales. Puesto que ésta es nuestra analogía, podemos estirarla tanto como queramos - mucho más allá de lo que cualquier artista podría estirar su lienzo. Por lo tanto, no hay necesidad de limitarnos. El lienzo mismo puede cambiar su tamaño y forma a medida que el artista trabaja. Las personas, en la pintura del artista, tampoco son una simple representación - para mirarlo por siempre con ojos vidriosos, o con sonrisas ostentosas, vestidas con su mejor ropa del domingo. En cambio, ellas pueden confrontar al artista y hablarle. Pueden volverse hacia los lados en la pintura y mirar a sus compañeros, observar su entorno, e incluso mirar hacia otras dimensiones de la pintura misma y cuestionar al artista.
Ahora bien, la psique en nuestra analogía es tanto la pintura como el artista, ya que el artista encuentra que todos los elementos dentro de la pintura son partes de sí mismo. Más aun, a medida que mira alrededor, nuestro artista descubre que está literalmente rodeado por otras pinturas que el también está produciendo. A medida que mira más de cerca, descubre que hay una aun más grande obra maestra en la cual él aparece como un artista creando las mismas pinturas que empezó a reconocer.

sábado, 27 de marzo de 2010

El Entorno de la Psique 2

Así como la tierra está compuesta de muchos entornos, así mismo lo está la psique. Así como hay diferentes continentes, islas, montañas, mares y penínsulas, así mismo la psique toma varias formas. Si vives en un país, con frecuencia consideras a los nativos de otras áreas del mundo como extranjeros, mientras ellos, por supuesto, te ven a la misma luz. En esos términos, la psique contiene muchos otros niveles de realidad. Desde tu punto de vista, estos podrían parecer extraños, y sin embargo ellos son tan parte de tu psique como tu madre patria es parte de la tierra.
Diferentes países siguen diferentes tipos de constituciones, e incluso dentro de cualquier área geográfica puede haber varias leyes locales seguidas por el pueblo. Por ejemplo, si vas conduciendo un auto, puedes descubrir para tu desazón que el límite de velocidad local en una pequeña población es menor que en otra. De la misma manera, diferentes partes de la psique existen con sus propias “leyes” locales y sus diferentes tipos de “gobierno.” Cada una de ellas posee su propia geografía característica.
Si estas viajando alrededor del mundo, tienes que hacer frecuentes ajustes del tiempo. Cuando viajas a través de la psique, también descubrirás que tu propio tiempo es estrujado automáticamente fuera de forma. Si por un momento tratas de imaginar que estabas en capacidad de llevar tu propio tiempo contigo en tal viaje, todo empacado cuidadosamente en un reloj de pulsera, estarías entonces bastante sorprendido ante lo que sucedería.
A medida que te aproximas a los limites de ciertas tierras psíquicas, el reloj correría hacia atrás. A medida en que entras en otros reinos de la psique, tu reloj iría más rápido o más despacio. Ahora bien, si el tiempo súbitamente corre hacia atrás, tú lo notarias. Si corre más rápido o más despacio lo suficiente, también notarias las diferencias. Si el tiempo corrió hacia atrás muy lentamente, y de acuerdo con las condiciones, podrías no enterarte de la diferencia, porque te tomaría mucho “tiempo” ir del momento presente al “anterior” lo que podría impactarte en cambio, simplemente con el sentimiento de que algo era familiar, como si hubiera ocurrido antes.
En otras tierras de la psique, sin embargo, otros eventos aun más extraños podrían ocurrir. El reloj mismo podría cambiar de forma, o volverse pesado como una roca, o tan liviano como un gas, de tal manera que no podrías leer el tiempo en absoluto. O las manecillas podrían no moverse nunca. Partes diferentes de la psique están familiarizadas con todas estas ocurrencias mencionadas – porque la psique pasa por encima de cualquiera de las leyes locales que reconoces como “oficiales”, y tiene dentro de sí misma la capacidad de tratar con un número infinito de experiencias de realidad.
Ahora bien: Obviamente tu cuerpo físico tiene capacidades que muy pocos pueden usar para un completo beneficio. Sin embargo, más allá de esto, la especie misma posee las posibilidades para las adaptaciones que le permitan existir y persistir en el entorno físico bajo condiciones drásticamente diferentes. Ocultas dentro de la estructura biológica corporal hay especializaciones latentes que le permitirían a la especie continuar, y que toman en consideración cualquiera de los cambios planetarios que puedan ocurrir por las razones que sean.
La psique, sin embargo, mientras está sintonizada con la tierra en tu experiencia, tiene también muchos otros sistemas de realidad “para contender.” Cada psique contiene entonces dentro de ella los potenciales, las habilidades, y los poderes que son posibles, o que están en capacidad de realizarse bajo las condiciones que sean.
La psique, tu psique, puede registrar y experimentar el tiempo hacia atrás, hacia adelante, - o hacia los lados, a través de sistemas de presentes alternos – o puede mantener su propia integridad en entornos sin tiempo. La psique es la creadora de los complejos del tiempo. Teóricamente, el momento más fugaz de tu día puede ser prolongado indefinidamente. Esta no seria una elongación estática, sin embargo, sino una vivida profundización dentro del momento, desde el cual todo el tiempo, tal como lo concibes, el pasado y el futuro y todas sus probabilidades, podría surgir.
Si estás leyendo este libro, es porque ya te has cansado de los conceptos oficiales. Ya has empezado a sentir aquellas más grandes dimensiones de tu ser. Ya estás listo para apartarte de todas las doctrinas convencionales y, en uno u otro grado, estás impaciente por examinar y experimentar el flujo natural de la naturaleza que es tu derecho de nacimiento. Ese derecho de nacimiento ha sido por largo tiempo vestido con símbolos y mitologías.
La conciencia forma los símbolos. No lo contrario. Los símbolos son grandes juguetes exuberantes. Puedes construir con ellos, como puedes hacerlo con los bloques de los niños. Puedes aprender de ellos, como alguna vez juntaste los bloques del alfabeto en una pila en la escuela. Los símbolos son tan naturales para tu mente como lo son los árboles para la tierra. Hay una diferencia, sin embargo, entre una historia contada a los niños acerca de los bosques, y un niño real en un bosque real. Ambos, la historia y el bosque son “reales”. Pero, en tus términos, el niño entrando en el bosque real llega a involucrarse en su ciclo de vida, pisa las hojas que cayeron ayer, descansa bajo árboles mucho más viejos que su memoria, y mira hacia arriba en la noche para ver una luna que pronto desaparecerá. Mirando una ilustración del bosque puede darle al niño excelentes experiencias imaginarias, pero serán de una clase diferente, y el niño conoce la diferencia.
Si confundes los símbolos con la realidad, sin embargo, programarás tu experiencia, e insistirás en que cada bosque luce como los cuadros en tu libro. En otras palabras, esperarás que tus propias experiencias con varias partes de tu psique sean más o menos las mismas. Llevarás tus leyes locales contigo, y tratarás de leer el tiempo psíquico con tu reloj de pulsera.
Tendremos que utilizar algunos de tus términos, sin embargo, particularmente al comienzo. Otros términos con los que estas familiarizado, los dejaremos por fuera de todo reconocimiento. La realidad de tu propio ser no puede ser definida por nadie, solo por ti, y entonces tu propia definición debe entenderse como un punto de referencia en el mejor de los casos. El psicólogo, el sacerdote, el físico, el filósofo o el gurú, puede explicarte tu propia psique, solamente en la medida en que esos especialistas puedan olvidar que son especialistas, y entenderse directamente con la psique privada, desde la cual provienen todas las especializaciones.

miércoles, 24 de marzo de 2010

El Entorno de la Psique 1

Llegas a la condición que llamas vida, y pasas fuera de ella. En el medio, encuentras una vida. Suspendido – o así parece ciertamente – entre el nacimiento y la muerte, te preguntas acerca de la naturaleza de tu propio ser. Examinas tu experiencia y estudias las historias oficiales del pasado, esperando encontrar ahí pistas sobre la naturaleza de tu propia realidad.
Tu vida parece sinónima de tu conciencia. Por consiguiente, parece que tu conocimiento de ti mismo crece gradualmente, a medida que tu conciencia de ser se desarrolla desde tu nacimiento. Parece, más aun, que tu conciencia encontrará una muerte más allá de la cual tu conciencia de ser no sobrevivirá. Puedes pensar anhelante y con casi una nostalgia esperanzadora en la religión de tu niñez, y recordar un sistema de creencias que te aseguraba la inmortalidad. Sin embargo, la mayoría de mis lectores anhelan algunas garantías privadas e intimas, y buscan alguna certeza interior de que tu propia individualidad no es bruscamente despedida con la muerte.
Cada persona sabe intuitivamente que su propia experiencia de alguna manera importa, y que hay un significado, sin embargo oscurecido, que conecta al individuo con más grandes patrones creativos. Cada persona siente de vez en cuando un propósito personal, y sin embargo muchos están llenos de frustración porque esa meta interior no es conocida conscientemente o aprehendida claramente.
Cuando eras un niño, sabías que estabas creciendo hacia la adultez. Eras sostenido por la creencia en habilidades proyectadas – es decir, dabas por sentado que estabas en el proceso de aprender y crecer. Sin importar lo que te pasaba, vivías en un tipo de aire psíquico enrarecido, en el cual tu ser estaba cargado y resplandeciente. Sabías que estabas en un estado de llegar a ser. El mundo, en esos términos, está también en un estado de llegar a ser.
En la vida privada y en el escenario del mundo, la acción está ocurriendo todo el tiempo. Es fácil mirarte a ti mismo, o mirar al mundo, para tu mismo verte y llegar a estar tan hipnotizado por tu estado actual, que todo cambio o crecimiento parece imposible, o ver el mundo de la misma manera.
Como norma, no recuerdas tu nacimiento. Ciertamente parece que no recuerdas el nacimiento del mundo. Tienes una historia, sin embargo, antes de tu nacimiento – incluso así como te parece que el mundo tenia una historia antes de que hubieras nacido.
Las ciencias todavía guardan secretos, la una de la otra. Las ciencias físicas pretenden que los siglos existen uno después del otro, mientras los físicos se dan cuenta que el tiempo, no solo es relativo al perceptor, sino que todos los eventos son simultáneos. Los arqueólogos alegremente continúan poniéndole fechas a los restos de civilizaciones “pasadas”, nunca preguntándose ellos mismos que significa el pasado – o diciendo: “Este es el pasado relativo a mi punto de percepción.”
Los astrónomos hablan del espacio exterior y de galaxias que empequeñecerían la tuya. En el mundo que reconoces también hay guerras y rumores de guerras, profetas de destrucción. Sin embargo, a pesar de todo, el hombre privado o la mujer privada, desconocido, anónimo para el mundo en grande, tercamente siente interiormente una excitante y decidida afirmación que dice: “Soy importante. Tengo un propósito, aunque no comprenda lo que es. Mi vida, que parece tan insignificante e ineficiente, es sin embargo de primordial importancia de alguna manera que no reconozco.”
Aunque atrapado en una vida de aparente frustración, obsesionado con los problemas familiares, intranquilo con la enfermedad, derrotado aparentemente para todos los propósitos prácticos, una parte de cada individuo se levanta contra todos los desastres, todos los desalientos, y de vez en cuando al menos vislumbra una sensación de validez duradera que no puede negarse. Es a esa parte conocedora de cada individuo a la que me dirijo.
No soy, por una parte, un autor fácil de tratar, porque hablo desde un diferente nivel de conciencia a aquel con el cual estás familiarizado. Por la otra, mi voz es tan natural como las hojas del roble sopladas por el viento, ya que hablo desde un nivel de conocimiento que es nativo para tu psique, así como ahora las estaciones parecen serlo para tu alma.
Estoy escribiendo este libro a través de una personalidad conocida como Jane Roberts. Ese es el nombre que le fue dado en su nacimiento. Ella comparte contigo los triunfos y dificultades de la existencia física. Como tú, a ella se le presenta una vida que parece empezar con su nacimiento, y que está suspendida desde el punto de aparición hasta el momento de la partida con la muerte. Ella se ha hecho las mismas preguntas que tú te haces en tus momentos tranquilos.
Sus preguntas se hicieron con tal vehemencia, sin embargo, que atravesó las barreras que la mayoría erige, y de esa manera inició una jornada emprendida por ella misma y también por ti – ya que cada una de tus experiencias, no obstante minúsculas, o aparentemente insignificantes, se convierten en parte del conocimiento de tu especie. ¿De donde vienes y adonde vas? ¿Cuál es la naturaleza de la psique?
Yo solo puedo escribir una parte de este libro. Tú lo debes completar. Ya que “La Psique” no tiene sentido, excepto cuando se relaciona con la psique individual. Te hablo desde niveles de ti mismo que has olvidado, pero no olvidado. Te hablo a través de la página impresa, pero mis palabras redespiertan dentro de ti las voces que te hablaban en tu niñez, y antes de tu nacimiento.
Este no será un tratado seco, informándote estudiadamente acerca de una estructura hipotética llamada la psique, sino que evocará en cambio, desde las profundidades de tu ser, las experiencias que has olvidado, y reunirá desde los inmensos alcances del tiempo y el espacio la identidad milagrosa que tú mismo eres.

Ahora bien: La Tierra tiene una estructura. En esos términos, también la tiene la psique. Vives en una área determinada en la faz de tu planeta, y solamente puedes ver un tanto de él en un determinado tiempo – y sin embargo, das por sentado que existe el océano, aun cuando no puedes sentir su espuma, o ver sus mareas.
Incluso si vives en un desierto, das fe de que en realidad hay grandes campos cultivados y torrentes de lluvia. Es cierto que algo de tu fe esta basada en el conocimiento. Otros han viajado a donde tú no lo has hecho, y la televisión te proporciona imágenes. A pesar de esto, sin embargo, tus sentidos te presentan solo un cuadro de tu entorno inmediato, a menos que ellos estén cultivados en ciertas formas determinadas que son relativamente inusuales.
Das por sentado que la tierra tiene una historia. En esos términos, tu propia psique tiene también una historia. Te has enseñado a ti mismo a mirar al exterior, hacia la realidad física, pero la validez interior de tu ser no puede encontrarse allí – solo sus efectos. Puedes encender la televisión y ver un drama, pero la movilidad y experiencia interiores de tu psique está envuelta misteriosamente dentro de todos aquellos gestos exteriores que te permiten prender el botón de la televisión para empezar, y para que las imágenes presentadas tengan sentido. De esta manera, el movimiento de tu propia psique usualmente se te escapa.
¿En donde está el drama de televisión antes de que aparezca en tu canal – y a donde va después? ¿Cómo puede existir en un momento y estar terminado en el próximo, e incluso ser repetido cuando las condiciones son correctas? Si comprendieras la mecánica, sabrías que obviamente el programa no va a ninguna parte. El simplemente es, mientras las condiciones apropiadas lo activan para tu atención. De la misma manera, tú estás vivo, bien sea que estés actuando o no en un “programa” terrenal. Tú eres, bien sea que estés dentro del tiempo o fuera de él.
Esperanzadamente, en este libro te pondremos en contacto con tu propio ser, tal como existe fuera del contexto en el que estás acostumbrado a verlo.
Así como vives en una determinada ciudad, o población, o aldea, actualmente “vives” en una pequeña área del planeta interior de la psique. Identificas esa área como tu hogar, como tu “Yo”. La humanidad ha aprendido a explorar el entorno físico, pero escasamente ha iniciado las grandes jornadas internas en las que se embarcará, a medida que las tierras interiores de la psique sean exploradas alegre y valientemente. En esos términos, hay una tierra de la psique. Sin embargo, este territorio virgen es la herencia de cada individuo, y ningún dominio es igual a cualquier otro. No obstante, hay en realidad un comercio interior que ocurre, y así como los continentes exteriores surgen de la estructura interior de la tierra, así mismo las tierras de la psique surgen de una fuente invisible aun mayor.

domingo, 21 de marzo de 2010

Afirmación, Mejoramiento Práctico de Tu Vida, y Nueva Estructuración de Creencias 3

Ciertamente no hay nada malo en pedir ayuda a otros cuando piensas que la necesitas, y algunas veces hay mucho por ganar.
Hay quienes tienen la práctica de buscar ayuda de otros, sin embargo, utilizando esto como un medio para evitar responsabilidad. En los problemas físicos específicos, la ayuda debe buscarse en áreas en las que tienes poco conocimiento. Sin embargo, muchas personas buscan en aquellas áreas fuera de ellas mismas – en psíquicos, médicos, psiquiatras, sacerdotes, ministros, amigos – las respuestas a las situaciones generales de la vida, y al hacerlo niegan sus propias habilidades de auto-comprensión y crecimiento.
Por tu estructura educacional, al individuo se le enseña a desconfiar del ser interior, como lo mencionamos antes, y así, infortunadamente, el hombre o mujer común busca las soluciones a sus problemas personales por fuera del ser, en donde ellas al menos pueden encontrarse. Si utilizas los métodos aquí ofrecidos, deberías conocerte a ti mismo mucho más íntimamente que antes, y estarías mejor equipado para manejar tu realidad personal. Sabiendo simplemente que tú formas tu realidad, puedes liberarte de algunos conceptos limitantes que te han retenido en el pasado. Puedes entonces examinar tus creencias creativamente, encontrando las correlaciones entre ellas y tu experiencia. El conocimiento consciente por si solo activará las respuestas intuitivas dentro del ser interior, de tal manera que recibirás información útil a través de sueños, impulsos, y patrones de pensamiento comunes.
Si afirmas la gracia básica de tu ser, esto automáticamente debilitará las creencias que tienes que son contrarias a ese principio. Estarás en capacidad de mantener igualmente dentro de tu experiencia la visión de un “ser ideal” y todas aquellas desviaciones naturales de él.
Empezarás en donde estás y alegremente comenzarás a expandir aquellos atributos que ahora tienes, sin esperar que ellos aparezcan plenos. Te amarás a ti mismo y no tendrás dificultad en amar a tu prójimo. Eso no quiere decir que debas estar sin enterarte de las divergencias con tu concepto ideal de la persona amada. Y nuevamente, no significa que debas sonreír constantemente, sino que afirmes tu validez y gracia dentro de tus dimensiones como criatura.
Tan pronto como empiezas a comparar lo que eres con un concepto idealizado de ti mismo, automáticamente te sientes culpable. Hasta que trabajes con tus creencias, esta culpa puede iniciarse con los episodios y características más inofensivos. Es una buena idea escribir una lista de actos o incidentes específicos que te llenen con una sensación de culpa. Con frecuencia estarás en capacidad de rastrearlos hasta las creencias de la primera infancia muy fácilmente – algunos inculcados por un padre bien intencionado para protegerte, o por la ignorancia de un adulto. Sacados a la luz, sin embargo, muchos de estos se disolverán ante tu comprensión.
Cuando afirmas tu propia rectitud en el universo, entonces cooperas con otros fácil y automáticamente como parte de propia naturaleza. Tú, siendo tú mismo, les ayudas a otros a ser ellos mismos. No estás celoso de talentos que no posees, y de esta manera puedes sinceramente alentarlos en otros. Por lo que reconoces tu propia unicidad, no necesitarás dominar a otros, ni rebajarte ante ellos.
Debes empezar a confiar en ti mismo alguna vez. Te sugiero hacerlo ahora. Si no lo haces, siempre estarás mirando a otros para probar tu propio mérito, y nunca estarás satisfecho. Estarás siempre preguntándole a otros que hacer, y al mismo tiempo resintiéndote con aquellos de quienes buscas tal ayuda. Te parecerá que su experiencia es legítima y la tuya falsificada. Te sentirás estafado.
Te encontrarás exagerando los aspectos negativos de tu vida, y los lados positivos de las experiencias de otras personas. Eres una personalidad multidimensional. Confía en el milagro de tu propio ser. No hagas divisiones entre lo físico y lo espiritual en tus vidas, ya que lo espiritual habla con la voz de lo físico y el cuerpo físico es la creación del espíritu.
No pongas las palabras de gurús, ministros, sacerdotes, científicos, psicólogos, amigos – o mis propias palabras – por encima de los sentimientos de tu propio ser. Puedes aprender mucho de otros, pero el conocimiento más profundo debe venir desde dentro de ti mismo. Tu propia conciencia está embarcada en una realidad que básicamente no puede ser experimentada por ningún otro, que es única e intraducible, con su propio significado, y siguiendo sus propios senderos de llegar a ser.
Compartes una existencia con otros que están experimentando sus propios caminos, a sus propias maneras, y tienes entonces camino en común. Sé amable contigo mismo y con tus compañeros.
Yo también estoy viajando. La información y conocimiento que tengo trato de dártelo a través de quienes son parte mía en tu espacio y tiempo. Sin embargo, ellos son ellos mismos y yo soy yo mismo.
Como lo mencioné antes, no te volverás más espiritual negando tu carne. Esta es la vida que estás viviendo. Confía en lo viviente que fluye a través de ti. Al hacerlo, otras realidades se harán conocer ellas mismas. Ellas le agregarán dimensión y profundidad a tu realidad presente.

Tú Haces Tu Propia Realidad – Dondequiera Que Viajes, y en Cualquiera que Sea la Dimensión en Que te Encuentres.

Antes de que te embarques en otras jornadas de la conciencia, comprende que tus creencias te seguirán y formarán tu experiencia ahí, como lo hacen aquí. Si crees en demonios, los encontrarás – en esta vida, como enemigos, y en otros reinos de la conciencia como diablos o “espíritus malignos”.
Si estás temeroso de tus emociones y crees que ellas son malas, entonces cuando intentes experimentos “psíquicos” puedes creer que estás poseído. Tus sentimientos, los sentimientos reprimidos, te parecerán demoníacos. Estarás temeroso de asignártelos y de esta manera pensarás que ellos pertenecen a un espíritu desencarnado. Es entonces muy importante que comprendas la verdadera inocencia de todos los sentimientos, ya que cada uno de ellos, si se deja solo y se sigue, te llevará de regreso a la realidad del amor.
No confíes en ninguna persona que te diga que eres malo o culpable, en razón de tu naturaleza o tu existencia física, ni en ningún dogma. No confíes en nadie que te lleve lejos de la realidad de ti mismo. No sigas a quienes te dicen que debes hacer penitencia, en cualquier forma. Confía en cambio en la espontaneidad de tu propio ser y en la vida que es tuya. Si no te gusta en donde estás, examina entonces las creencias que tienes. Tráelas a la luz. No hay nada dentro de ti mismo para temer.

Mi Vida es Mía, y Yo la Formo.

Dícete esto con frecuencia. Crea tu propia vida ahora, utilizando tus creencias como un artista usa el color. No hay ninguna condición que no puedas cambiar, excepto una indisputablemente física aceptada al nacer dentro del reino de las criaturas, tal como la responsabilidad por un órgano que falta, o una carencia funcional.
Si has estado lleno de auto-compasión a causa de una enfermedad o una situación de vida, toma entonces la iniciativa. Enfrenta tus creencias honestamente y encuentra las razones para la dificultad.
Hablo con la vitalidad interior que está inherente dentro de cada uno de mis lectores y con el conocimiento interior que pertenece también a ellos.
Termino diciendo, como lo he hecho antes: Se te ha dado el regalo de los dioses; tú creas tu propia realidad de acuerdo con tus creencias; tuya es la energía creativa que hace tu mundo; no hay limitaciones para el ser, excepto aquellas en las que crees.
Yo soy Seth. Expreso mi nombre alegremente, aunque los nombres no son importantes. Entonces cada uno de ustedes expresa sus nombres con afirmación cada mañana.
Tú creas tu vida por medio del poder interior de tu ser, cuya fuente está dentro de ti, y sin embargo más allá de los seres que conoces. Utiliza esas habilidades creativas con abandono comprensivo. Hónrate a ti mismo y muévete a través de la divinidad de tu ser.


jueves, 18 de marzo de 2010

Afirmación, Mejoramiento Práctico de Tu Vida, y Nueva Estructuración de Creencias 2

Algunas creencias pueden funcionar muy positivamente para ti por ciertos períodos de tu vida. Por lo que no las has examinado, sin embargo, puedes llevarlas mucho tiempo después de que han servido su propósito, y ahora ellas pueden funcionar en contra tuya.
Por ejemplo, muchos jóvenes creen en uno u otro tiempo que sus padres son omnipotentes – una creencia muy útil que le da a los hijos una sensación de seguridad. Crecidos en los años adolescentes, los mismos hijos son entonces sacudidos al descubrir que sus padres son bastante humanos y falibles, teniendo lugar otra convicción: la creencia en la insuficiencia y la inferioridad de las generaciones más viejas, y la rigidez y la insensibilidad de aquellos que manejan el mundo.
Muchos, embarcándose en la joven adultez, piensan que las generaciones más viejas han hecho todo mal. Sin embargo, esta creencia los libera de los conceptos infantiles en los cuales las personas mayores siempre eran, no solo correctas, sino infalibles, y esto les ofrece a ellos el reto de hacerle frente a los problemas personales y mundiales.
Por un tiempo, los nuevos adultos se sienten ellos mismos siendo invencibles, más allá de sus límites como criaturas; esta creencia, nuevamente, los dota con la fortaleza y la energía que necesitan para empezar la vida por ellos mismos y para formar su propio mundo colectivo. No obstante, en términos materiales, ellos deben darse cuenta, tarde o temprano, no solamente de sus retos, sino también de otras características peculiares como criaturas, en las que básicamente no tienen sentido tales creencias generalizadas.
Si a la edad de 40 años todavía crees en la infalibilidad de tus padres, mantienes la idea de una manera que está más allá de su estado ventajoso para ti. Utilizando los métodos apropiados, descubrirías las razones para esta creencia, ya que ella te prevendrá de ejercer tu propia independencia y de hacer tu propio mundo. Si tienes 50 años y todavía estas convencido de que las viejas generaciones son rígidas, que están rápidamente en el camino de volverse seniles, mentalmente incompetentes y deteriorándose físicamente, entonces estás sosteniendo una vieja creencia en la efectividad de las viejas generaciones y estableciendo sugestiones negativas para ti mismo. Inversamente, si tienes 50 y todavía crees que la juventud es una parte gloriosa y efectiva de la totalidad de la vida, por supuesto estás haciendo la misma cosa.
Un joven adulto dotado en un área en particular puede sostener la creencia de que esta habilidad lo hace superior a todos los otros. Esto puede ser bastante benéfico para la persona involucrada en un determinado tiempo, proporcionándole el impulso necesario para el desarrollo y la independencia necesaria en la cual la habilidad pueda desarrollarse. La misma persona, años más vieja, puede encontrar que una creencia idéntica ha sido mantenida demasiado tiempo, de tal manera que ella le niega intercambios emocionales muy importantes con sus contemporáneos, o se vuelve restrictiva en otras formas.
Una madre joven puede creer que su hijo es aun más importante que su esposo y, de acuerdo con las circunstancias, esta creencia le puede ayudar a prestar la atención necesaria al hijo – pero si el concepto se mantiene a medida que el hijo se vuelve mayor, esto también puede volverse sumamente restrictivo. La totalidad de la vida adulta de una mujer puede estar estructurada de acuerdo con tal idea, si ella no aprende a examinar los contenidos de su propia mente. Una creencia que tiene resultados positivos para una mujer de veinte años, no tendrá necesariamente los mismos efectos para una mujer de cuarenta, quien, por ejemplo, puede prestar una atención mucho mayor a su hijo que a su esposo.
Muchas de tus creencias son por supuesto culturales, pero aun así has aceptado aquellas que sirvieron tus propios propósitos. Como norma, los hombres en tu sociedad se consideran a sí mismos lógicos, mientras las mujeres son consideradas intuitivas. Las mujeres, tratando ahora de afirmar sus derechos, con frecuencia caen en la misma trampa, pero hacia atrás – tratando de negar lo que ellas conciben como elementos intuitivos inferiores, porque ellas conciben como superiores los lógicos.
Ciertas creencias estructurarán entonces tus vidas, a menudo por un determinado período de tiempo. Superarás muchas de ellas. Cuando lo hagas, la estructura interior cambiará, pero no debes aceptar cobardemente las creencias “sobrantes” una vez que las reconoces.
“Me siento inferior porque mi madre me odiaba”, o, “Me siento indigno porque yo era flacucho y pequeño cuando niño.” Puedes encontrar, a medida que trabajas con tus creencias, que un sentimiento de inferioridad parece desprenderse de tales episodios. Es cosa tuya como adulto llegar al tope de tus creencias, para darte cuenta que una madre que odia a su hijo ya está en dificultades, y que tal odio dice mucho más acerca de la madre que lo que dice acerca de sus hijos. Es cosa tuya comprender que ahora eres una persona mayor, y no un niño para ser intimidado.

El Punto de Poder está en el Presente


Ese punto no está en el pasado, a menos que tú decidas miserablemente aceptar creencias gastadas que ya no te sirven más.
Si creíste que eras indigno porque eras flacucho y estabas intimidado, entonces en alguna forma indudablemente usaste esa creencia para tus propios propósitos. Admítelo. Descubre cuales eran los propósitos. Quizá compensaste – volviéndote atlético más tarde, o utilizaste el impulso para seguir adelante a tu propia manera. Si tu madre te odiaba, puedes haber utilizado eso para afirmar independencia, para darte una excusa o un camino; pero en todos los casos, tú formas tu propia realidad, y así estás de acuerdo con ella.
Muchas personas que me escriben sienten que tienen inusuales características psíquicas, o para escribir, o sienten una necesidad excepcional de ayudar a otros. Ellas constantemente comparan lo que hacen con lo que piensan que están en capacidad de hacer, pero a menudo sin hacer la arrancada hacia el desarrollo de sus propias habilidades.
Ellas quieren escribir grandes teorías filosóficas, por ejemplo, quizá nunca poniendo la pluma sobre el papel, confiando en ellas mismas lo suficiente para empezar. Algunas quieren AYUDAR AL MUNDO EN GRANDE – pero todo lo que hacen es pensar acerca de su deseo sin tratar de implementarlo en absoluto en términos prácticos. El ideal en sus mentes se vuelve tan grande que siempre están insatisfechas con su propia actuación, y sin embargo están temerosas de arrancar.
El amoroso reconocimiento de su propia unicidad en sí misma les mostraría como empezar a utilizar sus propias habilidades a su propia manera, y a confiar en su situación actual. El ideal no está materializado todavía. Es apenas la esencia de una dirección. Pero esa dirección solo puede encontrarse utilizando lo que tienes en el ahora que conoces, y aceptando tus propias oportunidades y habilidades, y usando aquellas a través del poder del presente.

lunes, 15 de marzo de 2010

Afirmación, Mejoramiento Práctico de Tu Vida y Nueva Estructuración de Creencias 1

Si tienes una consideración amorosa por ti mismo, entonces confiarás en tu propia dirección.
Aceptarás tu posición presente, cualquiera que ella sea, como siendo parte de esa dirección, y te darás cuenta que de ella pueden llegar todos los elementos creativos que necesitas. Siendo tú mismo y confiando en tu propia integridad, automáticamente ayudarás a otros. Hace poco bien repetir una sugerencia tal como esta, “Soy una persona meritoria. Confío en mi mismo y en mi integridad,” si al mismo tiempo estás temeroso de tus propias emociones y llegas a disgustarte si tú mismo te atrapas en lo que piensas es un estado de ánimo negativo.
Así como los amantes pueden ver el “ideal” en su persona amada, y sin embargo estar bien conscientes de ciertas insuficiencias, de ciertas desviaciones del ideal, así mismo puedes, amándote a ti mismo, darte cuenta que lo que piensas como imperfecciones son en cambio tanteos hacia un llegar a ser más completo. No puedes amarte a ti mismo y odiar las emociones que fluyen a través de ti al mismo tiempo; porque mientras tú no eres tus emociones, te identificas con ellas tan a menudo que al odiarlas te odias a ti mismo.
Usa tu mente consciente y su lógica. Si descubres que te sientes indigno, entonces simplemente no trates de aplicar una creencia más positiva sobre esa. En cambio, descubre las razones para tu primera creencia. Si ya lo has hecho, escribe tus sentimientos acerca de ti mismo. Sé perfectamente honesto. ¿Qué dirías si alguien más viene a ti con las mismas razones?
Examina lo que has escrito. Date cuenta que un grupo de creencias está involucrado. Hay una diferencia entre creer que eres indigno y ser indigno en realidad.
Escribe entonces una lista de tus habilidades y logros. Esta debe incluir temas tales como llevarse bien con otros, ser atractivo, ser bueno con las plantas y los animales, ser un buen carpintero o cocinero. Cualquier talento o logro debe ser anotado tan honestamente como registraste anteriormente los más minúsculos defectos.
No hay ningún ser humano vivo que no tenga habilidades creativas en su propia forma, logros y características excelentes, así que si sigues estas instrucciones encontrarás que en realidad eres un individuo meritorio.
Cuando tú mismo te coges cayendo en un estado de ánimo en el que te sientes inferior, mira tu segunda lista, de habilidades y logros. Usa entonces la sugerencia positiva en tu propio mérito, respaldada por tu propio auto-examen personal. Puedes decir, “Pero yo sé que tengo grandes habilidades que no estoy usando. Cuando yo mismo me comparo con otros, entonces me quedo demasiado corto. ¿Qué diferencia hace si tengo unos pocos logros mundanos que son compartidos por muchos otros, que de ninguna manera son únicos? Seguramente mi destino involucra más que eso. Tengo anhelos que no puedo expresar.”
En primer lugar, debes comprender que en tu propia unicidad es inútil compararte tú mismo con otros, porque al hacerlo tratas de emular cualidades que son de ellos, y en esa medida negar tu propio ser y visión milagrosos. Una vez que tú mismo empiezas a compararte con otros, no hay final para ello. Siempre encontrarás a alguien más talentoso que tú en alguna forma, y así continuarás estando insatisfecho. En cambio, trabajando con tus propias creencias, das por sentado que tu vida es importante; empieza con ello en donde estás. No te ridiculices porque no has alcanzado algún gran ideal, al menos empieza a utilizar aquellos talentos que tienes a lo mejor de tu habilidad, sabiendo que en ellos reside tu propia realización personal.
Cualquier ayuda que le des a otros, llegará a través de la utilización creativa de tus propias características y no de las de nadie más. No te aflijas contigo mismo cuando te encuentres en medio de asuntos negativos en tu vida. En cambio, pregúntate constructivamente por qué lo estás haciendo. La respuesta te llegará.
Usa el conocimiento como un puente. Permite que sucedan cualesquiera que sean las emociones involucradas. Si haces esto honestamente, los sentimientos de falta de mérito propio y de desaliento pasarán y se desvanecerán, cambiando por su propia voluntad. Puedes incluso encontrarte tú mismo impaciente con los sentimientos mismos, o incluso aburrido, y por consiguiente despedirlos. No te digas automáticamente que son erróneos, sin embargo, y enseguida trata de aplicar una creencia “positiva” como cura.
Debes tener un sentido del humor acerca de ti mismo – no uno malicioso, sino un respeto por ti mismo amablemente humorístico. La seriedad muy elevada está bien cuando viene naturalmente y no es forzada. Puede volverse pomposa si es prolongada.
Si te permites a ti mismo estar más y más enterado de tus propias creencias, puedes funcionar con ellas. Es tonto tratar de luchar contra lo que concibes como creencias negativas, o estar temeroso de ellas. No son un misterio. Puedes encontrar que muchas sirven buenos propósitos en algún momento, y que ellas simplemente han sido exageradas. Ellas necesitan ser reestructuradas en lugar de negadas.

viernes, 12 de marzo de 2010

Afirmación, Amor, Aceptación, y Negación 7

Cuando la mente espaciosa es utilizada apropiada y completamente en tus términos del tiempo, ella enriquece inmensamente las dimensiones de la especie, llevando el cuerpo hacia una más grande armonía que ahora es posible.
En una base neurológica, hay activadores latentes sin liberar que se pueden activar, y cuando lo están, tu experiencia práctica con el tiempo, tal como lo conoces, será alterada. Desde tu punto de vista la especie será entonces tan diferente que parecerá ser otra totalmente. Tu sistema moderno de comunicaciones ya ha expandido la información disponible hacia una mente consciente privada en una cantidad de tiempo determinada, y esto en un nivel puramente físico.
Tienes que manejar y asimilar información ahora disponible, como sucesos en otros lugares, de los que, en siglos anteriores, ningún individuo ordinario habría estado enterado. Los eventos en lugares distantes se vuelven entonces conocimiento presente. Los intervalos de tiempo entre un episodio y tu conocimiento de él se han acortado, aunque el evento pueda ocurrir en el otro lado del mundo.
El viaje por jet perturba tu idea y tu experiencia del tiempo, y al hacerlo altera tus conceptos de él. Sin embargo, dentro de los mecanismos del cuerpo hay activadores sin usar y sin reconocer que te permitirán, como especie, manejar conscientemente más grandes percepciones del tiempo, así como manejas ahora las más grandes percepciones del espacio.
De una manera muy limitada y torpe esto hace alusión al uso de computadores, en donde tratas de evaluar “probabilidades futuras” y actuar de acuerdo con tu presente. La mente puede hacer esto mucho mejor que cualquier computador. Si ella cree esto, ciertas partes del cerebro serian activadas. El cerebro llegaría a estar enterado de más del conocimiento de la mente, y las probabilidades de eventos futuros se harían disponibles conscientemente.
Ahora bien, el cerebro tendría que resolver esta situación de manera tal que el mecanismo sintonizado físicamente estuviera claramente en capacidad de mantener su presente temporal. Cuando el hombre primero desarrolló la pausa de reflexión, como lo mencionamos antes, experimentó una desorientación inicial antes de haber aprendido a distinguir un evento vívidamente recordado del pasado de uno experimentado actualmente. La conciencia creciente tenía que hacer tales distinciones para un comportamiento práctico. Para utilizar eventos probables futuros, el cerebro físico estaría obligado a agrandar sus funciones mientras mantiene al individuo en una relación clara con el momento presente de poder, o con la efectividad corporal. La afirmación siempre involucra el reconocimiento de tu poder en el presente. En términos más amplios, la negación es la rendición del poder. La afirmación es entonces la aquiescencia a tu habilidad, como espíritu dentro de la carne, para formar la realidad física como criatura.
Ahora bien, puedes alterar tu presente alterando tu pasado, o puedes cambiar tu presente desde el futuro. Incluso estas manipulaciones deben tener lugar en tu presente experimentado prácticamente. Muchas personas han cambiado, en uno u otro tiempo, su comportamiento presente en respuesta a un consejo de un ser probable “futuro”, sin nunca saber que así lo han hecho.
Supongamos que tienes en mente una meta en particular como joven, hacia la cual trabajas. Tu intención, tus imágenes, deseos y determinación forman la fuerza psíquica que es proyectada hacia afuera delante de ti, por así decirlo. Envías la realidad de ti mismo desde el presente hacia lo que concibes como el futuro.
Ahora bien, digamos que hasta cierta etapa tienes algunas decisiones que tomar y no sabes que camino coger. Puedes pensar que estás en peligro de desviarte de tu propósito, y sin embargo por otras razones te sientes fuertemente inclinado a hacerlo. En un sueño, o soñando despierto, puedes repentinamente oír mentalmente una voz que te dice, en términos sin lugar a dudas, que sigas adelante con tu intención inicial. O en alguna otra forma puedes recibir la misma información – por un impulso, o una visión, o simplemente sabiendo repentinamente que hacer. Esto ocurre en tu presente.
En otros términos, el ser que has proyectado hacia el futuro te está- enviando de regreso la aprobación desde una realidad probable que todavía puedes crear. Ese ser enfocado opera desde su presente, sin embargo, y algún día en tu propio futuro te puedes encontrar pensando nostálgicamente en un momento atrás en tu propio pasado, cuando estabas indeciso e irresoluto, pero tomaste el curso apropiado.
Puedes pensar, “Estoy contento de que lo hice”, o, “Sabiendo lo que sé ahora, que tan afortunado soy de haber tomado esa decisión”. Y en ese momento eres el ser futuro que “una vez” habló aprobando la persona del pasado. El futuro probable ha alcanzado el presente práctico.
La afirmación temprana de ti mismo proyectada hacia el futuro hizo posible tal incidente. De la misma manera tu aceptación de ti mismo y de tu propia integridad puede, en cualquier momento en tu presente, alterar tu pasado y tu futuro.

martes, 9 de marzo de 2010

Afirmación, Amor, Aceptación, y Negación 6

Afirmación significa entonces la aceptación amorosa de tu propia y única individualidad. Ella puede involucrar la negación, en donde te rehúsas a aceptar las visiones o dogmas de otros con el fin de percibir más claramente y formar las tuyas.
Tal afirmación te conducirá a tus propios descubrimientos internos, y atraerás, desde las partes mas profundas de tu ser, el tipo particular de información, experiencia o percepción que necesitas. La aceptación amorosa de ti mismo te permitirá viajar a través de las creencias, como lo harías a través de las características cambiantes del campo. Entre más te aliente una creencia a utilizar tus habilidades, más afirmativa es.
La percepción de algunas personas se altera en ocasiones, y este es un ejemplo de ciertos tipos de afirmación y negación. Ellas siempre hacen énfasis en sus propios y únicos procesos creativos e intuitivos. Al hacerlo, niegan muchos de los conceptos en los que creen otras personas. Ellas aceptan la creencia de que cualquier conciencia podría estar en un tipo de contacto íntimo con experiencias y realidades usualmente no percibidas, sino ignoradas.
Ellas saben que hay muchas diferentes maneras de experimentar incluso el mundo físico, y de esta manera rechazan todos los conceptos que les dicen otra cosa. Las mismas creencias les permiten utilizar esas habilidades, y así como los músculos se vuelven más resistentes con el uso, así mismo lo hacen los poderes psíquicos e intuitivos.
Las piernas corren, y saltan sobre áreas del suelo. Ellas mismas no pueden interpretar la realidad debajo de ellas. Los pies no están enterados de las hormigas que aplastan. Pueden sentir la hierba, la acera, o la calle, pero la peculiar vida sensitiva individual de la hierba misma, o de la hormiga, escapa a los pies, los que están involucrados en su propia realidad y preocupados con estas otras cosas relacionadas solamente con los pies.
La mente puede interpretar las experiencias que las piernas y los pies tienen, sin embargo, y utilizando imaginativamente esa información sensorial puede percibir la realidad de la hormiga hasta cierto grado. Cuando la mente corre, algunas veces tiene gran dificultad interpretando sus actividades para el cerebro, el que usualmente está ocupado con otras realidades, solamente en la medida en que ellas inciden sobre él.
Ahora bien, la mente de estas personas está mucho más enterada de otras realidades de lo que está su cerebro, pero ellas conscientemente creen en la más grande realidad de ellas mismas y sus percepciones. El cerebro también posee esta creencia, y así el mismo se abre tanto como es posible a estas actividades de la mente. Por lo que lo hace, ciertas experiencias intuitivas psíquicas e “intelectualmente espaciosas” pueden sentirse físicamente hasta cierto grado. El conocimiento es interpretado a través alteraciones en la sensación del cuerpo, el cual le da una importante validez corporal. En tales casos, la actividad mental y psíquica es reflejada en la experiencia del cuerpo, proporcionando una unidad benéfica.
Aquí he utilizado el término “espaciosas” por las funciones de la mente y las intuiciones que existen en lo que podrías llamar un rango de acción acelerado. El intelecto normal, orientado tan precisamente por las creencias en la inevitabilidad de un tipo de percepción unitariamente enfocada, está limitado.
Un cierto tipo de afirmación del ser le permite al cerebro sintonizarse dentro de estos métodos de percepción más espaciosos que son las características naturales de la mente. Hay muy buenas razones de porque este tipo de afirmación debe ocurrir primero. El cerebro ( y todo el sistema físico) está destinado a asegurar tu supervivencia corporal y a seguir tus creencias conscientes acerca de la realidad. Siempre hay una armoniosa conexión unificadora entre tus creencias y tus actividades. Algunas personas se consideran completamente confiadas en ciertas áreas y son timoratas en otras. Algunos aspectos de la vida pueden ser ignorados e incluso rechazados por un tiempo, mientras otros son para concentrarse sobre ellos. El individuo irá adelante muy hábil y astutamente en aquellas áreas en las que se siente seguro, con frecuencia cuando está en el proceso de alterar sus creencias. No utilizarás tu mente espaciosa hasta que afirmes su realidad dentro de ti, y hasta cuando estés listo para manejar la información adicional, la que entonces llegará a estar disponible conscientemente en uno u otro grado. Sin embargo, la mente espaciosa opera a través de ti como criatura; en tus términos, ella representa habilidades latentes de la conciencia que pueden ser más o menos funciones normales.
Hay estructuras biológicas incorporadas que son activadas para la recepción de tales mensajes, y ellas han sido siempre una parte de tu naturaleza física como especie. Ellas no serán activadas en una base personal hasta que tus propias creencias te permitan percibir las capas multidimensionales de tu propia experiencia, o al menos aceptar las posibilidades.
No tienes que saber nada acerca de los así llamados asuntos psíquicos necesariamente. Muchos individuos utilizan la mente espaciosa y sus percepciones, dando por sentado, sin darse cuenta, qué tan diferente de las otras es su propia percepción.
Fisiológicamente llevas dentro de ti remanentes de tu evolución, en tus términos – vestigios físicos de órganos y otros atributos descartados hace tiempo.
De la misma manera, también llevas dentro de ti estructuras no totalmente utilizadas; aquellos puntos de organizaciones – en tus términos ahora – hacia una futura evolución. La utilización de la mente espaciosa involucra estos. Los individuos a través de todas las eras han experimentado este otro tipo de conocimiento, aunque nunca en su forma más completa.
La experiencia con la mente espaciosa disuelve los aparentes conflictos que ocurren entre el intelecto y la intuición a otros niveles. A cualquier grado posible, el organismo físico interpreta esa unidad a través de una nueva mezcla de información sensorial, de tal manera que materialmente la información tenga sentido.
Un individuo puede sintonizarse dentro de la operación mente-espaciosa dos o tres veces en la vida sin darse cuenta, y tener experiencias que encuentra difícil de interpretar más tarde. La información involucrada es una de trascendencia, en la que por un tiempo una persona afirma su realidad en la carne y al mismo tiempo establece su independencia de ella – y se da cuenta que estas dos condiciones existen simultáneamente. Tiene lugar una percepción dual en la que la mente espaciosa es activada. Por “activada” quiero decir que el organismo físico es súbitamente consciente de la existencia de la mente espaciosa.

sábado, 6 de marzo de 2010

Afirmación, Amor, Aceptación, y Negación 5

No hay nada más pomposo que la falsa humildad. Muchas personas que se consideran a sí mismas buscadoras de la verdad y espirituales están llenas de ella. Con frecuencia utilizan términos religiosos para ellas mismas expresarse. Ellas dirán, “No soy nadie, pero el espíritu de Dios se mueve a través de mí, y si hago algún bien es por el espíritu de Dios y no por el mío”, o, “No tengo ninguna habilidad propia. Solamente el poder de Dios tiene alguna habilidad”.
Ahora bien, en esos términos, tú eres el poder de Dios manifestado. No eres impotente. Por el contrario. A través de ti el poder de Dios es fortalecido, ya que tú eres una parte de lo que Él es. No eres simplemente un insignificante e inocuo macizo de arcilla con el que Él mismo decide mostrarse.
Tú eres Él manifestándose como tú. Eres tan legítimo como lo es Él. Si tú eres una parte de Dios, entonces Él también es una parte tuya, y negando tu propio mérito acabas negando Su mérito. No me gusta utilizar el término “Él”, queriendo decir Dios, puesto que Todo Lo Que Existe es el origen, no solamente de los sexos, sino de todas las realidades, en algunas de las cuales el sexo, tal como lo concibes, no existe.
Afirmación es el movimiento espontáneo del cuerpo a medida que danza. Muchos de quienes van a la iglesia, quienes se consideran a sí mismos muy religiosos, no comprenden tanto la naturaleza del amor o de la afirmación como algunos clientes de los bares, que celebran la naturaleza de sus cuerpos y disfrutan la trascendencia espontánea a medida que ellos mismos se permiten ir con el movimiento de sus seres.
La verdadera religión no es represiva, como no lo es la vida misma. Cuando Cristo hablaba, lo hacia en el contexto de su tiempo, utilizando el simbolismo y el vocabulario que tenía sentido para unas personas en particular, en un periodo particular de la historia, en tus términos.
Él empezaba con sus creencias, y utilizando sus referencias trataba de conducirlos hacia reinos de comprensión más libres.
Con cada traducción la Biblia ha cambiado su significado, siendo interpretada en el lenguaje de los tiempos. Cristo hablaba en términos de espíritus buenos y malos porque estos representaban las creencias de las personas. En términos de ellos, les mostraba que los “malos” espíritus podían ser vencidos; sin embargo, estos eran entonces símbolos aceptados como realidades por la gente – algunas veces enfermedades y condiciones bastante “normales”.
El término mismo, “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, fue una afirmación irónica, ya que en esa sociedad ningún hombre amaba a su prójimo, sino que desconfiaba de él enérgicamente. Por lo tanto, mucho del humor de Cristo se ha perdido.
En el Sermón de la Montana, la frase “…los mansos heredarán la tierra”, ha sido enormemente malinterpretada.
Cristo quiso decir, “Tú formas tu propia realidad. Quienes piensan pensamientos de paz, se encontrarán a sí mismos a salvo de la guerra y la disensión. No serán tocados por ella. Ellos escaparán, y en realidad heredarán la tierra”.
Pensamientos de paz, particularmente en medio del caos, toman una gran energía. Las personas que pueden ignorar la evidencia física de las guerras y a propósito piensan pensamientos de paz, triunfarán – sin embargo, en tu terminología la palabra “manso” ha llegado a significar débil, inadecuado, falto de energía. En el tiempo de Cristo, la frase del manso heredando la tierra implicaba la utilización energética de la afirmación, del amor y de la paz.
Como se mencionó en “Seth Speaks”, la entidad de Cristo era demasiado grande para ser contenida en un solo hombre, para el caso, en cualquier tiempo, así que el hombre que concibes como Cristo no fue crucificado. Ni estuvo involucrada la idea del auto sacrificio. El mito se volvió más “real” que el evento físico, que por supuesto es el caso de muchos eventos históricos importantes. Sin embargo, aun el mito fue distorsionado. Dios no sacrificó a su hijo bien amado permitiendo que ese hijo fuera físico. La entidad de Cristo quiso nacer en el espacio y el tiempo, cabalgar como criatura con el fin de servir como un líder y traducir ciertas verdades a términos físicos.
Cada persona sobrevive a la muerte. El hombre que fue crucificado sabia esto más allá de toda duda, y no sacrificó nada. El “substituto” fue una personalidad aparentemente engañada, pero en su engaño sabía que cada persona es resucitada. Él tomó sobre sí mismo llegar a ser el símbolo de este conocimiento.
El hombre llamado Cristo no fue crucificado. Sin embargo, en el drama total hizo poca diferencia lo que fue un hecho, en tus términos, y lo que no lo fue - ya que la más grande realidad trasciende los hechos y los crea. Tienes libre albedrío. Puedes interpretar el drama como quieras. Él te fue dado a ti. Su gran poder creativo todavía existe y lo utilizas a tu propia manera, inclusive cambiando tu propio simbolismo, así como cambian tus creencias. Sin embargo, la idea principal es la afirmación de que el ser físico, el ser que conoces, no es aniquilado con la muerte. Esto viene incluso a través de las distorsiones. El concepto total de Dios el Padre, dado por Cristo, fue en realidad un “nuevo testamento”. La imagen masculina de Dios se utilizó por la orientación sexual de los tiempos; sin embargo, más allá de esto, la personalidad de Cristo dijo, “…el reino de Dios está dentro de ti”.
En cierta forma la personalidad de Cristo fue una manifestación de la evolución de la conciencia, llevando a la raza más allá de los conceptos violentos de los tiempos, y alterando el comportamiento que había prevalecido en ese tiempo.
En términos del tiempo – en la evolución, tal como la concibes – la conciencia emergente había llegado hasta el punto en donde se deleitaba tanto en las distinciones y las diferencias que aun en las pequeñas áreas geográficas se reunieron grupos multitudinarios, cultos y nacionalidades, cada uno afirmando orgullosamente su propia individualidad y mérito sobre los otros. Al principio, en esos términos, la conciencia emergente del hombre necesitaba la libertad para ella misma dispersarse, volverse diferente, originar las bases para varias características y afirmar las individualizaciones. En el tiempo de Cristo, sin embargo, algún principio de unidad era necesario, por lo que esta diversificación también experimentaría una sensación de unidad y sentiría su unicidad.
Cristo fue el símbolo de la conciencia emergente del hombre, teniendo dentro de Él mismo el conocimiento del potencial del hombre. Su mensaje estaba destinado a ser llevado más allá de los tiempos, pero esta interpretación con frecuencia no se hace.
Cristo utilizaba parábolas que eran aplicables entonces. Él utilizó a los sacerdotes como símbolos de la autoridad. Convirtió el agua en vino, y sin embargo muchos que se consideran a sí mismos bastante santos ignoran a Cristo en la fiesta de bodas y piensan que toda bebida alcohólica es degradante.
Él se “asociaba” con las prostitutas y los pobres, y sus discípulos eran hombres que difícilmente serian llamados los padres de la ciudad. No obstante, muchos que se consideran a sí mismos gente religiosa, mantienen la mayoría de ellos la respetabilidad. Cristo utilizaba el lenguaje corriente de los tiempos y a su propia manera se pronunciaba en contra de las ideas dogmáticas, como también contra los templos que pretendían ser depositarios del conocimiento sagrado, pero que en cambio se ocupaban con el dinero y el prestigio. No obstante, muchos que se consideran a sí mismos seguidores de Cristo, ahora se vuelven en contra de los desposeídos que Él mismo consideraba sus hermanos y hermanas.
Él afirmó la realidad del individuo sobre cualquier otra organización, mientras todavía se daba cuenta que algún sistema era necesario. Su mensaje total era que el mundo exterior es la manifestación de uno interior y que el “Reino de Dios” se hace carne.
De hecho, hay evangelios perdidos, escritos por hombres en otros países en ese tiempo, relacionados con la vida desconocida de Cristo y con episodios no trasmitidos en la Biblia. Estos formaban una estructura de conocimiento muy distinta, que pudo ser aceptada por personas que tenían diferentes creencias a las de los Judíos en ese tiempo. Los mensajes se dieron en otros términos, pero nuevamente ellos reflejaban la afirmación del ser y su existencia continuada después de la muerte física. El amor siempre fue enfatizado.
Uno de los Evangelios es falso – es decir, fue escrito después de los otros, y los eventos fueron deformados para hacerlos aparecer como si algunos de ellos ocurrieron en un contexto completamente diferente al que tenían. A pesar de todo, el mensaje de Cristo fue uno de afirmación.
En ese tiempo, Cristo unificó la conciencia del hombre en formas que alcanzaron la historia. La conciencia de Cristo no estaba aislada. Estoy hablando en tus términos ahora. La misma conciencia, por lo tanto, le dio nacimiento a todas tus religiones; las varias estructuras a través de las cuales las gentes de diferentes tiempos pudieron ellas mismas expresarse y crecer. En todos los casos las religiones empezaron con las creencias prevalecientes, expresadas a través de los dictados de los tiempos, y entonces se expandieron. Ahora esto representa el lado espiritual de la evolución del hombre. Las ideas-marco de la vida psíquica y mental fueron mucho más importantes que los aspectos físicos, a medida que la especie creció y cambió.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Afirmación, Amor, Aceptación, y Negación 4

Afirmación significa aceptación de tu propia complejidad milagrosa. Significa decir “Si” a tu propio ser. Significa aceptar tu realidad como un espíritu en la carne. Dentro de la estructura de tu propia complejidad, tienes el derecho a decir “No” a ciertas situaciones, a expresar tus deseos, a comunicar tus sentimientos.
Si así lo haces, en el gran flujo y extensión de tu realidad eterna habrá una corriente total de amor y creatividad que te lleva. Afirmación es la aceptación de ti mismo en tu presente como la persona que eres. Dentro de esa aceptación puedes encontrar cualidades que quisieras no haber tenido, o hábitos que te molestan. No debes esperar ser “perfecto”. Como lo mencionamos antes, tus ideas de perfección significan un estado de realización más allá del cual no hay crecimiento futuro, y no existe tal estado.
“Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Cambia esto y dices, “Ámate a ti mismo como amas a tu prójimo”, ya que a menudo reconocerás la bondad en otro y la ignorarás en ti mismo. Algunas personas creen que hay un gran mérito y una santa virtud en lo que ellos conciben como humildad. Por lo tanto estar orgulloso de uno mismo es un pecado, y en ese marco de referencia la verdadera afirmación del ser es imposible. El orgullo propio genuino es el reconocimiento amoroso de tu propia integridad y valor. La verdadera humildad está basada en este respeto afectuoso por ti mismo, más el reconocimiento de que vives en un universo en el que todos los otros seres también poseen esta innegable individualidad y auto estima.
La falsa humildad te dice que no eres nada. Con frecuencia esconde un orgullo propio distorsionado, inflado y negado, porque ningún hombre y ninguna mujer puede aceptar realmente una teoría que niega el propio mérito personal.
La falsa humildad puede causar que derribes el valor de otros, porque si no aceptas el mérito en ti mismo, no puedes verlo en nadie más tampoco. El verdadero orgullo propio te permite percibir la integridad de tus compañeros seres humanos y te permite ayudarlos a utilizar sus fortalezas.
Muchas personas hacen un gran espectáculo ayudando a otros, por ejemplo, alentándolos a apoyarse en ellos. Creen que esta es una empresa muy santa y virtuosa. En cambio, están impidiendo que otras personas reconozcan y utilicen sus propias fortalezas y habilidades.
A pesar de lo que se te ha dicho, no hay ningún mérito en el auto-sacrificio. Lo primero, eso es imposible. El ser crece y se desarrolla. No puede ser aniquilado. Usualmente, el auto-sacrificio significa arrojar “la carga” de ti mismo sobre alguien más y hacer de él su responsabilidad.
Una madre que le dice a su hijo, “Di mi vida por ti”, está hablando tonterías. En términos básicos, tal madre cree, sin importar lo que diga, que ella no tenia mucho para dar, y el “dar” le dio a ella la vida que quería.
El hijo que dice, “Di mi vida por mis padres y yo mismo me dediqué a su cuidado”, quiere decir, “Estaba temeroso de vivir mi propia vida, y temeroso de dejarlos a ellos vivir la suya. Y así al “dar” mi vida obtuve la vida que quería”.
El amor no demanda sacrificio. Quienes temen afirmar su propio ser, también temen permitir a otros vivir por ellos mismos. No les ayudas a tus hijos manteniéndolos encadenados a ti, pero tampoco ayudas a tus padres ancianos alentándoles su sensación de impotencia. El sentido de comunicación ordinario que se te dio a través de tu calidad de criatura, si se sigue espontánea y honestamente, resolvería muchos de tus problemas. Solo la comunicación reprimida lleva a la violencia. La fuerza natural del amor está por todas partes dentro de ti, y los métodos normales de comunicación siempre están para brindarte un mayor contacto con tus criaturas compañeras.
Ámate a ti mismo y hónrate a ti mismo, y te entenderás bastante bien con otros. Cuando dices “no”, o niegas, siempre lo haces así porque en tu mente y en tus sentimientos una situación actual, o una propuesta, se queda muy corta con alguna ideal. El rechazo está siempre como respuesta a algo que es considerado, al menos, ser un bien mayor. Si no tienes ideas de perfección demasiado rígidas, ordinariamente la negación sirve un propósito bastante práctico. Pero nunca niega la realidad presente de ti mismo porque la compares con alguna perfección idealizada.
La perfección no es el ser, ya que todos los seres están en un estado de llegar a ser. Esto no quiere decir que todo ser está en un estado de llegar a ser perfecto, sino en un estado de llegar a ser más de sí mismo. Todas las otras emociones están basadas en el amor, y de una u otra manera todas ellas se relacionan con él, y todas son métodos para regresar a él y expandir sus capacidades.
Ahora bien, a través de esta presentación, a propósito me he mantenido alejado de la palabra “amor”, por las variadas interpretaciones que con frecuencia se ponen sobre ella, y por los errores cometidos frecuentemente en su nombre.
Debes amarte primero a ti mismo antes de amar a otra persona.
Aceptándote a ti mismo y siendo lo que eres con alegría, satisfaces tus propias habilidades y tu simple presencia puede hacer felices a otros. No te puedes odiar a ti mismo y amar a alguien más. Es imposible. En cambio proyectarás todas las cualidades que piensas no poseer sobre alguien más, prestándole flaco servicio, y odias al otro individuo por poseerlas. Aunque profeses amar a otra persona, tratarás de quebrantar los mismos fundamentos de su ser.
Cuando amas a otros, les otorgas su libertad innata y no insistes cobardemente en que ellos siempre te atiendan. No hay divisiones para el amor. No hay una diferencia básica entre el amor de un hijo por su padre, o del padre por su hijo, de la esposa por el esposo, del hermano por la hermana. Solamente hay variadas expresiones y características del amor, y todo amor afirma. Él puede aceptar desviaciones en relación con la visión ideal sin condenarlas. No compara el estado práctico del ser amado con el idealizado percibido que es potencial.
En esta visión, el potencial se ve como actual, y la distancia entre lo práctico y lo ideal no forma contradicciones, puesto que coexisten.
Ahora bien, algunas veces puedes pensar que odias la humanidad. Puedes considerar insanas a las personas, a las criaturas individuales con quienes compartes el planeta. Puedes protestar contra lo que concibes como comportamiento estúpido, sus maneras sanguinarias, sus métodos inadecuados y miopes que utilizan para resolver sus problemas. Todo esto está basado en tu concepto idealizado de lo que la raza debería ser – tu amor por tu compañero, en otras palabras. Sin embargo, tu amor se puede perder si te concentras sobre aquellas variaciones que son menos que idílicas.
Cuando piensas que odias demasiado a la raza, en realidad estás atrapado en un dilema de amor. Estás comparando la raza con tu amorosa concepción idealizada de ella. En este caso, sin embargo, estás perdiendo de vista las personas realmente involucradas.
Estás poniendo el amor en un plano tal que tu mismo te divorcias de tus sentimientos reales, y no reconoces las amorosas emociones que son la base de tu descontento. Tu afecto en sí mismo se ha quedado corto en tu experiencia porque has negado el impacto de esta emoción, por temor a que el amado – en este caso la raza como un todo – no estará a la altura. Por consiguiente te concentras en las digresiones sobre el ideal. Si en cambio te permites a ti mismo liberarte del sentimiento de amor que está realmente detrás de tu insatisfacción, entonces esto por si solo te permitiría ver en la raza las características de amor que ahora se escapan a tu observación en un alto grado.