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domingo, 10 de mayo de 2009

La Realidad y las Creencias Personales 4

Tus ideas y creencias forman la estructura de tu experiencia. Tus creencias, y las razones para ellas, pueden encontrarse en tu mente consciente. Si aceptas la idea de que las razones para tu comportamiento están sepultadas para siempre en el pasado de esta vida, o de cualquier otra, entonces no estarás en capacidad de alterar tu experiencia, hasta que cambies esa creencia. Estoy hablando ahora de una experiencia más o menos normal. Más tarde discutiré áreas más particulares, tales como las circunstancias en las que la enfermedad viene desde el nacimiento.
La realización de que tú formas tu propia realidad, debería ser liberadora. Tú eres responsable por tus éxitos y tus alegrías. Puedes cambiar aquellas áreas de tu vida con las que estás menos que satisfecho, pero debes tomar la responsabilidad por tu ser.
Tu espíritu mismo se unió con la carne, y dentro de la carne, para experimentar un mundo de increíble riqueza y para ayudar a crear una dimensión de realidad de colores y de forma. Tu espíritu nació en la carne para enriquecer un área maravillosa de sensación consciente y para sentir la energía convertida en forma corporal. Estás aquí para ayudar en la gran expansión de la conciencia. No estás aquí para llorar acerca de las miserias de la condición humana, sino para cambiarlas cuando no las encuentres de tu gusto, por medio de la alegría, la fortaleza y la vitalidad que está dentro de tí; para crear el espíritu tan fiel y hermosamente como puedas en la carne.
La mente consciente te permite mirar al exterior dentro del universo físico, y ver la reflexión de tu actividad espiritual, para percibir y evaluar tus creaciones individuales y conjuntas.
En una forma de decirlo, la mente consciente es una ventana a través de la cual miras al exterior – y mirando al exterior percibes los frutos de tu mente interior. Con frecuencia permites que falsas creencias enturbien esa gran visión. Tu alegría, tu vitalidad y tus logros no vienen desde el exterior hacia ti como el resultado de eventos que “te suceden”. Surgen de los eventos internos que son el resultado de tus creencias.
Mucho se ha escrito sobre la naturaleza e importancia de la sugestión. Una de las ideas en boga corrientes sostiene que tú estás constantemente a mereced de la sugestión. Tus propias creencias conscientes son las más importantes sugestiones que recibes. Todas las otras ideas son rechazadas o aceptadas, de acuerdo a si crees que son verdaderas o no, acorde con la permanente charla consciente que prosigue dentro de tu mente la mayor parte del día, que son sugestiones que te das a ti mismo.
Aceptarás la sugestión dada por otro, solamente si ella encaja con tus propias ideas acerca de la naturaleza de la realidad en general, y de tus conceptos acerca de ti mismo en particular.
Si utilizas tu mente consciente apropiadamente, entonces examinas aquellas creencias que te llegan. No las aceptas de grado o por fuerza. Si utilizas tu mente consciente apropiadamente, también estás enterado de ideas intuitivas que te llegan desde adentro. Estás solo medio consciente cuando no examinas la información que te llega desde afuera, y cuando ignoras la información que te llega desde adentro.
Muchas falsas creencias son por lo tanto aceptadas indiscriminadamente, porque no las has examinado. Le has dado al ser interior un cuadro defectuoso de la realidad. Puesto que es función de la mente consciente evaluar la experiencia física, el ser interior no ha estado en capacidad de hacer su trabajo apropiadamente. Si hubiera supuesto que las partes internas del ser tenían esa responsabilidad, entonces no necesitarías una mente consciente.
Cuando el ser interior es alertado, inmediatamente tratará de remediar la situación con una afluencia de medidas auto correctivas. En ocasiones, cuando la situación se sale de las manos, sobrepasará esas áreas restrictivas de la mente consciente y resolverá el problema lanzando energía hacia otros estratos de actividad.
Se las arreglará para pasar de largo los puntos ciegos en la mente racional, por ejemplo. Con frecuencia filtra, del aluvión de creencias en conflicto, el grupo en particular que es más vital y lo envía en lo que parece ser entonces una ráfaga de revelación. Tales revelaciones dan como resultado nuevos patrones que cambian el comportamiento.
Debes estar enterado del contenido de tu propia mente racional. Debes encontrar las ambigüedades. A pesar de la naturaleza de tus creencias, ellas en realidad son hechas carne y materia. El milagro de tu ser no puede escapar de sí mismo. Tus pensamientos florecen en eventos. Si piensas que el mundo es malo, te encontrarás con eventos que parecen malos. No hay accidentes en términos cósmicos, o en términos del mundo, tal como lo conoces. Tus creencias crecen en el espacio y el tiempo tan seguramente como lo hacen las flores. Cuando te das cuenta de esto, puedes aun sentir su crecimiento.

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